LUCAS MÉNDEZ VEIGA

En Londres nos encontramos con uno de los epicentros futbolísticos más importantes a nivel mundial. La capital inglesa respira football en todos y cada uno de sus rincones. Eso significa que da amparo a muchas historias relacionadas con el deporte que hablan de su importancia a nivel social. Al Este de la City nos encontramos con un caso paradójico en esto del fútbol moderno. El multicultural barrio de Forest Gate acoge a su equipo, el Clapton FC, un conjunto diferente por todo lo que le rodea. Para sus fans es una forma de vida. Una manera distinta de entender -y defender- el fútbol de barrio en la gran ciudad.

La hinchada del Clapton FC | Fuente: Get Surrey
La hinchada del Clapton FC | Fuente: Get Surrey

Proudly East London

En el verano de 1980, un brutal suceso cambió la realidad de una de las zonas que más nacionalidades acoge de Londres. Akhtar Ali Baig, un joven pakistaní, fue asesinado en el East Ham por skinheads fascistas al parecer por una apuesta de 5 libras. A partir de ahí, en el barrio ha sido una lucha constante contra la ultraderecha, el racismo, la xenofobia y la violencia en pos de uno tolerante, tranquilo y acogedor dentro de una ciudad ya de por sí abierta al mundo. Así lo recogen los Clapton Ultras en su web: se sienten orgullosos de la labor hecha en favor de un barrio libre y lo seguirán haciendo. De ellos hablaremos más tarde.

La pelea en la élite futbolística de Londres nos deja un panorama desolador para clubes como el Clapton. Al norte, Arsenal y Tottenham son colosos que atraen millones de turistas y de libras. Sus mega estadios, Emirates y el nuevo White Hart Line -un megaproyecto urbanístico y deportivo que tendrá césped retráctil- son grandes centros de comercio, dejando a un lado la esencia original de un deporte que en Inglaterra genera pasión pero también muchísimo dinero. También está Chelsea, un barrio adinerado en el que el propietario de su club, el conocido Abramovich, plantea realizar otra mega construcción aunque se le opongan sus ricos vecinos.

El ‘Este’ siempre fue diferente. Al hablar de esta zona de Londres hablamos de barrios de clase obrera, multiculturales, cuna del West Ham United y en los que todo cambió cuando la ciudad fue seleccionada para acoger los Juegos Olímpicos de 2012. En Stratford, barrio limítrofe con el de East Ham -donde se ubica el Clapton-, se decidió construir la Villa Olímpica y albergar los recintos que serían sede del evento deportivo. Los precios de la zona se dispararon y muchos inversores comenzaron a especular con terrenos colindantes. Y eso afectó al club que hoy centra esta historia: el Clapton FC.

El campo más antiguo de Londres y un club único

Entre el London Olympic Stadium, flamante nueva -y cara- casa de los hammers y su antiguo y legendario estadio, Boleyn Ground, se encuentra el campo más antiguo de todo Londres. The Old Spotted Dog Ground es el hogar del Clapton FC, conjunto de la Essex Senior Football League, la novena categoría del fútbol británico.

Se trata de un club especial desde su nacimiento. Para eso tenemos que remontarnos a 1877, cuando se fundó un club llamado Downs FC, un año después registrado con el nombre actual. El club formó parte de los conjuntos que fundaron primero la Southern League y posteriormente la Isthmian League, ahora llamada Ryman League. Pero el destacado lugar en la historia del football británico para este club no termina ahí. Hablamos del primer conjunto inglés en disputar un partido europeo allá por 1890. Derrotaron por un contundente 7-0 a un conjunto belga en la ciudad de Amberes (Flandes) y ahí comenzó la leyenda de un club único.

El Clapton en contra del fútbol moderno | Fuente: perspectivaonline.com
El Clapton en contra del fútbol moderno | Fuente: perspectivaonline.com

Su hogar no siempre ha sido el viejo campo de Forest Gate. Anteriormente el club disputó sus encuentros en tres emplazamientos diferentes: Hackney Downs, North Mill Field y Pilgrims Farm. En 1888 y coincidiendo con la formación de la Football League por parte de la FA (Football Association), el Clapton se hace cargo del Spotted Dog, hasta entonces pertenecientes al St Bartholomew’s Hospital tras hacer pactar un contrato de arrendamiento con la propietaria, Mrs. Vause, por 35 libras anuales mientras el club ingresaba 40 cada temporada.

Los Clapton Ultras y el fútbol de barrio: defensa de unos ideales

Para conocer la situación del club y la zona quisimos hablar con alguien que viva el día a día en la ciudad. Acudimos a Miguel Mosquera, periodista de Copa90 y Marcador Internacional, entre otros.

Los Clapton Ultras son el corazón del club. Una asociación de gente con intereses mucho más allá del propio fútbol. Como comentamos, el activismo se aprovechó de la carácter movilizador de masas del deporte para llegar a una posición de lucha política y de unos valores claros y auténticos en el fútbol inglés: se definen como una afición antiracista, antifascista, apoyan a colectivos como el LGBTI, causas como la de los refugiados, organizan recogidas de alimentos, etc. Además, con su formación en 2012, supusieron un impulso en las aspiraciones y la animación en el viejo Spotted Dog. Con ellos, las asistencias pasaron de cerca de una treintena a casi 800 personas en partidos especiales.

Miguel nos comenta que la situación actual del club dio un giro con la compra por un inglés llamado Vincent McBean. Al frente de una empresa supuestamente fraudulenta, el empresario se hizo cargo del club con lo que comenzó un tira y afloja con la afición. Primero se les subió el precio de las entradas, una y dos libras. Ellos mismos deducen que una libra es algo simbólico pero si ceden el precio acabaría incrementándose y estarían siendo cómplices de un negocio que odian.

Los ultras decidieron dejar de acudir al campo como boicot a la gestión de McBean. Subidos a cajas de cervezas o viejos muebles, los Clapton Ultras jamás faltaban a la cita del partido de su club pero lo veían desde fuera del estadio para no dar de ganar a un empresario que especulaba con su equipo. Desde entonces, la enemistad ha llegado a los juzgados. La afición está harta del dirigente y creen que su finalidad es jugar con el club de sus amores y vender el terreno que ocupa su característico estadio. Volvemos a la especulación con los terrenos del Este de Londres. Se han barajado dentro de la agrupación diversas posibilidades ya que adquirir el club para que pase a ser de accionariado popular no es posible por el momento. Entre esas opciones, Miguel habla de la posibilidad de -a través de crowdfunding- crear un nuevo club que mantenga la esencia que ellos pretenden. El proceso es complejo y llevará tiempo.

Para ello, el activismo y la animación jamás dejarán de ser las armas de una afición decidida a resistir los envites del fútbol moderno. Dentro del estadio más antiguo de Londres juega uno de los clubes más longevos y únicos de la geografía británica. Pero el valor actual se lo dan sus aficionados. Esos que que no dejarán de pelear para conseguir sociedad más justa y no dejarán morir a su club en manos de un empresario que solo busque enriquecerse.

Fuente: Newman Recorder
Fuente: Newman Recorder