DAVID FERREIRO PÉREZ

El filial del Deportivo de La Coruña finalmente participará en la fase de ascenso a Segunda División, pese a no poder subir por la presencia del primer equipo en dicha categoría. No lo hará como campeón de grupo, lo que ayudará a aliviar las tensiones desatadas, pero la decisión del Fabril ha levantado muchas ampollas, puesto que, aunque su decisión es respetable (por algo han finalizado segundos) en lo deportivo, deja mucho que desear por otra parte, ya que su participación priva a sus vecinos del Rápido de Bouzas de optar al ascenso de categoría.

El Fabril contra el Toledo | Fuente: Riazor.org
El Fabril jugando contra el Toledo | Fuente: Riazor.org

Las últimas semanas han sido más movidas de lo habitual en la Segunda División B del fútbol español. Ya no por las ajustadas últimas jornadas, que han sido de infarto con varias plazas de ascenso y descenso en juego, sino por la situación de un equipo en particular: el Deportivo Fabril.

El filial del conjunto gallego ha realizado una excelente campaña sobre el verde, liderando la clasificación por buena parte de la temporada e incluso optando al primer puesto hasta la última jornada. En lo deportivo, el conjunto gallego ha realizado un gran año, al contrario que sus homónimos del primer equipo, por los cuales se da la situación que ha desencadenado el caos. Con el descenso a Segunda División del RC Deportivo de La Coruña, su filial pierde automáticamente toda opción de disputar la competición. En este contexto, los primeros interesados eran todos aquellos equipos con posibilidades de alcanzar el quinto puesto, entre los que estaban un humilde vecino, el Rápido de Bouzas.

A priori, lo lógico parecería que el filial coruñés cediese su plaza en lo que sería un gran gesto de deportividad y señorío por parte del conjunto blanquiazul, decisión que hubiera resuelto el conflicto de forma pacífica. Nada más lejos de la realidad. El Fabril anunció hace un par de semanas su intención de disputar los play-offs de ascenso y las tensiones se han empezado a disparar. Muchos no entienden la decisión, lo que provoca una lluvia de críticas.

Por un lado, desde Coruña se defiende el derecho del equipo a disputar dicha fase, ganado en el campo de una manera deportiva. Razón, en este punto, tampoco les falta. Pero quizás sí empatía. Con la liga finalizada, el equipo perjudicado resultó ser otro gallego, el modesto Rápido de Bouzas, que tras una histórica campaña consiguió clasificar como quinto. Y teniendo en cuenta la imposibilidad de conseguir el ascenso del Fabril, lo apropiado -quizás- hubiera sido ceder dicha plaza.

Imagen del instante en el que sale la papeleta del Fabril | Fuente: RFEF
Imagen del instante en el que sale la papeleta del Fabril en el sorteo del play-off | Fuente: RFEF

Por otro lado, los equipos perjudicados por la decisión del Fabril no entienden la misma. Por ello, el Fuenlabrada impulsó una petición de veto, apoyada por el Rayo Majadahonda, el Navalcarnero y el Rápido de Bouzas, para que el filial coruñés no pudiese disputar los play-offs. Petición que fue desestimada por la Justicia madrileña. La situación, desde el punto de vista de estos equipos, es poco menos que absurda.

Lo cierto es que ambas posturas son perfectamente defendibles, la del Fabril desde el derecho, mientras que la de los otros equipos desde la lógica. La decisión, sin embargo y pese a todo lo que supuso, está tomada. El Fabril disputará los play-offs de forma simbólica, pese a que su decisión sea más o menos cuestionable.