DIEGO GÓMEZ GARCÍA

@diegogomezgar

El Mundial de Rusia ha puesto en valor los avances en el fútbol. Los tecnológicos y evidentes, como el VAR, y también otros que quizá han pasado más desapercibidos pero que del mismo modo sirven para permitir que el deporte se perfeccione y evolucione. El cuarto cambio es el mejor ejemplo de que las normas están, más que para romperlas, para cambiarlas y modificarlas. Y sí, el Mundial está bien, pero hay vida más allá y la evolución debe seguir.

España es un país, futbolísticamente hablando -o no-, que siempre se ha mostrado reacio a los cambios. La no implantación de la tecnología de línea de gol o la tardanza en hacer lo propio con el VAR, así como el hecho de que la Copa y la Supercopa -hasta este año- se jueguen a doble partido hacen ruborizar al país ibérico frente a sus competidores europeos. Pero lo cierto es que el problema, lejos de residir solo aquí, traspasa fronteras y se instala también en la competiciones europeas.

El drama del valor doble

Cuando uno, de niño, empieza a interesarse por el fútbol, no tarda en asimilar una de las afirmaciones más aceptadas históricamente en el fútbol: “El que juega la vuelta en casa, va con ventaja”. El factor campo. Ese regalo envenenado en forma de falso privilegio que basa su fundamento en el presumible poder de los campos locales, de las aficiones y de un montón de intangibles. Lo cierto es que, con el tiempo, a menudo se ha visto que esa ventaja muchas veces no es tal. Y menos cuando el valor doble de los goles en campo contrario continúa en la prórroga.

Henry entra al campo por Anelka con Francia en 2010 | Fuente: elfutbolymasalla.com

Porque ese es, sin duda, el verdadero problema. ¿Dónde está la ventaja de jugar en campo propio si en los treinta minutos extra, con todo en juego, los goles del rival valen el doble? ¿No sería más coherente que se eliminase la norma para que la prórroga fuese verdaderamente un añadido neutral? Son cuestiones que mucha gente reclama pero que los organismos oficiales, por el momento, rechazan.

El fútbol necesita evolucionar y avanzar. En el Mundial, sí, pero también fuera de él. La época que se vive actualmente es propicia para que se lleven a cabo cambios que objetivamente mejorarán el deporte. El VAR ha resultado ser todo un éxito, pero como se ha dicho, los cambios deben ser tecnológicos, sí, pero también reglamentarios. El cuarto cambio ha sido el principio, pero no el único cambio que debe ser aplicado en las prórrogas. Hay vida más allá de la Copa del Mundo, el fútbol sigue y la evolución debe continuar.