Como en casa, en ningún sitio | Fuente: zagat.com
Como en casa, en ningún sitio | Fuente: zagat.com
ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Adoro estar en casa. ¿Quién no? En una época en la que los influencers bombardean a su público con mensajes del estilo de “tienes que salir de tu zona de confort” o “vive la vida y prueba cosas nuevas”, yo disfruto de vivir con un mínimo de dinero. Como un sabio asturiano dijo una vez, “estoy muy a gusto, no quiero que nadie me toque los cojones”.

Que ojo, no se puede denominar ‘casa’ solo al lugar donde uno vive habitualmente. ‘Casaes muchas cosas. Para mí ‘casa’ es el olor de mi salón. Encontrarme al mismo señor en el mismo sitio de siempre en mi cafetería de confianza. Los fines de semana, en un determinado punto del trayecto que hago en coche para regresar a mi pueblo, me encuentro siempre a una señora paseando una carretilla con leña por el arcén. Puede que sea la coincidencia más reiterada de mi vida, pero también es mi hogar.

Morriña

No me puedo ni imaginar lo duro que tiene que ser no tener un lugar al que regresar. No contar con un sitio en el que refugiarse cuando las cosas se tuercen. Mi cabeza me lleva a pensar en el mundo del fútbol. Visualizo a Messi, por ejemplo. No es algo de este marzo que a Leo no le vayan bien las cosas en el país que fue su primer hogar, Argentina. Hace ya tiempo que se marchó con sus petates a Barcelona. En España se construyó un palacio y se erigió en el rey del fútbol —pese a quien le pese—.

Con él ha asentado al Barça en la cima de La Liga, donde llevan con la tienda de campaña montada desde hace varios meses. Pocas cosas perturban últimamente la calma de su hogar. Los habitantes del resto de la tabla, en cambio, pecan de nómadas. La clasificación a Europa sigue incierta para unos cuantos equipos y en los últimos puestos nadie sabe dónde va a dormir la próxima temporada.

Vuelta a casa

También es cierto que todos necesitamos vacaciones de cuando en vez. A menudo nos apetece huir cuando sentimos que estamos estancados o que nos falta aire fresco, aunque tampoco es siempre así. Zidane se marchó del Madrid en su punto más álgido como entrenador, luego de conquistar tres Champions seguidas. A pesar de que nadie entendiera su decisión, el francés abandonó su casa para tomarse un descanso ya que, según dijo en su despedida, “los jugadores necesitan un cambio para seguir ganando”. Vinieron los cambios y todo se fue al Gareth-e.

La noticia del mes en la ‘casa blanca’ fue su retorno. Sin ser Navidad ni nada. ‘Zizou’ no pudo rechazar la llamada desesperada desde su hogar. Volvió a un lugar en el que ya no había ilusiones. Fue la única alegría de marzo para la afición y probablemente de la temporada entera.

En Italia la única nota discordante de la ópera bianconeri en la Serie A llegó con Cristiano. Una lesión con la selección portuguesa lo mantiene activo tan solo en Instagram. En liga la maquinaria de la Juve sigue arrasando sin Ronaldo, pero la duda surge pensando en la disponibilidad del luso para la ida de Champions contra un Ajax en auge.

 

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En abril, bailes mil

El fútbol, en cierta medida, también forma parte de mi casa. Me gusta identificarlo con el trastero. En ese aspecto soy muy parecido a mi padre. Tanto él como yo disfrutamos de una buena habitación desordenada. Normalmente la causa del desorden somos nosotros mismos, pero ese es otro tema. Nos maravilla ir acumulando cosas hasta límites insospechados —para desgracia de mi madre— porque sabemos que algún día nos serán de utilidad. Y sí, efectivamente, siempre lo son. Y aunque es un verdadero dolor de cabeza rebuscar algo que sabes que tienes, pero no sabes dónde, tanto mi padre como yo nos regocijamos de placer al zambullirnos en el inmenso océano del desorden.

Entre tantas cosas y tanto fútbol uno siempre encuentra buenos recuerdos. El Liverpool es el segundo club de Inglaterra que más títulos de liga ha conquistado, solo por detrás del Manchester United. Sin embargo, no lo hace desde el 90. Ni siquiera ha conseguido ganar la liga desde que el formato pasó a denominarse Premier League. Pocas cosas le gustarían más a los reds que llevarse el campeonato de nuevo por fin. Solo el City se lo impide, y no por mucho.

Tan apretado está el liderato como la zona alta de la Premier. Ni Tottenham, Chelsea, Arsenal y tampoco United en qué sitio de Europa jugarán el año que viene. Van cual caracoles con la casa a cuestas. Y tiene que ser jodido ser un caracol.