Xisco Jiménez, en la celebración del ascenso del Depor en la 2011/12 | Fuente: EFE
Xisco Jiménez, en la celebración del ascenso del Depor en la 2011/12 | Fuente: EFE
ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Poco importa lo bueno que sea un futbolista si este no tiene una oportunidad. Francisco Jímenez, más conocido como ‘Xisco‘, tuvo las suyas. El mallorquín se ganó a pulso el poder dar sus primeros toques como profesional rodeado de leyendas como Mauro Silvia o Fran. Durante los últimos coletazos del Euro Dépor nació uno de esos futbolistas a los que tan sólo la mala suerte les ha impedido coronarse como genios de este deporte.

El debut de una estrella

Irureta tenía un problema en el 2005. Más allá de que el equipo al que dirigía por séptima temporada consecutiva parecía haber llegado a su límite, el entrenador irunés veía como la pólvora se le escapaba entre las manos. El Deportivo de La Coruña vendía en el mercado invernal de la campaña 2004/05 al ‘Rifle’ Pandiani. El charrúa daba así por concluida su etapa en el equipo gallego y ponía rumbo al Birmingham. El Dépor perdía fuelle: fue eliminado de Champions League en fase de grupos y consiguió unos resultados mediocres en el campeonato doméstico.

El otrora letal Diego Tristán acumulaba ya dos temporadas a un nivel muy bajo. Lastrado por las lesiones y por su vida extradeportiva, el sevillano mostraba poca implicación con su equipo. “Lo que hace falta es que Diego no se lesione, porque creo que es su última oportunidad”, contaba ‘Jabo’ Irureta en rueda de prensa. Sucedió lo inevitable. Tres meses después, en abril, Tristán se quedaba en el dique seco frente al Villarreal. Contaba en la crónica Xosé Hermida, periodista de El País, que “Tristán no gana una carrera ni en un partido de veteranos”. Albert Luque pasaba a ser el único delantero disponible del primer equipo.

La plantilla titular del Depor en la campaña 2004/05 | Fuente: aupadeportivo.com
La plantilla titular del Dépor en la campaña 2004/05 | Fuente: aupadeportivo.com

A Irureta no le quedaba más remedio que tirar de la cantera. Dos hombres venían pisando fuerte en el Fabril, ambos con ganas y acierto goleador. El primero era Jonathan Carril, jugador gallego muy recomendado por el cuerpo técnico. El segundo, Xisco. Ambos fueron a entrenar con la primera plantilla, pero debido a una sanción que pesaba sobre Jonathan –un incidente con el Fabril en Tercera División–, el míster sólo podía convocar al mallorquín. El 16 de abril de 2005, un joven Xisco viajaba hasta San Sebastián y debutaba con la blanquiazul en Anoeta.

A pesar de disputar menos de 10 minutos, Xisco Jiménez dejó constancia de su talento. Irureta siguió contando con él, entrando como suplente en las tres jornadas siguientes. Fue ahí cuando Xisco, con 18 años, tuvo su primera gran oportunidad como profesional. Luque fue sancionado, con lo que Irureta tenía que elegir entre Jonathan Carril –con la sanción cumplida y ya disponible– y Xisco para ocupar la punta de ataque para los próximos partidos. El técnico optó por el balear, quien partió como titular ante el Atlético de Madrid en un partido que los gallegos se llevarían por 2 a 0 en Riazor.

Xisco necesitó de una semana para estrenarse como goleador en la categoría. El fin de semana siguiente, el Deportivo se desplazó hasta Zaragoza. El canterano se las arregló para marcar los únicos dos tantos de los suyos en La Romareda, en un encuentro que terminaría en empate. Xisco también disputaría los últimos dos partidos de la liga, partiendo como titular en ambos y completando los 90 minutos.

La temporada finalizaba, poniendo punto y final al paso de Irureta por el Dépor. Caparrós se sentaría en el banquillo durante la 2005/06, y con él llegarían refuerzos en la delantera. Aún así, y todavía con ficha del filial, Xisco jugaría 12 partidos –todos como suplente– en esa temporada, anotando un gol. Con el término de la campaña, el Dépor decidió que una cesión ayudaría en el desarrollo futbolístico de su joven promesa. Xisco aterrizó en el Vecindario en el verano de 2006, con la ambición de ganar experiencia en la Segunda División.

Jugó 27 partidos, siendo titular en casi todos ellos. Marcó 13 goles y fue el máximo goleador de su equipo con tan sólo 20 años. A pesar de todo, el Vecindario descendería ese año –fue la única campaña que el equipo, ya desaparecido, disputó en Segunda–. Regresó a A Coruña en junio del 2007, con Lotina como entrenador. Le quitó el puesto a Riki como delantero titular en esa temporada, partiendo desde el inicio en 23 ocasiones. Repitió como máximo goleador de su equipo con 9 tantos. Xisco, a su corta edad, despertaba el interés de varios equipos de toda Europa.

Al otro lado del Canal de la Mancha

Acompañado de un Coloccini que había llegado al Dépor cuatro años atrás, Xisco se marchó al Newcastle United por seis millones de euros. Su experiencia en Inglaterra no fue la esperada. Al igual que otros muchos españoles que viajaron a las Islas Británicas con la ilusión de triunfar –véase al propio Lucas Pérez, a Iago Aspas o incluso a Nolito–, la realidad lo golpeó de bruces. Xisco fue la última opción para el cuerpo técnico y sólo jugó 5 partidos ligueros –en los que anotó un gol– en toda la temporada 2008/09.

Xisco, con la camiseta del Rácing de Santander | Fuente: noticiasdenavarra.com
Xisco, con la camiseta del Rácing de Santander | Fuente: noticiasdenavarra.com

Su situación era tan desesperada que llegó a simular una lesión para no entrenar con los ‘urracas’ y forzar su salida. El Newcastle decide cederlo al Rácing de Santander para la siguiente campaña, donde Xisco se ejercita sin ningún rastro de dolor en los entrenamientos. En esta temporada competiría en 23 partidos de liga, marcando tres goles. Xisco tuvo una función secundaria en Santander, donde Sergio Canales se destaparía como otra de las grandes perlas del fútbol español ese mismo año. Esa es otra historia.

Nuestro protagonista cumplía ya 24 años. Repudiado por su club propietario, el Newcastle, Xisco había sido borrado por muchos de las listas de grandes promesas. Comenzaba una nueva campaña en Inglaterra, relegado al equipo filial. Durante un partido con ellos, fue sancionado con tres encuentros sin jugar al ver la cartulina roja . Esto no hizo más que acrecentar la tensión entre el jugador, la entidad y la afición, que lo calificaba como uno de sus peores jugadores. A pesar de todo, aún quedaban quienes creían en Xisco.

El Deportivo de La Coruña conseguía hacerse de nuevo con los servicios del balear en el mercado invernal. Parecía abrirse una nueva oportunidad para Xisco, que regresaba al equipo de sus inicios. Miguel Ángel Lotina, que continuaba a los mandos del Dépor, volvió a depositar sus esperanzas en Xisco para intentar revertir una situación que pintaba muy mal. El equipo que seis años atrás mataba gigantes por Europa, jugueteaba peligrosamente con el descenso. Los dos goles en nueve partidos del ariete deportivista no conseguirían evitar un cruel desenlace para el histórico Deportivo.

Un gol de Primera

El amor por el equipo que lo vio nacer como futbolista obligó a Xisco a volver a A Coruña. El Dépor lograba la cesión del ariete hasta final de temporada en el verano de 2011. Xisco estuvo en los buenos momentos del club, pero también en los más crudos. Sus destinos parecían ligados esa temporada: ambos empezaron con esperanza y con el tiempo aparecieron las dudas. Xisco se lesionó de gravedad en el primer partido que disputó ese año. Se perdería toda la primera vuelta liguera, dejando en el aire un proyecto deportivo apoyado masivamente por la afición, que creía en el ascenso esa misma campaña.

Xisco, celebrando el tanto que ascendía matemáticamente al Depor a Primera | Fuente: Diario AS
Xisco, celebrando el tanto que ascendía matemáticamente al Dépor a Primera | Fuente: Diario AS

Pero, al igual que el Deportivo, Xisco se recuperaría. Es más, el ascenso de ese año le pertenece. De Xisco fueron los goles que permitieron al club gallego certificar su ascenso a Primera División como campeón de liga. Su tanto al Huesca en un partido clave –“el gol más importante de mi carrera“– devolvía al Dépor, que siempre llevaría en la cabeza y el corazón, a la máxima categoría española.

Adiós, Newcastle

Después de cumplir su meta, Xisco tendría que volver a St James’ Park. No disputaría ningún minuto con el primer equipo, pero al mallorquín no le importaría. El 31 de enero de 2013, Xisco rescindiría su contrato con los ingleses y se marcharía al Córdoba. La vuelta a España, ya no en calidad de cedido, sino en propiedad, le sentó de maravilla. Ocho goles en 14 partidos le valieron para ostentar uno de los mejores promedios goleadores de la categoría esa temporada. Xisco llegaba para quedarse en el club blanquiverde.

Tocó Desgarró el cielo en la 2013/14. Capitaneando al Córdoba, Xisco lideraría el ataque de un club que ascendería a Primera –a pesar de quedar séptimo en la tabla– después de 42 años sin estar en la élite. Respetado por las lesiones, marcaría 10 tantos en 35 partidos. Xisco lograba subir con un equipo por segunda vez, y esta vez se quedaría para saborear el fruto de su trabajo. Al menos ese era el plan inicial, porque en la campaña siguiente no gozó de continuidad. Suplente en la primera mitad del año, se marcharía en el mercado invernal a su tierra natal: Xisco aterrizaba en la isla de Mallorca.

Su rendimiento volvió a ser espectacular en la segunda vuelta liguera, llegando a anotar nueve goles en 16 encuentros. Mientras el balear triunfaba en su hogar, el Córdoba no sería capaz de mantener la categoría y descendería a Segunda. En la temporada 2015/16 Xisco regresaba al Arcángel, donde se haría con el brazalete de capitán y el puesto de fijo en la plantilla. Sus cifras goleadoras volvieron a rozar los dos dígitos otro año más, lo que ayudó a la entidad a participar de nuevo en la promoción de ascenso a Primera. Sin embargo, el Córdoba no lograría repetir la hazaña y caería eliminado por el Girona. La hora de Xisco en Andalucía terminaba.

Aventura exótica y ‘a Pamplona hemos de ir’

A sus 30 años y con una larga y complicada carrera por detrás, Xisco anunciaba en el verano de 2016 su marcha a Tailandia. El Muangthong United firmaría al ariete mallorquín, juntando a tres españoles en sus filas. Allí encontraría al veterano central tinerfeño Mario Abrante y al preparador físico Joseba Ituarte. El Muangthong se alzaría como campeón de la Copa Nacional esa temporada y Xisco anotaría muchos de los goles de su nuevo equipo. A pesar de todo, el mallorquín regresaría a la península al término de la campaña. Inició la 2017/18 siendo uno de los máximos anotadores del equipo, pero varias lesiones menores lo han mantenido bailando entre la titularidad, el banquillo y la enfermería. Es un futbolista curtido en este tipo de batallas, a pesar de que su destino pudo ser muy distinto años atrás.

La suerte no se busca, se encuentra. En 2005 debutaba una estrella, pero no era casualidad. Su brillo parecía crecer con el paso de los meses, pero un banco de nubes se interpuso entre ella y el resto del mundo. Cuando los nimbos se desvanecieron, sólo quedaron los rastros de lo que pudo ser y no fue. Xisco Jiménez ha sido un nombre propio en muchos equipos en mayor o menor medida. Es la figura de un jugador al que el fútbol le deparaba algo grande y cuya pasión mantiene una deuda con él. Mejor tarde que nunca, ¿no?

Xisco, esta temporada con la elástica del Osasuna | Fuente: El Español

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