CARLOS RIANDE CORTIZO

@carlosriande

Vincent Kompany, capitán del Manchester City y de la selección belga, ya no es el único Kompany situado en la primera plana mediática. Su padre, Pierre, acaba de ser nombrado el primer alcalde negro de un municipio de Bélgica. Se trata de Ganshoren, localidad situada a 5 kilómetros de Bruselas y en la que viven 25.000 personas.

La vida de Pierre no ha sido un camino de rosas. Ingeniero civil en la República Democrática del Congo, se vio obligado a huir debido a la dictadura militar de Joseph Mobutu. Se convirtió, así, en un refugiado político en Bélgica en el 1975. Algo que no fue tan sencillo como semeja. Lo logró por medio de un justificante médico falso, tras pasar algo más de un año en un campo de internamiento militar, por participar en unas protestas universitarias contra el régimen.

Pese a su formación como ingeniero en el país africano, Pierre tuvo que trabajar como taxista en Bélgica para ganarse la vida. Su compromiso político, alimentado con el paso de los años, le llevó a ser concejal en el 2006 y a dar el salto al Parlamento regional de Bruselas en el 2014. Hoy, cuatro años más tarde y con 71 a su espalda, tiene el bastón de mando en Ganshoren.

Pierre Kompany, junto al retrato de su hijo Vincent | Fuente: Virginie Lefour, AFP
Pierre Kompany, junto al retrato de su hijo Vincent | Fuente: Virginie Lefour, AFP

El hijo sigue sus pasos

Vincent Kompany va mucho más allá de ser un gran central. Ejemplo de superación ante diferentes obstáculos en su vida, ha realizado diferentes acciones que le convierten en uno de los deportistas con mayor compromiso social del planeta fútbol.

Es difícil demostrar que eres uno de los mayores talentos de Europa si no te respetan las lesiones. Esto nunca ha hundido a Kompany, sino que le ha servido para tratar de volver con más ganas a los terrenos de juego. Fuera de éste y con mayor importancia para su vida, tuvo que afrontar dos diagnósticos de cáncer, de manera simultánea, en su familia. La suerte sonrió a su hermana pero dio la espalda a su madre. Kompany tuvo que lidiar con la pena y se obligó a decirse a si mismo: “He de continuar”.

Los proyectos

Dejando a un lado los logros deportivos cosechados, que son muchos, nos interesa poner el foco en su otra labor menos conocida. Tras ponerse en contacto con Aldeas Infantiles SOS acudió a su patria, el Congo, para conocer de primera mano su situación. Ver de manera directa lo que ya presuponía le hizo marcarse un objetivo: que el destino de los más pequeños pudiera revertirse y gozasen de oportunidades, casi siempre inexistentes.

Kompany en uno de sus viajes al Congo | Fuente: La Información
Kompany en uno de sus viajes al Congo | Fuente: La Información

Tras convertirse en embajador de la institución, decidió apoyar la construcción de una aldea infantil en Kinshasa en el 2008. Desde la prospección en la ciudad, pasando por la elección del lote ideal, la colocación de la primera piedra y el seguimiento de la construcción hasta el corte de la cinta, Vincent Kompany da muestras de un sólido compromiso social.

En Bélgica, cerca de su casa, también decidió empezar un proyecto, esta vez relacionado con su profesión. En el 2013 invirtió en el debilitado FC Bleid-Gaume, un club que trasladó del sur de Bélgica a Bruselas y que posteriormente reconstruyó desde cero. En sus ideales destaca la educación de los jóvenes, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Es un proyecto deportivo-social que pretende ofrecer oportunidades a los chicos de todos los niveles de la sociedad. Pretende que el club se convierta, para los chavales, en una escuela para la vida.