DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Se avecinan curvas ya a inicio de temporada. Tras las polémica surgidas con la Supercopa de España y la selección española, el fútbol nacional afronta una temporada de cambios (VAR incluído) liderada por la llegada de Luis Rubiales a la presidencia de la RFEF. Varias son las medidas propuestas y aprobadas que, de seguro, darán que hablar.

Imagen del nombramiento de Luis Rubiales como presidente | rfef.es
Imagen del nombramiento de Luis Rubiales como presidente | Fuente: rfef.es

El aterrizaje de Luis Rubiales en el principal despacho de la Real Federación Española de Fútbol no ha sido nada sencillo.Tras tres escasos meses desde su elección, prácticamente todas las decisiones que ha ido tomando el máximo mandatario del fútbol nacional han ido levantando diversas polémicas.

Primero fue con la polémica de Lopetegui, que acabó con el entrenador en su casa  y viendo a la selección por la pequeña pantalla, como tantos otros españoles. Todo a pocas horas del inicio de la Copa Mundial de Rusia. Decisión que muchos respaldaron y otros tantos reprocharon, llegando incluso a señalar a Rubiales como principal culpable del paupérrimo papel de ‘La Roja’ en tierras rusas.

La implementación del VAR fue otro asunto peliagudo, aunque en esta decisión también tuvo que ver el poco querido Javier Tebas, presidente de LaLiga. Finalmente, la liga nacional estrenará el videoarbitraje esta temporada, así como se hizo en la pasada Supercopa, torneo que también ha dado mucho que hablar. Con su llegada, la gran mayoría de aficionados han mostrado cierto positivismo, sobre todo de cara a frenar los, en ocasiones, grotescos fallos arbitrales supuestamente a favor de un puñado de equipos.

Sin embargo, la patata caliente ha resultado ser la Supercopa de España, un torneo menor y de poca trascendencia que este año se ha visto poco menos que envuelto en llamas. Sin duda, la gran causante de la situación ha sido la mala gestión por parte de la Federación, que no ha sabido controlar los tiempos en absoluto. Todas y cada una de las decisiones parecen lejos de ser las acertadas. Primero, el hecho de que el encuentro fuera a partido único -que en sí, al menos para un servidor, ha sido el único acierto- pero que se anunció a las prisas, tarde, mal y arrastro, además de tratarse de una decisión ‘manchada’ por los supuestos intereses de uno de los equipos, en vez de ser una decisión limpia y no derivada de otras situaciones. Después, el hecho de que el partido se disputara fuera de España, algo que ha indignado a ambos equipos por igual y que ha demostrado que en el fútbol vale más el dinero que el público o los sentimientos. Y ya para rematar la desdicha, llegó el anuncio sobre el tema de los extracomunitarios, publicado pocos días antes del partido, que terminó por caldear el ambiente.

El cambio de formato en la Copa del Rey, que la temporada que viene (2019/20) esta previsto que se dispute a partido único hasta los cuartos de final, es posiblemente la única medida que parece haber cuajado bien, aunque para ver el resultado final tendremos que esperar una temporada más.

Por el momento, Rubiales ha podido tener aciertos y fallos -muchos de ambos aún por decidir-, pero en poco menos de tres meses ha puesto el fútbol español patas arriba. Veremos si, finalmente, sus medidas le dan la razón, o si por el contrario el nuevo mandatario seguirá sumergiéndose en más polémicas.