Ilustración basada en el programa STADIO DIRECTO del lunes 20 de Enero | @colaya_ (instagram)
Ilustración basada en el programa STADIO DIRECTO del lunes 20 de Enero | @colaya_ (instagram)
CARLOS RODRÍGUEZ LÓPEZ

@Carlosrlop

El domingo por la noche creía que el lunes me pasaría algo increíble. Tenía esa certeza. Pensaba que sería un gran día para mí a pesar de ser Blue Monday, porque aunque soy supersticioso, lo soy a mi manera: ¿este lunes está marcado en el calendario por ser el día más triste del año? Pues para mí quedará marcado pero porque pasó algo que me cambió la vida, que supondrá un punto de inflexión para bien. Así de seguro estaba.

Transcurría el día y seguía sin pasarme nada importante. Ese episodio que cambiaría mi vida no tuvo lugar. Me rendí y me tiré en el sofá porque era lunes, porque estaba cansado, y porque nada mejor que el sofá de siempre para ver que todo sigue igual. A los diez minutos creí que era un buen momento para ducharme. Lo vi como una oportunidad para sentirme bien conmigo mismo, no porque no me duche habitualmente, más bien porque acostumbro a hacerlo tarde, cenar todavía más tarde y acostarme a las mil. Por una vez iba a hacer las cosas bien.

No fue así, me entretuve con alguna gilipollez que me llevó a otra gilipollez y cuando me di cuenta ya eran las 22:05. Resulta que llegada esa hora había que aplazar la ducha, porque empezaba STADIODIRECTO, y el comienzo de STADIODIRECTO no te lo puedes perder. Para el que no lo sepa, es un programa de fútbol que se emite en directo en Youtube todos los lunes a las 22:00. Y si se emite en Youtube y queda colgado en la plataforma para que lo veas cuando quieras, ¿por qué es tan importante estar en directo y ver el comienzo? Pues porque muestran imágenes de un estadio, y si eres el espectador más rápido en acertar nombre y ciudad, te llevas un libro de fútbol.

Encendí el ordenador y vi en Twitter que este lunes no empezaba hasta y cuarto. Ya no había opción a jugársela, debía retrasar la ducha otra vez.

Empezó el programa y salió la foto del estadio. Lo vi claro, era el Mercedes Benz Stadium de Atlanta  y yo iba a ser el primero en responder. Así fue. Era el primero, no había duda, el libro era mío. Con los deberes hechos como el que ficha bien en verano y no tiene que recurrir al mercado invernal para incorporar a ningún delantero, me fui a duchar. He de reconocer que pocas veces fui tan feliz en la ducha. En el que se supone que era el día más triste del año yo era feliz.  No era el cambio sustancial para mi vida en el que había pensado el domingo, pero no estaba mal.

La satisfacción era doble: no solo ganaría un libro, también me resarcía de la mala suerte de hacía dos lunes, cuando una ducha a destiempo hizo que llegase al programa tarde, perdiéndome el momento en el que enseñan la foto. Resignado porque suponía que ya habría contestado alguien, eché un ojo a los comentarios para ver cuál había sido el estadio. No me lo podía creer, era Dalymount Park. Me llené de rabia porque sabía que de haber estado en el directo en el momento en el que mostraron su foto habría sido muy complicado que alguien se me adelantara. Este verano estuve en Dublín y visité ese estadio, el hogar del Bohemian Football Club, donde me entretuve más de una hora haciendo fotos y dando vueltas por sus alrededores. De hecho tengo una foto del mismo colgada en mi habitación, así que habría sido el primero en responder casi con total seguridad. Pero aquel no fue mi día, y Dalymount Park estuvo presente en todas mis noches desde entonces (maldita la hora en la que colgué su foto enfrente a la cama). Aunque siendo sincero, a mí lo que más me jodía era que seguro que el que se llevó el premio no había estado en Dalymount Park en su vida, ‘hulio’…

Pero ese desdichado episodio ya era pasado, ahora el destino se aliaba conmigo, y mi superstición seguía funcionando a su manera. Un lunes cualquiera se había convertido en mi Blue Monday, y el Blue Monday de todo el mundo se había convertido en un gran lunes para mí. Salí de la ducha y me puse a cenar mientras seguía viendo STADIODIRECTO. Cuando el programa estaba llegando a su fin, Aitor Lagunas (conductor del mismo), dijo que era el momento de ver si la audiencia había acertado. Dijo que sí, que alguien había respondido correctamente que era el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. Era mi momento. Ansioso por descubrir cuál sería el libro que me iban a mandar, Lagunas, Valnegri y Ortego despidieron el programa. No podía estar pasándome a mí, el lunes que por fin había contestado a tiempo…volví a perder. Esa noche no se sorteaba ningún libro.

PD: Aitor, Enrique, Alain y Alberto, veo muchas películas y creo que si esto fuera una de ellas ahora me enviaríais uno. Como es la vida real… me conformo con una Panenka.