Los dos jugadores con Neymar en medio | Fuente: ESPN
Los dos jugadores con Neymar en medio | Fuente: ESPN
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Las comparaciones en el fútbol no son buenas compañías. Al igual que tampoco lo son las etiquetas. Sin embargo, la realidad es que son inevitables. Algunos consiguen separarse de ellas y triunfar, pero para otros suponen una presión añadida, un peso del que no consiguen librarse. El caso de los ‘Gabrieles’ brasileños es un buen ejemplo de las dos caras de la moneda.

Todo futbolista que destaca mínimamente es comparado con otro casi de manera inmediata, posiblemente en ese afán que tiene el ser humano de ponerle etiquetas a todo. Así, Messi fue “el nuevo Maradona” en su día al igual que a Robinho lo tildaron del “nuevo Pelé”. Dos casos bastante contrarios, todo sea dicho.
A veces las comparaciones no son sino un rayo de esperanza, una inyección de ilusión en el corazón del aficionado huérfano de tiempos mejores. Otras veces, las comparaciones pueden llegar a ser tan odiosas que suponen una carga extra de presión de la que no todos los futbolistas son capaces de librarse. Son las dos caras de la misma moneda, las luces y las sombras del fútbol. Un buen ejemplo de ambas caras las encontramos en los ‘Gabrieles‘, esa pareja de jóvenes delanteros blasileños que se alzaron con el Oro Olímpico en los Juegos de Río 2016 liderados por un más experimentado Neymar.

Los ‘Gabrieles’ junto a Neymar con la medalla de Oro de los JJOO | Foto: soccerparole

Brasil siempre ha sido una selección temible, tanto por su juego como por sus jugadores. No es para menos, ya que la ‘verdeamarela‘ ha sido defendida por muchos de los mejores jugadores de la historia de este deporte, desde Pelé hasta Ronaldinho o, más recientemente, Neymar. Sin embargo la ‘Canarinha‘ también tuvo sus malas rachas y una de las más importantes, al menos de la historia reciente, la sufrieron a partir del año 2010. Los brasileños, acostumbrados a grandes delanteros como Ronaldo, Romário, Rivaldo o el propio Pelé, tenían que ver como en su inagotable cantera parecían escasear los ‘9’ de calidad. Aquellos que parecían destinados a ocupar dicha plaza, como Adriano Leite o Alexandre Pato, se fueron quedando por el camino por unas razones u otras.

En busca de un ‘9’ de garantías

Fueron tiempos donde el puesto de delantero en la selección brasileña estaba relativamente “barato“. Así, Fred Chaves, delantero conocido en Europa por su paso por el Olympique de Lyon, se afianzó como titular. Incluso otro viejo conocido por el viejo continente como Ricardo Oliveira, gozó de oportunidades gracias a su buen rendimiento en el campeonato brasileño pese a sus 35 años.
En esas aguas revueltas anduvo la delantera de Brasil, donde hasta se optaba por alinear a jugadores de otras posiciones (como fue el caso de Hulk o incluso del propio Neymar), hasta que llegaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en el año 2016.

Dos chavales, cada uno con su propio estilo, ilusionaban a la afición brasileña en las categorías inferiores. Su nombre era el mismo, Gabriel. Así, Gabriel Jesús, por aquellas en el Palmeiras, y Gabriel Barbosa (apodado Gabigol) del Santos, fueron apodados como los ‘Gabrieles’. Gracias a sus buen rendimiento en Brasil, tanto en las inferiores de la ‘Seleçao’ como en la Liga brasileña, a ambos les llegó la llamada del equipo nacional para los JJ.OO. que se celebraban en Río. Y allí brillaron con luz propia junto a todo su equipo llevándose el Oro Olímpico.

Y las comparaciones empezaron a llegar. La ilusión creada en torno a ambos jugadores hizo que tanto los medios de comunicación como los aficionados tildaran a ambos delanteros como el nuevo Ronaldo, casi nada. Cada uno con su estilo de juego, pero ambos con la sombra del ‘Fenómeno’ a sus espaldas. Las ofertas desde Europa no tardarían en llegar y ambos recalarían en el viejo continente en Agosto de ese mismo año.

Las Luces: Gabriel Jesús

Gabriel Jesús celebrando un gol con el Manchester City | Foto: premierleague.com

Empecemos con las luces, es decir, con Gabriel Jesús. El de São Paulo firmó por el Machester City a cambio de unos nada despreciables 32 millones de euros (datos según transfermarkt.es) proveniente del Palmeiras brasileño, dónde ya había demostrado con sus regates, su velocidad y sus goles que el ‘Brasileiraõ‘ se le estaba quedando pequeño. El habilidoso delantero se quedaría hasta diciembre en el Palmeiras para incorporarse en el mercado invernal a la plantilla del Manchester City de Pep Guardiola.

Con 19 años muchos aún dudaban del verdadero potencial del “Menino”, pero no tardaría en despejar las dudas al finalizar la temporada con 7 goles y 4 asistencias en 10 partidos de Premier League, algo destacable teniendo en cuenta que lo logró en media temporada.

En la actual campaña, sus números tampoco han bajado. En lo que va de temporada acumula 27 partidos entre todas las competiciones, con 10 goles y 4 asistencias en total. El brasileño va, poco a poco, afianzando su importancia en el equipo de un Guardiola que sabe que tiene un diamante en bruto entre manos. Afianzado también con la ‘Canarinha con tan sólo 20 años (cumplirá los 21 en abril), acumula hasta la fecha 13 partidos y 8 goles. El delantero de São Paulo tiene ante sí un futuro más que prometedor y apunta a ser el delantero titular de la ‘Seleçao’ en la próxima década.

 

Las sombras: Gabriel Barbosa

‘Gabigol’ con el Inter | Foto: SkySports

Y en el otro lado, tenemos a Gabriel Barbosa, las sombras, o al menos por el momento, ya que a sus 21 años (cumplirá 22 en Agosto) todavía tiene tiempo de remontar el vuelo. Pero empecemos por el principio. ‘Gabigol’ ficharía en agosto de ese verano por otro gran club del continente, en su caso el Inter de Milán, a cambio de 29,5 millones de euros (vía transfermarkt.es). El jugador había destacado en el Santos e incluso se le llegó a situar por encima de su tocayo en aquel verano, pese a que en cuanto a condiciones técnicas Jesús demostraba ser muy superior.

Gabigol se incorporó ese mismo verano a la disciplina interista, permaneciendo toda la temporada y firmando unos discretos números de 10 partidos y un sólo gol. Si bien es cierto que el Inter no andaba especialmente fino de aquellas (aunque ahora todavía siga lejos de su mejor versión), el brasileño no logró adaptarse bien al fútbol en el viejo continente.  Y no por nada, sino porque este último verano saldría cedido dirección Benfica, un gran equipo en una liga con menor exigencia.

El delantero buscaba un resurgir en su carrera pero su suerte no cambió. Su rendimiento de 5 partidos y un único gol con los lisboetas fue más que suficiente para que el Benfica pusiera fin a su cesión a mitad de temporada. Tras este segundo fracaso, el delantero optó por regresar a casa el pasado mes de enero, siendo cedido por el Inter al Santos hasta finales de 2018. Es un todo o nada

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