ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Dolor. Un sonido seco. Un segundo que lo cambia todo. ¿El inicio del fin? En algunos casos, sí. En muchos otros, no. Las lesiones, tan apegadas al deportista como la piel a nuestra carne, son un peligro constante con el que los futbolistas conviven cada día. Unas veces –la mayoría– leves, pero algunas graves y que pueden costar más que unas semanas de descanso forzoso.

Santi Cazorla, Zlatan Ibrahimovic y Filipe Luís | Fotomontaje Mundo Esférico
Santi Cazorla, Zlatan Ibrahimovic y Filipe Luís | Fotomontaje Mundo Esférico

La vuelta a los terrenos de juego de Santi Cazorla en la primera jornada de La Liga Española fue, antes que ninguna otra cosa, un ejemplo de superación. Tras casi 700 días sin disputar un partido oficial, el asturiano, de nuevo con la elástica del Villarreal, dejó atrás sus problemas en el talón de Aquiles de su pierna derecha. Historias emotivas aparte, Cazorla regresa al fútbol con 33 años y la ambición de una nueva temporada por delante.

Aves Fénix

Es el caso más reciente de uno de esos retornados especialmente bienvenidos. De futbolistas que a pesar de los pronósticos pudieron salir adelante y continuar gozando –y haciendo gozar–de su pasión. Sucedió con Zlatan Ibrahimovic, que antes de hacer las delicias de los estadounidenses en Los Ángeles acalló rumores de retirada tras romperse el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha con 34 años. Todo sucedió durante un partido con el Manchester United, en abril de 2017. Seis meses después, el sueco volvía a jugar.

Santi Cazorla, en la presentación con el Villarreal en 2018 | Fuente: Marca
Santi Cazorla, en la presentación con el Villarreal en 2018 | Fuente: Marca

Seamus Coleman, un mes antes que Zlatan, protagonizaba otra de las imágenes y lesiones más escalofriantes de los últimos años. El irlandés se fracturaba la tibia y el peroné de su pierna derecha tras un choque con Neil Taylor en marzo del año pasado. A pesar del carácter grave de sus heridas, el lateral volvió a entrenarse con el Everton en enero de 2018.

El caso Filipe

Mención especial en este artículo para otro lateral, en este caso brasileño. Filipe Luís, que alcanzó la gloria y el reconocimiento internacional defendiendo los colores del Atlético de Madrid, constituyó, si cabe, el ejemplo más claro de lo que significa resurgir. Aún parece que en los televisores de media España sigue apareciendo la cara atónita de Filipe observando incrédulo su pierna derecha partida en dos.

Hace más de ocho años y medio del Deportivo de la CoruñaAthletic de Bilbao que dejó sin aliento a Riazor. Con las manos en la cabeza, tanto los jugadores del conjunto local como del visitante observaban como los servicios médicos retiraban en camilla a Filipe Luís, con el peroné y el tobillo derechos destrozados. El brasileño arriesgó su integridad física para enviar al fondo de las mallas un balón suelto en el área defendida por Iraizoz. El meta, de manera involuntaria, cayó sobre la pierna de apoyo del deportivista, que no tuvo tiempo siquiera a celebrar el primer gol de la noche.

Miguel Ángel Lotina, entrenador del Deportivo, y Zé Castro, en el momento de la lesión de Filipe Luís | Fuente: Youtube
Miguel Ángel Lotina, entrenador del Deportivo, y Zé Castro, en el momento de la lesión de Filipe Luís | Fuente: Youtube

Lotina al borde de las lágrimas. Zé Castro horrorizado observando la escena desde el banquillo. Los espectadores con los pelos de punta. Filipe Luís pudo llegar a perder el pie de no ser por la rápida actuación del equipo médico. Sin embargo, el brasileño salió adelante. Con 24 años, al lateral le quedaba por delante un proceso de recuperación de, por lo menos, cinco meses. Sin embargo, solo tres después ya estaba en el césped de nuevo. El resto es historia. A final de temporada ficharía por el club colchonero y pondría la primera piedra de una carrera envidiable.


El destino quiso que Filipe corriera la misma suerte ocho años más tarde. En marzo del 2018, el brasileño se fracturaría el peroné de nuevo, esta vez de su pierna izquierda. Los plazos de recuperación se antojaban otra vez largos. Filipe Luis volvió a los terrenos de juego tan solo dos meses después.

No quiere decir esto que los futbolistas sean indestructibles. Álvaro Domínguez, Rubén de la Red o Carles Puyol –este fue el que aguantó más años al máximo nivel– son algunos ejemplos de que las lesiones pueden terminar carreras prematuramente. La pasión por el fútbol no lo puede todo, pero sí que es un apoyo para algunos elegidos. A Cazorla, verbigracia, le queda mucho camino que recorrer. Esta vez sin dolor.