ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

Tiempos pasados fueron mejores para el fútbol polaco. El balompié vivió su época dorada en Polonia allá por los años 70. Junto a Lubanski y Boniek, Grzegorz Lato formaría parte de una generación de jugadores que, ante el estupor de medio planeta, llegaría a rozar hasta dos finales de la Copa del Mundo.

Contaba O Rei de sí mismo que había nacido para el fútbolcomo Beethoven para la música”. Pelé fue uno de los mejores futbolistas de la historia, eso sin duda. De los cuatro Mundiales que disputó con Brasil entre 1958 y 1970, la canarinha se alzó como campeona en tres de ellos. Pelé exhibió su talento ante el mundo gracias a un torneo en el que se dan cita cada cuatro años las mejores selecciones del planeta. También sus jugadores más destacados.

La reputación de un joven Lato se comenzaba a forjar dos años antes del Mundial del 74. No destacaba por su altura, pero sí por su velocidad. Al extremo derecho del equipo nacional de fútbol polaco para los Juegos Olímpicos de 1972 le sobraba algo –y no era el pelo–: desparpajo. Grzegorz Lato se marchaba del Olímpico de Munich con la medalla de oro al cuello, aunque este no iba a ser su mejor momento como profesional.

El equipo nacional polaco de fútbol, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1972 | Fuente: kaisermagazine.com
El equipo nacional polaco de fútbol, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1972 | Fuente: kaisermagazine.com

Hablamos sobre todo de su carrera internacional, pero tampoco cabe desprestigiar los logros conseguidos por Lato en sus respectivos clubes. Concretamente con uno, el Stal Mielec polaco. Lato debutaría a los 16 años en las filas del equipo, el cual no abandonaría hasta cumplir los 30 en el 1980. Dada su extraordinaria capacidad para el fútbol, ¿por qué no abandonó Polonia hasta tan tarde? Pues bien, las leyes de la época en la Liga Polaca no permitían que los jugadores fueran traspasados fuera del país hasta cumplir la treintena.

A pesar de que el Stal Mielec no es uno de los grandes del país, Lato consiguió liderar a sus compañeros para alzarse campeón de la Ekstraklasa en los años 1973 y 1976 –los únicos títulos ligueros en la historia del club–. En ambas temporadas sería nombrado también el mejor jugador de la liga. Con el Stal Mielec llegaría a cuartos de final de la Champions League en la campaña 75/76, e incluso puso en aprietos al Real Madrid de Del Bosque, Pirri y Santillana en la temporada siguiente. Aún así, lo que consagraría a Lato como uno de los mejores de la historia polaca serían los logros con su selección.

El Mundial del 74

Grzegorz Lato, con la elástica polaca | Fuente: ceroacero.es
Grzegorz Lato, con la elástica polaca | Fuente: ceroacero.es

Polonia lograría clasificarse de nuevo a una Copa del Mundo tras seis ediciones sin participar. Con Kazimierz Gorski en el banquillo desde el 70, la selección polaca alcanzaría la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich y superaría una complicada eliminatoria para entrar en la X Edición de la Copa Mundial de Fútbol, que se celebraría en la Alemania Occidental en 1974. Polonia tendría su partido debut ante la Argentina del ‘Matador’ Kempes. Todos quedaron enmudecidos al ver como los inexpertos polacos lograban tumbar por 3 a 2 a la albiceleste, con dos tantos de Lato.

Lo que parecía un espejismo llegó a ser tan real que la selección de Polonia rozó la gloria. Con todo, una derrota por la mínima ante la anfitriona y futura campeona en la segunda fase del torneo impidió al combinado llegar a la gran final. Polonia se disputaría el tercer puesto de la Copa del Mundo –algo que parecía inalcanzable no demasiados años atrás– ante una Brasil que había levantado el trofeo en la edición anterior, pero que ya no contaba con Pelé en sus filas. Lato anotaría el único gol del partido, que brindaría a Polonia el mejor resultado de su historia en un Mundial por el momento.

 

El 74 fue el primer gran año en la carrera de Grzegorz Lato. Un futbolistaencerrado’ en una liga menor de Europa había conseguido a base de goles determinantes colocar a su selección entre las mejores del mundo. Con sus siete tantos, esa sería la primera y única vez que un futbolista polaco se llevaría la Bota de Oro de una Copa del Mundo. El dorsal 16 de Polonia repetiría participación en dos Mundiales más, en Argentina 1978 y España 1982. Sus cifras goleadoras no volvieron a ser tan abultadas como en la primera ocasión, pero el resultado global fue igual de meritorio. Un quinto puesto en Argentina, una medalla de plata en los JJOO de Montreal y la revalidación como tercera mejor del mundo en España clausuraban la época dorada del fútbol polaco.

Tras el apogeo

Lato abandonó Polonia al cumplir la treintena –tampoco es que tuviera otro remedio–. Pelé, que se había retirado en 1977, invitó al polaco a unirse a las filas del New York Cosmos, equipo en el que O Rei había dado sus últimos toques al balón. Grzegorz Lato rechazó la oferta, que implicaba, además de formar parte de uno de los equipos más glamourosos de la época, defender los mismos colores que estrellas de la talla de Franz Beckenbauer. En su lugar, se trasladó a Bélgica para jugar dos temporadas en el KSC Lokeren, hasta 1982.

Tras disputar su último Mundial, el astro polaco cruzó el Atlántico y se asentó en México dos años más. En las filas del Atlante, Lato pondría fin a su carrera como futbolista profesional. No así a su presencia en los terrenos de juego, puesto que seguiría dando tumbos con la pelota en el Polonia Hamilton de Canadá hasta 1991 –que no tenía la consideración de equipo profesional–.

Tras su retirada definitiva como futbolista, el que había sido uno de los mejores futbolistas polacos de toda la historia probó suerte en los banquillos de su país. Su aventura no resultó ser lo suficientemente satisfactoria, por lo que decidió abandonar el oficio de entrenador en 1999. Con la entrada en el nuevo milenio, Lato cambió lo deportivo por lo político, llegando a ser senador en Polonia. También ocupó la presidencia de la Federación Polaca de Fútbol desde el 2008, aunque los malos resultados del combinado nacional en competiciones internacionales le hicieron dejar el cargo en 2012. Parece que, después de todo, es muy difícil que vuelva a darse una generación de futbolistas en Polonia como la de los 70. De momento, el mundo sigue a la espera.