Luka Modrić es subcampeón del mundo y ganador del Balón de Oro pero no tuvo una infancia fácil por la guerra | Fuente: Cuatro
Luka Modrić es subcampeón del mundo y ganador del Balón de Oro pero no tuvo una infancia fácil por la guerra | Fuente: Cuatro
DIEGO GÓMEZ GARCÍA

La intrahistoria es la historia que no sale en los libros. La vida tradicional de los pueblos, que sirve de fondo o marco a los hechos que, a la postre, pasan a ser inmortalizados por la escritura. Son los diferentes relatos, en definitiva, de la gente común y corriente. La misma gente que sufre realmente los horrores de las guerras. Luka Modrić vive en la actualidad el día a día de toda una estrella mundial del fútbol. Pero de niño, fue un refugiado en la Guerra de los Balcanes. De esos que, para el mundo, no tienen nombre y sufren en silencio.

Lo cierto cierto es que Modrić ya no es ningún niño. Y aunque está en su plenitud futbolística, por su edad se le puede considerar ya como todo un veterano: en septiembre cumplirá 33 años. Y es que el centrocampista croata nació en 1985, seis años antes de que comenzase la guerra que acabó con la disolución de la antigua Yugoslavia. El conflicto, por tanto, le pilló con la edad suficiente como para comenzar a darse cuenta de lo que pasaba.

Desarraigo por la guerra

El pequeño Luka vivió en sus carnes las desgracias de la guerra. Y de hecho, tuvo que convertirse, en un momento dado, en un refugiado. Sucedió al poco de estallar el conflicto, porque su abuelo fue asesinado por un grupo de soldados serbios muy cerca de la casa en la que él vivía. La matanza ocurrió en un pequeño pueblo, Jesenice, cerca de la ciudad croata de Zadar. Llevado por el pánico y con el afán de proteger a su familia, el padre de Luka decidió huir. Se llevó con él al pequeño y a toda la familia a la ciudad. Allí, estarían más seguros.

Lo cierto es que, en principio, Luka pudo encontrar algo de tranquilidad en los hoteles y hostales en los que vivió con su familia y con otros refugiados. Pero por desgracia, sin su padre. El progenitor del ahora futbolista tuvo que alistarse en el ejército para combatir en la guerra. Fue un duro golpe para un niño que, por aquel entonces, ya comenzaba a dar muestras de sus tremendas dotes para el balompié. Sufrió, así, el más duro desarraigo propiciado por la Guerra de los Balcanes.

Luka Modric, durante su breve estancia en el Hajduk Split | Fuente: www.90min.com
Luka Modrić, durante su breve estancia en el Hajduk Split | Fuente: www.90min.com

La personalidad de Modrić se forjó en un ambiente hostil. El mismo que, sin embargo, no le apartó de la que se estaba convirtiendo en su gran pasión: el fútbol. De hecho, con solo ocho años el Hajduk Split se fijó en él y se lo llevó a una gira por Italia. Esta, sin embargo, no acabó con final feliz. Como tantos otros que más tarde triunfaron, el niño fue descartado por su físico. Era pequeño y ciertamente débil, y eso pesó más que su dominio del esférico. Así, uno de los clubes más importantes del fútbol croata se quedó sin la posibilidad de formar a una potencial estrella.

Un último golpe para Modrić

Después de la tormenta, llega siempre la calma. La guerra acabó y Luka y su familia pudieron volver a casa. El chico, que ya era un adolescente, se unió a las filas del Dinamo de Zagreb, rival del Hajduk Split, en 2001. Tenía 16 años y permaneció en el equipo croata hasta 2003. Pero entonces, le llegó la hora de tener que hacer el servicio militar obligatorio. Y además, se vio obligado a hacerlo en Bosnia.

Solo había una solución: buscar un club bosnio en el que jugar para poder compaginar el fútbol con su deber con el país. Y así fue. Luka Modrić se marchó cedido al H. S. K. Zrinjski Mostar, de la Premijer Liga bosnia. Allí, el croata destacó en sobremanera. De hecho, fue elegido mejor jugador de la competición bosnia a final de temporada. Fue su último obstáculo antes de poder dejar atrás definitivamente la guerra, sus consecuencias y sus obligaciones. Lo superó todo y, después, se convirtió en uno de los mejores centrocampistas de la historia.

La fama le ha dado voz a Luka. Pero no siempre la tuvo. Creció en un ambiente complicado y tuvo una infancia durísima, la misma que con total seguridad impidió a muchos niños y niñas llegar a la élite del deporte. Hoy, hace historia con el Real Madrid. Pero hubo un día en que Modrić, como refugiado, formó parte de la intrahistoria de la Guerra de los Balcanes.

También te puede interesar… “Huérfanos del balón”