El Sandalia saltando a su modesto estadio Baddimmanita | Fuente: Twitter @sandalia99
El Sandalia saltando a su modesto estadio Baddimmanita | Fuente: Twitter @sandalia99
LUCAS MÉNDEZ VEIGA

@LMendez8

En las antípodas del fútbol que todos conocemos hay un campo de tierra que cada fin de semana alberga un partido de nivel discutible. Hay también un bar con precios populares, bocadillos de mortadela y mucha cerveza. Aún es posible enamorarse de un fútbol poco lustroso, con torretas que no dan luz y con banquillos destartalados. Algo así ocurre en Sassari, en la región de la Sardegna italiana. El F.C. Sandalia 1999 no es, desde luego, el equipo más ganador. No importa ir por delante en el marcador al cabo de los dos tiempos reglamentarios, sino disfrutar del tercero. Ese pospartido que consiste en beber y comer.

‘Hemos venido a emborracharnos… el resultado nos da igual’

Los sábados en Ottava, la periferia de Sassari, se pasan en familia. Un grupo de amigos se reúne en torno a un esférico para divertirse, beber y comer. El ganar o perder es la menor de sus distracciones. Así resume la vida de la Sandalia el periodista de La Nuova Sardegna, Andrea Sini, quien también es jugador del curioso equipo. “Jugamos un campeonato amateur, son partidos del grupo noroeste de Sardegna, en torno a la ciudad de Sassari. Lo importante es que tenemos una relación particular con todos los equipos del grupo”, comenta.

En estos banquillos no encontrarán a Cristiano Ronaldo ni a Mauro Icardi pero podrán compartir una 'birra' | Fuente: Twitter @sandalia99
En estos banquillos no encontrarán a Cristiano Ronaldo ni a Mauro Icardi pero podrán compartir una ‘birra’ | Fuente: Twitter @sandalia99

La historia del conjunto comienza cuando un grupo de amigos, conscientes del devenir de este deporte y por puro amor al balón, se juntaron en 1999 para formar lo que es hoy en día el equipo rojiblanco. El nombre del mismo hace referencia a la antigua forma de nombrar a la isla italiana. “Sandalia es el antiguo nombre de Sardegna. Nosotros tenemos una fuerte connotación sardista y una gran unión con nuestra isla. Obviamente es un equipo formado por amigos. Hay un grupo, un núcleo histórico, que es el que formó el equipo en el 99 y dentro de poco cumpliremos veinte años. Después hay otros que han llegado más tarde. Yo estoy desde hace seis, siete años. Somos un grupo muy unido y en torno al grupo de jugadores hay una familia“, añade Sini.

Empezamos ganado los tres primeros partidos del campeonato. Llegamos al vestuario a celebrarlo y a nadie le importaba una mierda

'Estamos contra el fútbol moderno' y muy favor de las birras entre amigos, podrían decir en el Sandalia | Fuente: La Nuova Sardegna
‘Estamos contra el fútbol moderno’ y muy favor de las birras entre amigos, podrían decir en el Sandalia | Fuente: La Nuova Sardegna

Lo curioso, viene al acabar los partidos. Para la Sandalia, el ganar o perder solo importa cuando están dentro del terreno de juego. “Si entramos en el vestuario nos importa bien poco”, dice entre risas Andrea Sini. “Este año la sorpresa es que ganamos los primeros tres partidos de campeonato y al acabar los partidos entramos en el vestuario a celebrar que éramos primeros. Empezamos a cantar y a nadie le importaba una mierda el resultado”, añade. Aunque lo importante nunca sea el resultado, han cosechado recientemente éxitos inesperados, tal y como relata el periodista-jugador: “Desde que yo juego hemos acabado últimos, penúltimos, antepenúltimos… Por ejemplo, en 2014, ibamos últimos en la tabla pero pasamos rondas en la Coppa CSI -la copa de la federación-. La sorpresa es que contra todo pronóstico fuimos avanzando y acabamos ganando la copa. Que para nosotros es como ganar la Coppa Italia”, comenta el periodista.

El ‘terzo tempo‘, un ritual sagrado

A estos niveles, el hermanamiento entre aficiones es una realidad. Lo importante para el Sandalia es disfrutar el post partido | Fuente: Twitter @sandalia99
A estos niveles, el hermanamiento entre aficiones es una realidad. Lo importante para el Sandalia es disfrutar el post partido | Fuente: Twitter @sandalia99

El tercer tiempo. Ese ‘sagrado’ tiempo añadido para el FC Sandalia. La premisa es clara entre sus integrantes. Vista la mentalidad perdedora del conjunto, Sini recalca que lo importante es el ambiente festivo del pospartido. Pase lo que pase, se celebra con amigos. “Después de cada partido organizamos un tercer tiempo, da igual si ganamos o perdemos, visto que perdemos casi siempre y no hay mucha diferencia. Encontrarse con los amigos, beberse una birra… quizá beberse muchas birras (risas). Con el paso de los años se ha creado una amistad importante con equipos que después dentro del campo hay mucha rivalidad”, incide.

Nuestra idea es ir a divertirnos y el resultado nos importa bastante poco. Nos gusta montar fiesta también con el adversario

No piensen que este tipo de fútbol no tiene afición. Los mufloni tienen sus tifosi más incondicionales | Fuente: Twitter @sandalia99
No piensen que este tipo de fútbol no tiene afición. Los mufloni tienen sus tifosi más incondicionales | Fuente: Twitter @sandalia99

Y es que en estos niveles, el fútbol también tiene sus rencillas, sus derbys. Aunque nada que no solucione una buena comida con cerveza después. “Por ejemplo, este sábado jugamos contra otro equipo ‘desastre’ que se llama Caffè 800. Para nosotros es el derby, el partido que vale toda la temporada. Cuando jugamos contra ellos nos vienen a ver entre 150 o 200 personas, que no son pocas. Pero tenemos una amistad que nace en el campo pero, sobretodo, fuera. Nuestra idea es ir a divertirnos y el resultado nos importa bastante poco. Nos gusta montar fiesta también con el adversario“.

Fútbol con valores, popular… y de bar

Los partidos de la Sandalia representan bien el amor por el fútbol puro. Ese al que le da igual la calidad de sus jugadores, el nivel de sus instalaciones o el acierto de los árbitros. Los cuales, suelen presentar siempre una ligera barriguilla cervecera… qué les voy a contar, ya saben a qué se debe. Sin embargo, muchos de los trencillas se encontrarán en mejor nivel que los que patean ese esférico irregular que vuela de un lado a otro en los polvorientos campos como el Stadio Baddimmanita.

En las gradas no esperen ver a nadie. Y es que la gente que va a ver a la Sandalia se agolpa tras los banquillos y esas vallas tan de fútbol de prebenjamines. Un par de años atrás, en el mazacote de hormigón podrían toparse con Gianni, el ‘capo ultrà’ del equipo. Así habla Andrea Sini de su aficionado más icónico, tristemente fallecido: “Era quien nos seguía en los desplazamientos fuera de casa, organizaba el tercer tiempo… una persona muy especial. Se puso enfermo y para nosotros es la figura que encarna el espíritu del Sandalia: la diversión, el socializar, estar con los amigos. En el brazalete ahora portamos un distintivo en homenaje a él en cada partido”, incide.

Además, el equipo demuestra siempre gran implicación con los problemas de su isla, la cual les identifica mucho, y de ahí el nombre que adquirieron y su posicionamiento ideológico “territorial y de izquierdas”. Tal y como comenta Sini, puede que el equipo en sí no tenga un fin político oficial, pero muchos de sus integrantes se posicionan claramente a la izquierda. “Muy a la izquierda”, apostilla. “Muchos de nosotros tenemos una opinión política. La idea del equipo es muy territorial, muy centrada en el tema social. Seguramente se podría decir que tenemos un pensamiento política de izquierdas pero no es una imposición oficial. No repetimos mucho nuestra idea pero la concretamos en nuestros hechos. No tenemos ningún tipo de exclusión o racismo, quizá en otras zonas de Italia no es así… nosotros tenemos un chico brasileño que es nuestro hermano. No tenemos ningún tipo de prejuicio“, finaliza el periodista.

El fútbol del Sandalia también es el nuestro | Fuente: Twitter @sandalia99
El fútbol del Sandalia también es el nuestro | Fuente: Twitter @sandalia99

Como ven, fútbol también es el FC Sandalia. Alejados de esos grandes focos que iluminan escenarios de ‘otro mundo’, el balón también rueda en la polvareda de Sardegna. Los valores, el sentimiento de familia y la unión de sus integrantes vuelven a recordarnos que otro fútbol, sin duda, es muy posible.

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