David Aganzo, presidente de AFE, junto a algunas de las futbolistas representadas | Fuente: AFE
David Aganzo, presidente de AFE, junto a algunas de las futbolistas representadas | Fuente: AFE
DIEGO TOMÉ CAMOIRA

@FirstClassSDP 

El pasado mes de noviembre se dieron las primeras pinceladas a lo que constituirá el primer convenio colectivo para el fútbol femenino en España. En un momento en el que el balompié femenino parece estar en auge en nuestro país, vislumbramos cómo se están dando los primeros pasos para firmar un convenio colectivo que regule de manera efectiva dicha práctica deportiva.

Pese a las luchas intestinas entre los sindicatos, aparcadas tras la mediación de SIMA (Servicio Interfederal de Mediación y Arbitraje), el 29 de noviembre de 2018 comenzaron las negociaciones para llevar a buen puerto el acuerdo. La mesa negociadora, conformada por ACFF (Asociación de Clubes de Fútbol Femenino) –representante patronal de todos los clubes de la Liga Iberdrola a excepción de FC Barcelona y Athletic Club-, AFE (Asociación de Futbolistas Españolas), Futbolistas ON y UGT se ha reunido dos veces hasta la fecha, en cuyas citas se ha marcado la hoja de ruta para alcanzar un convenio colectivo que encuentre vigencia a partir de la próxima temporada.

Pasos lentos y posturas alejadas

En apenas dos reuniones tan sólo se ha conseguido apalabrar unas líneas de actuación iniciales en torno a la jornada laboral de las deportistas, el salario mínimo o la retroactividad del documento.

En lo relativo al número de futbolistas protegidas por el convenio se ha producido el primer encontronazo entre sindicatos y patronal. Si bien los sindicatos quieren que el documento proteja a todas aquellas futbolistas del filial que hayan disputado 5 encuentros con el primer equipo, desde la patronal se habla de un mínimo de 15 partidos para poder adscribirse al convenio.

Otro campo de disputa es el relativo al salario mínimo a percibir por cada futbolista. Si bien en este sentido no hay ninguna propuesta por parte de los tres sindicatos anteriormente citados -a la espera de que los clubes hagan llegar sus presupuestos a la mesa negociadora-, la idea inicial de AFE, UGT y Futbolistas ON estaría en tomar como referencia el convenio colectivo que rige el fútbol masculino, tal y como recoge en esta pieza el diario El Economista.

El tira y afloja y el ambiente poco distendido en la mesa de negociación quedó patente tras la primera reunión, ya que Rubén Alcaine, presidente de la ACFF, considera que el convenio no va a cambiar mucho la situación de las jugadoras. “El convenio no va a cambiar mucho porque los propios sindicatos nos han dicho que el 90% de lo que se va a plasmar ya lo estamos cumpliendo”, remarcó.

Por su parte, AFE, sindicato que –tal y como ellos declaran- representa al 98% de las jugadoras de la Liga Iberdrola y que por ello cuenta con 3 de las 5 plazas adjudicadas a sindicatos en la mesa negociadora, indicó que existen muchas medidas de desarrollo de condiciones laborales que no están plasmadas en un contrato, así como que el dato de que el 90% de medidas ya se cumplen es, cuanto menos, arriesgado.

¿Un auge de cara a la galería?

Desde el año 2015, el fútbol femenino está sufriendo un crecimiento exponencial, o al menos así parece de cara al gran público. El patrocinio de Iberdrola en el año 2016 fue el primer espaldarazo para los clubes en su camino por potenciar el balompié femenino; Mediapro y Gol Televisión aportan desde esta misma campaña su granito de arena, ofreciendo 2 partidos en abierto cada jornada.

Además de ello, el 31 de enero de este mismo año se batió el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España, con 48.121 espectadores que disfrutaron en San Mamés del choque disputado entre Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid.

El pasado 31 de Enero de 2019 se batió el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España | Fuente: El Periódico
El pasado 31 de Enero de 2019 se batió el récord de asistencia a un partido de fútbol femenino en España | Fuente: El Periódico

Está claro que estos datos arrojan luz sobre la importancia que ha adquirido el fútbol femenino en España desde el punto de vista del aficionado. Sin embargo, el vacío legal en cuestiones como la protección legal de las futbolistas, especialmente en temas como derechos de imagen, incapacidad y maternidad, hacen ver cómo la equiparación en términos económicos y jurídicos con sus homólogos masculinos es, a día de hoy, una quimera.

El primer ejemplo de ello, declaran todos los sindicatos, sería la propia inexistencia de un convenio colectivo. Es decir, la protección bajo un documento de los derechos de las trabajadoras del esférico.

También es plausible la brecha salarial entre futbolistas. “Hay alguna jugadora que cobra entre 60.000 y 80.000 euros, pero puede haber otras que cobren 500 euros mensuales. Esa es la brecha que debemos evitar”, señala Juan José Martínez, portavoz del sindicato Futbolistas ON.

Cláusulas antiembarazo: el partido a ganar

Todo el mundo habla de ellas, pero nadie reconoce su existencia. Ningún contrato lo confirma, pero los datos muestran una realidad en torno a las cláusulas antiembarazo. Esa realidad es que ni una sola de las jugadoras de los 16 clubes que compiten en la Liga Iberdrola es madre.

Y es que se trata de uno de los escollos más difíciles al que se debe enfrentar una jugadora de fútbol, el ver peligrar su carrera deportiva por el hecho de ser madre. Ante ello, la comparativa con otras ligas extranjeras deja en un mal lugar al fútbol femenino español.

El ejemplo del Ajax renovando el anterior verano el contrato de Chantal de Ridder tras ser madre es un gran ejemplo de este tipo de dinámicas, así como Estados Unidos, una de las primeras competiciones en lograr la profesionalización del fútbol femenino y donde las jugadoras que se quedan embarazadas ven como existe una normativa que las protege en este sentido.

Como vemos, y pese al auge que está logrando entre el respetable el fútbol femenino, parece que de puertas para adentro la realidad es muy diferente y que, por el bien común de las deportistas que hacen del esférico su trabajo, son muchos los trapos sucios que se deben lavar.