DIEGO GÓMEZ GARCÍA

@diegogomezgar

La fuga de cerebros o migración altamente cualificada es la emigración de profesionales y científicos, formados en su país de origen, con destino a otros territorios en los que desarrollar su actividad profesional. Los que se suman a este fenómeno buscan, sobre todo, oportunidades y una mayor estabilidad. Y eso, precisamente, es lo que impulsó a Borjas Martín (La Villa y Puerto de Tazacorte, La Palma, 1987) a marcharse a Finlandia. Él no es científico, sino un futbolista canario que, cansado de la precariedad que reina en las categorías semiprofesionales de este deporte en España, se fue al extranjero. Ahora, es feliz y ha llegado a su mejor nivel en la élite del fútbol finlandés.

Borjas es un delantero centro canario que compitió durante años en Tercera División y Segunda División B. Dos temporadas de catorce y doce goles en Astorga (2014/2015) y Pontevedra (2015/2016), le brindaron una oportunidad en un histórico del fútbol español para la temporada 2016/2017: el Real Murcia. “Salí del Pontevedra y me fui al Real Murcia muy ilusionado. Las cosas empezaron bien pero no tardaron en torcerse. El club también lo estaba pasando mal a nivel administrativo: vendieron las acciones y llegaron otra directiva y otra dirección deportiva. En enero le buscaron salida a unos diez jugadores y uno fui yo”, explica el futbolista.

Borjas celebra un gol en Pasarón con el Pontevedra | Fuente: haiqueroelo.es

El calvario que tuvo que pasar en la temporada 2016/2017, sin embargo, no terminó ahí: “Me fui al Sabadell, donde firmé dos años, pero en junio pasó algo muy similar a lo que ocurrió en Murcia. Cambió la dirección deportiva y me volvieron a rescindir el contrato”. Dos equipos en un año. Una vuelta en cada uno y dos goles con cada camiseta. A Borjas le tocó, entonces, vivir la parte más desagradable de este deporte.

El punta tenía entonces 30 años. Y después de más de diez jugando en diferentes equipos canarios y peninsulares, decidió dar un volantazo en el rumbo de su carrera y probar suerte en el extranjero. Ante él apareció, entonces, la oportunidad de firmar por el Honka Espoo, un equipo de una pequeña ciudad llamada Espoo, muy cerca de Helsinki. Por aquel entonces, este conjunto peleaba por el ascenso a la Veikkausliiga, la primera categoría de Finlandia.

La gran decisión de Borjas

La decisión no fue sencilla, pero una serie de circunstancias acabaron por convencerle. “Cuando yo llegué jugaba aquí un vigués llamado Carlos Caloi –ex de equipos como Coruxo o Choco-, además de que el entrenador de porteros es canario, como yo. Antes de venir hablé con este último: sabiendo que él me podía ayudar, tomé la decisión venir”, relata. Además, Borjas Martín tenía otro objetivo además del meramente futbolístico: “Uno de mis principales objetivos era aprender inglés. Y creo que lo he logrado”. Sin embargo, el propio idioma fue un obstáculo muy difícil de superar para él durante su adaptación: “Al principio me costó adaptarme. Sobre todo por el idioma. Porque aunque en España casi todo el mundo sabe algo de inglés, yo no tenía idea”.

Borjas Martín hizo las maletas y llegó a Finlandia en agosto de 2017, cuando al Honka le quedaban los últimos diez partidos del campeonato antes de jugar el playoff de ascenso. El canario entró en los planes del técnico desde el principio y, al final, el objetivo se logró: “Cuando llegué, el Honka estaba en la segunda categoría del fútbol finés. Iban primeros y yo colaboré en los últimos diez partidos. Jugamos el playoff contra el que bajaba de la primera categoría y conseguimos derrotarlo: ascendimos y encadenamos el cuarto ascenso consecutivo”.

Porque sí, el Honka ha crecido de forma meteórica en los últimos años. O más bien, se ha reconstruido. En 2008, este club jugó la Europa League -por aquel entonces llamada Copa de la Uefa- y, de hecho, se enfrentó al Racing de Santander. Después, una serie de problemas financieros acabaron por hacerlo descender hasta la última categoría del fútbol finlandés.

Borjas (derecha) en un partido con el Honka Espoo | Fuente: HBL

Su buen momento no acabó con el ascenso a la primera categoría. El equipo finalizó ayer mismo la temporada y lo hizo en la cuarta plaza, solo una por debajo de las que dan acceso a la previa de la Europa League. En el momento en el que Borjas Martín habló con Mundo Esférico, la última jornada todavía no se había disputado y el Honka conservaba opciones. El canario, sin embargo, que la temporada era “un completo éxito” pasase lo que pasase.

Finalmente, alcanzar la tercera plaza no fue posible. En la primera categoría juegan solo doce equipos y hay tres vueltas, por lo que no se tienen en cuenta los golaverages particulares sino solo el general. Por eso, y pese a acabar empatado a puntos con el tercero, el KuPS Kuopio, el Honka acabó cuarto en su regreso a la élite del balompié finlandés. Y él, a título personal, completó también una muy buena temporada. Marcó doce goles que le sirvieron para ser el cuarto anotador del campeonato y, además, dio cinco asistencias.

Un fútbol y una vida diferentes

Sus números, sin embargo, no son casualidad. Él siempre ha sido un atacante puro, por lo que el olfato de gol se le presupone. En el Honka, sin embargo, se ha reubicado en la posición de “mediapunta o segundo delantero, siempre con un delantero por delante”. “Personalmente estoy muy contento ahí, porque toco más balón y he mejorado al ser más centrocampista que delantero. Además de los goles, también he conseguido varias asistencias”, señala el canario.

En Finlandia se ha redescubierto a sí mismo como futbolista y también ha descubierto una cultura y un fútbol diferentes: “La vida en Finlandia es diferente, pero también se puede estar muy bien. Aquí se desayuna tempranísimo y luego se come a las 11, porque nosotros, por ejemplo, empezamos a entrenar entre las 13 y las 14. Se hace el día largo, pero se agradece porque al estar fuera de casa se está entretenido”. “Cuando llegué, no sabía si desayunar o si ya comer o si comer antes o después de entrenar”, confiesa.

Sobre el nivel de los equipos, Borjas señala que es difícil establecer una equivalencia con lo que hay en España. Admite, eso sí, que “si un equipo de la primera categoría de aquí jugase en Segunda División de España seguramente lo pasaría mal”, aunque “un equipo español también podría pasarlo mal con las condiciones climatológicas de Finlandia”.

Del mismo modo, asegura que en el país del Norte de Europa se hace un fuerte hincapié en el apartado físico: “Se le da mucha importancia al físico. En los días libres te mandan hacer un entrenamiento de unos 50 minutos que tienes que registrar en el Polar para que se pueda comprobar”. “Después de los partidos, nos mandan cambiarnos de ropa y salir al campo de nuevo para hacer un pequeño ejercicio de una media hora. Es algo muy peculiar que en España, por ejemplo, no se ve. Aquí buscan mucha carga física todos los días y eso es algo que a mí me costó al principio”, relata.

Borjas es un talento canario fugado en Finlandia por culpa de la inestabilidad existente en España desde la crisis. Se fue sin tener demasiado en cuenta el nivel futbolístico de su país de destino, pero allí encontró una oportunidad maravillosa. Lleva allí más de un año y tiene pensado aceptar la oferta de renovación de dos temporadas más. En Espoo, vive de forma relajada y alejada de los grandes focos, ha aprendido inglés y, además, ha llegado a su momento más feliz como futbolista.