CARLOS RODRÍGUEZ LÓPEZ

@carlosrlop

“Ser del Madrid o del Barça es lo fácil, lo difícil es ser de un equipo como el (rellena con el nombre de cualquier otro equipo de España)”, es una de esas frases que se repite a menudo entre las aficiones del resto de equipos del país. Lo peor es que hay quien cree que realmente es así.

No voy a decir que ser del Madrid o del Barça sea más difícil que ser del Rayo o del Eibar, pero tampoco defenderé esa idea tan predominante en las hinchadas de estos clubes para los que ganar una Liga con el escenario actual es prácticamente imposible, de que lo fácil es ser de Madrid o Barcelona porque “siempre ganan”.

Para explicar esta idea es básico partir de que no me gusta eso de “ser” de un equipo, pues prácticamente todo el mundo “es” de un equipo, pero pocos lo sienten de verdad. El aficionado de verdad, ese que siente a su equipo, es el que en la derrota se muestra todavía más orgulloso de su escudo. El que no siente, ese que dice ser de un equipo y limita su apoyo o sentimiento de pertenencia a subir una foto cuando ganan al máximo rival o ganan un trofeo, no es un verdadero aficionado. Son meros “palmeros”, para los que posicionarse del lado del Madrid o Barça en detrimento de Osasuna o Levante, por ejemplo, sí que es lo fácil. Solo van a ser de “su equipo” cuando gane, y ninguno va a ganar tanto como Madrid o Barça.

Así que sí, si lo que te lleva a ser de un equipo de fútbol es la cantidad de veces que podrás subir una foto o mandar el whatsapp para chinchar a tu compañero de oficina, lo fácil en España es ser de Madrid o Barça.

Zidane e Iniesta | Fuente: atlasinfo
Zidane e Iniesta | Fuente: atlasinfo

Si por el contrario, sientes al Madrid o al Barcelona de verdad, la cosa no es tan fácil como lo pintan. Vivirás momentos de gloria, pero tendrás pocas oportunidades para hacerlo: dos Clásicos por temporada (si ganas), festejar una Champions (solo si la ganas), una Copa (solo si la ganas) o una Liga (¡sorpresa! también solo si la ganas). Todo lo demás será un fracaso. Incluso si eres culé y tu equipo gana Liga y Copa, que el Madrid se haga con la decimotercera oscurecerá parte de ese éxito. Si eres madridista y vienes de ganar Liga, Champions, Supercopas de España y de Europa y Mundial de Clubes, de poco valdrá eso si pierdes 0-3 ante el Barça. Exigencia máxima en todo momento y la sombra del fracaso siempre acechando. Puede sonar fuerte llamarlo fracaso.

A un aficionado del Sevilla, por ejemplo, caer en cuartos de final de la Champions no le parecería un fracaso, pero quizá no quedar entre los siete primeros sí. Mantenerse cómodamente en Primera aunque sin clasificarse para Europa en Nervión es un fracaso, pues que pregunten en Coruña, Las Palmas o Málaga si no habrían firmado acabar la temporada en ese hipotético escenario que habría sido decepcionante para los sevillistas. Todo depende del equipo: lo que es un fracaso para uno podría ser la gloria para otro.

Por eso ser -pero ser de sentir- del Madrid o el Barcelona puede llegar a ser igual de difícil que ser de un recién ascendido. Porque en un deporte en el que lo lógico es perder, una derrota para cualquiera de estos dos equipos siempre va a ser un fracaso, sea contra el rival que sea. En cambio, para muchos de estos rivales, una victoria contra culés o madridistas es una de las alegrías de la temporada. Para el Madrid no habría servido de nada haber eliminado al PSG, a la Juve o al Bayern si llega a perder ante el Liverpool. En cambio en Roma aún se celebra haber llegado a semifinales eliminando al Barça.

Es imposible establecer un ránking de “dificultad” para ser de un equipo o de otro, lo único claro es que si lo sientes, cualquiera te hará sufrir… y celebrar.