El Stadio Penzo, un enclave diferente para ver fútbol | Fuente: The Stadium Guide
El Stadio Penzo, un enclave diferente para ver fútbol | Fuente: The Stadium Guide
LUCAS MÉNDEZ VEIGA

@LMendez8

El Venezia FC navega por la Serie B pero, con la inyección de dinero americano, vuelve a otear al horizonte con un objetivo claro: el ascenso a la élite del calcio. Es un proyecto para reflotar el equipo de la ciudad de los canales y devolverlo, después de dieciseis años, a la Serie A.

Cambios de nombre, baile de categorías y un solo sentimiento

Entre los serpenteantes canales de la ciudad veneciana, sobresalen edificios majestuosos testigos de un legado histórico en un marco incomparable. Venecia es distinta y todo se entremezcla entre sus canales. También el fútbol es pasión en esta ciudad flotante.

En uno de sus múltiples islotes sobresale un estadio, el segundo más vetusto de la península itálica, después de Marassi, en Genoa . El Stadio Pierluigi Penzo es el viejo hogar del Venezia FootballClub. El bateo, como se le llama en la ciudad al medio de transporte por excelencia, es la única forma de llegar al estadio, situado junto al gran campanal de la iglesia de Sant’Elena. Imagínese acudir al estadio de su equipo cada quince días en una embarcación, surcando el Gran Canal, bordeando la Piazza di San Marco o el Palazzo Ducal. Es una forma de vida que solo podría darse en Venecia.

Suena idílico y sin embargo el estadio hace años que no es funcional para sus aficionados. Llegar al viejo Penzo lleva demasiado tiempo y algunos tifosi sugieren que se sienten ‘atrapados’ en el islote que acoge el estadio. En la misma región nos encontramos con el Hellas Verona y Chievo Verona en la primera división, con su estadio, el Bentegodi, bastante más accesible. Además se le suma la gran rivalidad que los tifosi venecianos mantienen con los del Udinese, con su nuevo estadio, el moderno Dacia Arena-Friuli. Desde luego todo sería más fácil si el conjunto jugase en la Serie A, la élite del calcio. Desde la última vez han pasado dieciseis años. Con tres refundaciones por el medio. Caídas a la 5ª división italiana. Demasiado tiempo, demasiado sufrimiento…

El Venezia hace tiempo que perdió lustre pero siempre fue un clásico de la Serie B. También cuenta en su haber con 23 participaciones en la élite, la última en 2002. Después de eso, la grave crisis económica que afectó a muchísimos conjuntos dio con los huesos del Venezia en la Serie C2. Era 2005 y se acabó de dar un doble descenso (económico y deportivo) y una posterior refundación como Società Sportiva Calcio Venezia S.p.a. El club enlaza un ascenso a la C1 pero vuelven los graves problemas económicos. En la 08/09 el club vuelve a tener dificultades de pago y la Lega Pro Prima Divisione (antigua organizadora de la Serie C) se ve obligada a relegar al conjunto a la Serie D. Tocaba comenzar de nuevo.

El Foot Ball Club Unione Venezia S.r.l. comienza en la quinta división del calcio en 2009. Encadena varios años de éxitos y ascensos hasta un nuevo cambio de nombre, ya en 2015 y de forma definitiva: nacía el Venezia Football Club Società Sportiva Dilettantistica. El mismo año que llegaba su nuevo dueño con un objetivo entre ceja y ceja: devolver la ilusión a Venecia.

Con capital americano, el objetivo fue la Serie A

Desde principios de la presente década, el dinero extranjero está pujando fuerte en las ligas domésticas de toda Europa. No son pocos los empresarios que deciden invertir en conjuntos de fútbol para tratar de hacer negocio y potenciar sus imágenes públicas. El capital americano hace tiempo que está presente en el calcio. AS Roma o Bologna FC son ejemplos en la élite del fútbol transalpino. Justamente, un proyecto en la Serie B aspira a llegar a las cotas de estos clubes. Y de esos mismos conjuntos tomó parte como inversor el antiguo dueño del Venezia FC.

Joseph Tacopina es un abogado penalista neoyorquino con raíces italianas. Tras entrar en los consejos de administración en Roma y Bologna, decidió hacerse con el club de la ciudad de las góndolas en 2015. Hasta hace unos meses, se mantuvo en un segundo plano, con su carácter afable y dejándose asesorar por hombres que sepan de qué va esto del fútbol. Una de sus decisiones, en 2016 llevó a un ilustre del fútbol italiano a dirigir al pintoresco club de la provincia de Véneto.

Filippo ‘Pippo‘ Inzaghi, el gran goleador del AC Milan europeo, llegó para comandar la nave veneciana. Tras un comienzo en las inferiores del conjunto lombardo, y un breve e infructuoso paso por el primer equipo milanista en reconstrucción en la 14/15, SuperPippo llegaba a Venecia para devolver ilusión y pelear por el ascenso a la Serie A. 

Tacopina (izq) presentando a Pippo Inzaghi como técnico del Venezia | Fuente: Squawka
Tacopina (izq) presentando a Pippo Inzaghi como técnico del Venezia | Fuente: Squawka

Cogió al equipo de nuevo en la unificada Serie C y en el mismo año ganó la liga y consiguió el ansiado ascenso a la segunda categoría del fútbol italiano. Tocaba pelear y soñar, quién sabe, con otro ascenso más. ‘Pippo‘ sigue siendo un ganador, una persona de fútbol incansable. El mismo Tacopina destacó el día de su fichaje que conocía a todos los jugadores de la tercera división: “Creó un grupo unido que se fortalece de forma recíproca, el equipo es como una familia. Trajo una mentalidad ganadora y también visibilidad, ya que es una persona globalmente reconocible. Él es el entrenador con el que queremos ir en la Serie A”, admitió. La apuesta iba encaminada. El tiempo estuvo cerca de darle la razón.

Dispuestos a alcanzar la gloria

La temporada 2017/2018 fue una de las más apasionantes en la Serie B. Con equipos de la talla del Parma, Empoli, Palermo o Brescia, con pasado reciente en la A, se presentaba una lucha encarnizada por los puestos de ascenso. Con dos directos y seis que dan derecho al playoff, el Venezia de Inzaghi aspiraba a pelear con todos. En este sentido, la llegada el curso anterior de Giorgio Perinetti, un director deportivo con pasado en organigramas de peso como Napoli, Roma o Juve, despertó las ilusiones de una afición golpeada demasiadas veces en los últimos tiempos.

Tacopina le dio completa libertad, al igual que respetó muchos consejos de Inzaghi a la hora de confeccionar las plantillas. Lo principal fue recuperar la credibilidad del público, volver a ver cerca de 4.000 gargantas en el Penzo y pelear por un proyecto sostenible con objetivos ambiciosos. Dentro de ese objetivo global está el dotar al Venezia FC de un estadio en condiciones. Era el sueño de su antiguo dueño americano, como también un viejo anhelo de la afición. Se marchó Tacopina pero el proyecto va navega a toda máquina. Los sueños serán más fáciles si se consigue el objetivo: ascender a la Serie A.

La Curva Sud del Penzo | Fuente: Sport People
La Curva Sud del Penzo | Fuente: Sport People

En una ciudad que acoge a una masa creciente e incesante de turistas -25 millones cada año- es importante hacer crecer a su club. Venecia corre el peligro de convertirse en un museo al aire libre, simplemente para goce de turistas, desplazando a sus habitantes de sus lugares de residencia, aumentando precios y costes de vida. Con problemas de crecidas y con una industria desaparecida, resistiendo simplemente pequeños artesanos y las grandes cadenas que se cobijan en el dinero de esos turistas, Venecia lucha por resistir.

Esa lucha sigue siendo palpable en los barrios de la ciudad –sestieres-. Desde Cannaregio hasta San Marco pasando por San Polo. Así ha recuperado Venezia la identidad futbolística de un club que sufrió demasiados reveses. Ahora sabemos que los venecianos ya vuelven a sentir lo que es ilusionarse con su club.

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