LUCAS MÉNDEZ VEIGA

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Mural en la Scuola Carlo Urbani, en el quartiere Appio Latino, el de Totti | Lucas Méndez
Mural en la Scuola Carlo Urbani, en el quartiere Appio Latino, el de Totti | Lucas Méndez

En la Ciudad Eterna, hay un mito que jamás morirá. En Roma el fútbol es, literalmente, la cosa más importante de entre las menos importantes en el día a día de sus habitantes. Dos clubes, AS Roma y SS Lazio, se dividen las aficiones aunque es algo palpable que en la mayoría de quartieri -barrios en italiano- de la ciudad, el tirón de los giallorossi es mayor. Sobre lo que parece no existir duda, es sobre la grandeza de Francesco Totti. Dos años después de su retirada, en el ambiente sigue impregnada su leyenda. La de un jugador que jamás renunció a su camiseta, la romanista. Este es un recorrido a lo largo y ancho de su ciudad, aquella a la que decidió dedicar su vida y todo su inagotable talento futbolístico.

Via Vetulonia, su barrio, donde todo comenzó…

Un 27 de septiembre de 1976 nace un niño rubio en el barrio de Appio Latino. Su nombre, Francesco Totti Marrozzini. Para adentrarse en el quartiere de Francesco se debe atravesar la Porta Metronia, una de las puertas del Muro Aureliano que recorre muchos kilómetros de la ciudad. Al norte, San Giovanni y, como si de una premonición se tratarse, al este el metro Re di Roma. En el corazón de este barrio, en la Via Vetulonia número 18,  se dieron los primeros años de un joven que pronto se interesó por el esférico.

Desde muy pequeño con un balón | Fuente: webtiscali.it
Desde muy pequeño con un balón | Fuente: webtiscali.it

Enzo y Fiorella, padres del pequeño, decidieron regalarle su primer balón con un año. Pero no uno cualquiera, uno con la Loba, el escudo de la Roma. De este modo comenzaría la historia de amor entre Francè -dicho así en dialecto romanesco- y el club giallorosso, aquel que posee el nombre de la ciudad y los colores que identifican a la capital italiana en el mundo: el giallo o amarillo-dorado y el rosso, rojo. Él mismo reconoció en una entrevista que tenía su habitación empapelada con dichos colores. Y un póster de Peppe Giannini, su ídolo.

La vida del pequeño Totti se caracterizaba por tener todo a mano, por vivir día a día en el barrio. Si uno gira la vista al edificio enfrente del número 18 de Via Vetulonia se encontrará con la Scuola Elementare Alessandro Manzoni, su colegio. Dicen que Francesco nunca fue un buen estudiante, que llegaba tarde a la escuela. Algo despistado, su vida siempre estuvo ligada al balón. Muchas jornadas de estudio acababan jugando con sus amigos en parques cercanos, como el de Porta Latina, o en canchas cercanas como la de la Società Sportiva Romulea, a donde acudía con su hermano Riccardo y sus amigos, mayores que él.

En 1983, con solo siete años, el pequeño Francesco se enrola en las filas del club del barrio, el Fortitudo Roma. Para no perder la costumbre la escuela futbolística se encuentra al lado de casa, justo a la izquierda del colegio Manzoni. Allí tuvieron lugar las primeras exhibiciones de un jugador pequeñito y rubio, un diablillo regateador que fuera de las canchas se transformaba en un niño más del barrio, tímido.

Queremos preguntar por Francesco. Un grupo de señores conversa a escasos pasos del portal de Via Vetulonia 18. Son todos del barrio. Han visto crecer al pequeño Totti. Uno de ellos es Carlo Lancela, curiosamente ex vicepresidente del Perugia Calcio. Cuentan que siempre fue un chaval más del barrio y a la vez un niño al que se le veían dotes de estrella. “Conocemos personalmente a Francè, a sus padres… este era su apartamento -dice Lancela señalando al balcón de la primera planta a la derecha- y ahora viven los trabajadores de casa de Totti“. “Siempre fue una familia humilde, del barrio. Estamos orgullosos de ser del barrio de Totti“, apunta. A través de ellos conocemos el Parco di Porta Latina. Comenta que muchas tardes, cuando aún era un bimbo -diminutivo de bambinoacudía allí con la mamma Fiorella a jugar.

Core de Roma: unico grande amore

La pizzeria 'Core de Roma', es una parada indispensable para venerar al Il Capitano y llenar el estómago con buena comida italiana | Lucas Méndez
La pizzeria ‘Core de Roma’, es una parada indispensable para venerar al Il Capitano y llenar el estómago con buena comida italiana | Lucas Méndez

Continuamos por la Via Vetulonia, pocos metros más adelante, a la izquierda, nos encontramos con otro de esos templos romanistas. La pizzeria Core de Roma, regentada por Giulio Lucarelli -amigo personal de Francesco- es sin lugar a dudas unos de esos museos particulares que desprenden romanità por los cuatro costados. Además, el propio Giulio es de esas personas que es todo humildad, pasión por su trabajo en la cocina y, sobre todo, pasión por la Roma y Totti. “Este restaurantes es un homenaje primero a Totti y a la Roma. Porque Francesco es historia de Roma y de la Roma“, comenta Lucarelli. Camisetas de partidos, de recuerdos, conmemorativas, graffitis, lemas… todo hace que te sientas en un auténtico ambiente de adoración a La Loba y a su rey.

'Magno, bebo e tifo Roma'. Algo así como el 'Padre Nuestro' de los romanistas | Lucas Méndez
‘Magno, bebo e tifo Roma’. Algo así como el ‘Padre Nuestro’ de los romanistas | Lucas Méndez

Conversar con Giulio te retrotrae, instantáneamente, a 2001. O a cualquier época pasada en la que ‘Francè‘ campaba a sus anchas por los terrenos de juego. Son muchas las anécdotas y días que han compartido. “No podré olvidar nunca el día del Scudetto -2001- Fue algo mágico que celebramos juntos. Pero, sin duda, el día que más me emocioné con él fue el día del cucchiaio a Van der Sar -penalti a lo panenka que metía a Italia en la final de la Euro 2000-. Tenía 23 años. La tarde antes dijo: ‘si vamos a penaltis, hago el cucchiaio‘. De aquella tenía otra novia, no era Ilary -Ilary Blasi, actual mujer de Francesco- y estábamos en la tribuna viendo el partido. Llegaron los penaltis, nos miramos y dijimos: ‘no lo hace’, ‘no lo puede hacer’… y se planta allí y hace el cucchiaio. Allí me dije: ‘es el número uno absoluto’ “.

'Combattete per noi e per Il Capitano' | Lucas Méndez
‘Combattete per noi e per Il Capitano’ | Lucas Méndez

Además de hacer unos increíbles tagliatelle al ragù, Giulio es una enciclopedia de la Roma. Y conoce a la perfección cómo piensa Totti. “Uno no cree que pueda llegar el día en que no vea a Totti en el campo, pero la vida no la puedes parar. Por su modo de ser, parece que cada domingo está allí. Cuando dan los onces en el campo esperas siempre que aparezca ese número 10” El nuevo rol de Il Capitano, según Lucarelli, no está todavía definido. “Ni él sabe todavía lo que hace. Vive la Roma, la romanità, el ser tifoso de la Roma. Más que un rol, es una imagen de la que Roma y la Roma no pueden prescindir“. Sin embargo, no ve un futuro cercano de Totti como entrenador: “No lo veo. No lo veo uno que trabaja en el campo de manera concienzuda. Hoy ser entrenador significa estar siempre concentrado. No es para él, vive la vida con una sonrisa, tranquilo. Sí lo veo como director deportivo por la idea que tiene de fútbol”, comenta.

En todas estas historias, contadas por Giulio, vemos representado el romanismo. Y es que hoy en día es complicado -por no decir imposible- discernir a la Roma de Totti. El propietario de Core de Roma cree que es algo que nadie, jamás, conseguirá. “Siempre he dicho que es una cosa que nunca dejará de ser. Incluso cuando él no esté, habrá un hilo conductor a la Roma, todas estas imágenes, lo que él significa… aquello que nunca se podrá repetir”. Como él no habrá nadie, aunque sí un ejemplo que quedará para siempre. “El único que quizá pueda acercarse a Francesco es Daniele (De Rossi). Totti ha nacido con esta camiseta, ha sido capitán desde casi siempre y nunca ha dejado de serlo. Ha sido único“, concluye.

En la entrada de la pizzeria luce la camiseta conmemorativa de cuanto Totti consiguió ser Bota de Oro en la 06/07 | Lucas Méndez
En la entrada de la pizzeria luce la camiseta conmemorativa de cuanto Totti consiguió ser Bota de Oro en la 06/07 | Lucas Méndez

Los murales del Re di Roma

En la Ciudad Eterna, los romanos viven rodeados de patrimonio histórico de valor incalculable. Entre todos esos monumentos, entre callejones del casco histórico de la capital italiana, en plazas de barrios característicos de Roma, se encuentra Francesco. Porque Roma es Totti, y Totti es Roma. Por mucho que a algunos les pese.

Así es como la historia de Francesco Totti con la Roma se ve -o veía- reflejada en diversos murales presentes en varios enclaves de la ciudad. El más conocido, el de Rione Monti, muy cerca del metro Cavour y del Coliseo romano. En esta callejuela Totti estaba representado en aquella celebración del gol frente al Napoli que casi confirmaba el tercer Scudetto para la Roma en 2001. Ha sido el primer mural del que se tienen referencias y casi un lugar de peregrinación para romanistas de todo el mundo. Pero también ha sido el que más veces ha sufrido actos vandálicos. Ni siquiera el hecho de poner videovigilancia ha podido parar a aquellos que pretenden manchar el nombre de la leyenda.

En este punto debemos volver a aquello del calcio en Roma. Aquello de ser lo más importante dentro de las cosas menos importantes. La rivalidad encarnizada que mantienen Roma y Lazio no es ajena a todas estas piezas de arte valorando la carrera de ‘Er Pupone’ con la zamarra giallorossa. Solo algunos murales resisten intactos mientras, la mayor parte de ellos son destrozados con pintadas a su alrededor que evidencian a los autores de los mismos destrozos: sus rivales, aquellos que más sufrieron el amor de Francesco por sus colores.

Un ídolo de barrio | Lucas Méndez
Un ídolo de barrio | Lucas Méndez

El principal mural sigue estando en su barrio, en el colegio Carlo Urbani -siendo el que ilustra el principio de esta pieza-. Sobre la fachada de la escuela, la silueta de Totti a un par de calles del lugar que le vio nacer y desarrollarse futbolísticamente. En otros enclaves, la magia de Totti permanecía en las paredes recordando su amor por la Roma, algo que no fue entendido por todos.

Hoy la mayor parte de esos murales se encuentran destrozados. Hablamos de la pequeña representación en la Piazza del Fico, cerca de Piazza Navona, o un reciente mural en Via Licia, también en el quartiere Appio Latino que ha durado poco sin ser destruido.

Roma habla a través de sus muros, de sus edificios, de sus monumentos. Francesco Totti estará siempre ligado a la ciudad. Por eso, paseando se podrán encontrar con todas estas representaciones de Il Capitano. No se preocupen si llegan y las ven destruidas. También son cosas del amor, provoca ceguera. Y los romanistas venerarán de por vida a su dios, uno que nació, creció entre ellos y les representará hasta el final de sus tiempos. Por eso, por cada mural que se emborrone, aparecerán dos más.

Totti en la celebración del gol al Parma que confirma el Scudetto del 2001. Garbatella, Roma | Lucas Méndez
Totti en la celebración del gol al Parma que confirma el Scudetto del 2001. Barrio de Garbatella, Roma | Lucas Méndez

Hasta que Roma, la ciudad de Totti, se quede sin muros.