Huesca, tierra de sueños | Fuente: C.Pascual
Huesca, tierra de sueños | Fuente: C.Pascual
DIEGO GÓMEZ GARCÍA

Decir que el fútbol se compone de estados de ánimo es un tópico, sí, pero lo cierto es que también es una realidad. En este deporte es inevitable pasar por altos y por bajos. Y a veces, los segundos empañan la labor realizada durante los primeros. Precisamente eso es lo que busca evitar el Huesca. Porque pese a los baches propios del camino, es el líder destacado de La Liga 1|2|3 y continúa con su meteórica carrera hacia el ascenso en una temporada de ensueño.

El guía en el camino

El oscense se ha convertido este año en el club de las segundas y de las terceras oportunidades. Su entrenador, Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’, ha conseguido volver a disfrutar de un banquillo. Después no haber podido impedir los descensos a Segunda División de Levante y Sporting de Gijón, guía al Huesca hacia el ascenso. Ahora, el equipo aragonés le ha brindado la oportunidad de tomar las riendas en la que va camino de ser la mejor temporada de su historia.

Fue futbolista. Aunque de Segunda División B, de esos que casi nunca acaparan los focos. Y más tarde se convirtió en entrenador. Fue esa transición que se les presupone a muchos jugadores, pero que no todos llevan a cabo con éxito. En ambas etapas le costó alejarse demasiado del Mediterráneo. De hecho, como jugador solo lo hizo para jugar en el Pontevedra. Como entrenador tardó trece años en marcharse al Valladolid. Rubi escaló poco a poco por los banquillos y llegó a ser elegido por Tito Vilanova. Iba  a ser uno de sus asistentes en julio de 2013. Y aunque su alianza con Tito no se pudo llevar a cabo, Gerardo ‘Tata’ Martino le mantuvo en su cuerpo técnico. Sabía con quién trabajaba.

El técnico catalán llegó a Huesca el pasado verano, decidido a confirmar lo que se había podido intuir en la temporada 2016/2017. El cuadro aragonés acabó sexto y disputó la fase de ascenso a La Liga Santander, aunque el Getafe le apeó de ella en la primera eliminatoria. Pero aunque el sueño no se dio, el equipo que entonces dirigía Juan Antonio Anquela había firmado la mejor temporada de su historia. La mejor, al menos, hasta esta.

Mantener la base para crecer

La directiva oscense decidió no hacer grandes cambios el pasado verano. El equipo acogió a una cara nueva en el banquillo, eso sí. Pero apostó por la continuidad en lo que a la plantilla se refiere y mantuvo a un número bastante importante de jugadores. Aun así, también se incorporaron nuevas piezas que, a la postre, han demostrado ser fundamentales.

El Huesca no lidera la lista de los equipos más goleadores ni la de los menos goleados. Pero su regularidad le ha llevado hasta donde está. La fortaleza en El Alcoraz, donde no ha perdido ni un solo partido, ha sido fundamental. Del mismo modo, el despertar goleador de Gonzalo Melero y la irrupción del jovencísimo Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández son solo dos pinceladas del trabajo global que el cuadro oscense está haciendo.

Huesca se ha convertido en tierra de sueños. Sueños que comenzaron la pasada temporada al lograr la clasificación para el playoff y que continúan esta. Rubi y sus chicos han tomado velocidad de crucero y su objetivo está claro: conseguir el primer ascenso a Primera División de la historia del equipo azulgrana.

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