ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

En esta Copa del Mundo de 2018 estamos siendo testigos de primera mano de todas las posibilidades que da de sí el VAR (Video Assistant Referee). A pesar de todas las polémicas suscitadas entre aficionados y expertos, lo cierto es que con el paso de las dos primeras jornadas de Mundial ya podemos sacar las primeras conclusiones acerca del uso del videoarbitraje en el fútbol.

El árbitro del Francia - Australia consulta las imágenes para determinar si existía o no penalti | Fuente: BBC
El árbitro del Francia – Australia consulta las imágenes para determinar si existía o no penalti | Fuente: BBC

El VAR –ese que se escribe con ‘v’ y no con ‘b’, como en el que parece que están algunos de los comentaristas del grupo mediático que ostenta los derechos de retransmisión de la Copa del Mundo en España– está teniendo una prueba de fuego en Rusia. Con el permiso del Mundial de Clubes del año 2016, este Campeonato del Mundo está siendo la primera gran competición a nivel internacional en la que tiene presencia esta tipología de arbitraje. Sus efectos ya se han dejado notar: desde la entrada en vigor del formato de 32 selecciones, allá por Francia 98’, nunca se habían señalado tantos penaltis. En estas dos jornadas ya ha habido 16 penas máximas, cinco más que en la edición del 2002 en el mismo número de encuentros.

Neymar se queja al árbitro de un agarrón en el área que supone un penalti en el primer momento | Fuente: Prensa Libre
Neymar se queja al árbitro de un agarrón en el área que supone un penalti en el primer momento | Fuente: Prensa Libre

Casi la mitad de ellos, seis, han sido sancionados luego de que el árbitro principal recibiera las indicaciones de los asistentes de la sala VAR. Y lo mejor de todo es que el videoarbitraje no solo sirve para señalar acciones punibles no interpretadas por el colegiado. Gracias a la implantación de esta tecnología en el fútbol, aquellos jugadores dados a poner en práctica sus artes escénicas en el área rival, obtendrán lo que se merecen: el bochorno –y posiblemente una cartulina por fingir–. Que se lo pregunten a Neymar tras el partido contra Costa Rica.


¿Se pierde la esencia?

No. Ya no solo por el nivel mostrado por las selecciones a priori de menor categoría, pero el Mundial de Rusia será recordado por ser uno de los más parejos de los últimos tiempos. Y mucha culpa tienen el VAR y los nuevos cambios introducidos en el arbitraje. Por ejemplo, en el Francia – Australia de la primera jornada, el resultado pudo ser muy distinto. La intervención del videoarbitraje concedió un penalti a favor de los galos transformado posteriormente por Griezmann. En el segundo tanto local, el colegiado pudo conceder el tanto a Francia tras comprobar en el dispositivo que porta en su muñeca que el balón había traspasado completamente la línea de gol. Un gol fantasma menos.

Hay quien apela a “la esencia del fútbol” para despreciar la labor del VAR. ¿La naturaleza del balompié es la injusticia? ¿Está en el ADN del fútbol que ganar o perder un campeonato –con las consecuencias a raíz de tal hecho– sea cuestión de una interpretación momentánea errónea? El fútbol no consiste en eso. Quienes traten de querer aferrarse al pasado se están perdiendo un concepto renovado –y mejorado– de uno de los deportes más apasionantes del mundo. Los grandes partidos llevan siendo retransmitidos por decenas de cámaras desde hace bastantes años; ¿por qué no aprovecharlas también dentro del terreno de juego?

La magia del fútbol

Estoy convencido de que con la presencia del videoarbitraje no va a desaparecer lo que hace grande al fútbol. A su vez, también estoy bastante seguro de que las polémicas –eso que lleva incrustado cualquier deporte en su carácter y que en el balompié arrastra a todo un circo mediático detrás– tampoco. No hay más ciego que el que no quiere ver, y está más que demostrado que por miles de tomas y repeticiones que se vean, siempre habrá lugar a discusiones.

Sin VAR nos tenemos pasado muchos partidos pegados al televisor. Con VAR también –admito que el Marruecos – Irán no fue el encuentro más entretenido de mi vida–. La ilusión no se ve mellada por la intervención de la tecnología ni mucho menos. Quién sabe la de trofeos, salvaciones o ascensos que tendrían cambiado de protagonistas si el videoarbitraje tuviera cabida años atrás. Aunque no está exento de errores, el desarrollo de los partidos se acerca mucho más a lo que se podría considerar ‘justo’. Porque el VAR, al fin y al cabo, no deja de ser también fair play. La temporada que viene en la Liga Española lo conoceremos mejor. Por suerte.