Maradona y la mano de Dios | Fuente:
Maradona y la mano de Dios | Fuente:
CARLOS RODRÍGUEZ LÓPEZ

@Carlosrlop

¿Dónde vemos el partido? Todo amante del fútbol se ha preguntado eso alguna vez en la vida. Pues resulta que hay una aplicación que te muestra los bares más recomendables para hacerlo. Y dices tú de primeras, “joder, pues qué bien, ya no hay que rayarse por buscar un lugar en el que ver el fútbol”, pero digo yo de segundas “nadie recomendaría el Marcelino”. Menudo dilema.

‘El Marcelino’ es el bar al que iba siempre a ver el fútbol con mi abuelo, pero por encima de todo era un bar, ni más ni menos. Allí no había hamburguesas gourmet ni extravagantes cocktails, había bocadillos de panceta y anís. Por cierto que ni siquiera se llamaba El Marcelino, pero como el dueño era Marcelino, alguien decidió empezar a llamarlo así.

El bar de los partidos es como estar a las 7 de la mañana en un after: no sabes muy bien por qué sigues ahí, pero no lo cambiarías por nada del mundo. Algo así me pasaba a mí con el Marcelino. Me cuesta creer que de existir todavía, aquel local fuera a ser recomendado por esta aplicación. De ahí nace mi ‘rechazo’ a la novedad, pareciéndome una gran idea desarrollar esta app, pero también quitándole parte de la magia al binomio bar-fútbol.

Un sentimiento parecido me suscita el otro VAR (el videoarbitraje). No discuto que sea un moderno avance para el fútbol, pero difícilmente habríamos visto la mano de Dios de Maradona de existir el VAR. La tecnología ha hecho la vida más fácil a aficionados que buscan un lugar para ver el fútbol y a árbitros que pretenden mejorar en su trabajo, pero parte de la magia que envuelve a este deporte se ha diluído.

Discutir de supuestos como los aquí argumentados no es más que perder parte de tu tiempo intentando arreglar el mundo, pero si te interesa igualmente,  siempre habrá alguien en un bar con ganas de hacerlo.  Yo te podría recomendar el mejor bar para eso, pero ‘El Marcelino’ ya cerró hace tiempo.