El Córdoba competirá en Segunda B la temporada 2019/20 | Fuente: Marca
En Córdoba el descenso es un hecho y jugarán en Segunda B la temporada 2019/20 | Fuente: Marca
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Cualquier equipo de fútbol profesional sueña con disputar, al menos una vez, una temporada en la máxima división de su país. Algunos, como el Girona y el Huesca, han cumplido ese sueño hace bien poco, pero no deben confiarse si no quieren que el sueño termine siendo una pesadilla. Una mala planificación, deportiva o administrativa, puede hacer que el sueño de toda una ciudad acabe acarreando consecuencias tan graves como, incluso, la desaparición. Equipos como el Hércules, el Elche o el Xerez son solo algunos ejemplos de lo caro que puede salir soñar en grande.

Llegar hasta la Primera División es un hito muy complicado. De los cientos de equipos que existen en España, tan solo 63 han conseguido disputar, al menos, una de las 88 temporadas jugadas hasta la fecha. El hecho de competir contra los más grandes es, para muchos equipos y para muchas aficiones, casi como un título, especialmente si para ello han tenido que ascender desde las divisiones más humildes, pasando por una infinidad de play-offs. Otros, con el mismo mérito, consiguen dar un salto de gigante y ascender después de muchas temporadas en Segunda División. Es la maduración de un proyecto, el sueño hecho realidad.

Aunque para muchos el hecho de llegar ya es toda una celebración, son conscientes de lo complicado que es mantenerse. Un premio para la afición, para la ciudad y para una correcta planificación, tanto deportiva como administrativa. Sin embargo, el camino no acaba aquí, ya que solo con llegar no basta. Se debe garantizar la viabilidad del proyecto o, de lo contrario, el sueño puede tornarse en pesadilla más rápido de lo que uno pudiera imaginar. De hecho, en la última década hemos presenciado cómo varios de los equipos que han llegado a Primera, han acabado dando con sus huesos en el barro de la Segunda B tras nefastas administraciones.

Un viaje de ida y vuelta

En ocasiones, un proyecto puede estar preparado para subir y sin embargo, no para mantenerse. El salto competitivo es muy grande y no todos los equipos consiguen crear un bloque sólido que sea capaz de competir en los escenarios más complicados. Por ello, a veces el ascenso es más bien un viaje de ida y vuelta en el que el camino, que es disputar la Primera División, debe ser la parte a disfrutar. Aunque también hay otros que, cegados por los logros, prefieren jugárselo todo a una carta y arriesgar con un proyecto potente pero difícilmente sostenible, sobre todo en caso de descenso, lo que puede hacer que el equipo juegue con fuego.

En la última década, equipos tan diversos como Tenerife, Hércules o Córdoba han conseguido alcanzar la máxima categoría para, tras una temporada, volver a la división de plata. Aunque se debe reconocer que son casos bien distintos, los tres terminaron por descender del oro al bronce en un abrir y cerrar de ojos. Los tinerfeños alcanzaron la Primera División en la temporada 2008/09. Con una plantilla muy escasa, se fueron para el ‘pozo’ de Segunda tras una única temporada.

El CD Tenerife encadenó dos descensos consecutivos | Fuente: Diariodeavisos.com
El CD Tenerife encadenó dos descensos consecutivos | Fuente: Diariodeavisos.com

El CD Tenerife, que no se dio recuperado del golpe, firmó al año siguiente una decepcionante campaña que puso al equipo en Segunda B, encadenando dos descensos consecutivos. La administración del equipo, que dejó mucho que desear, pudo llegar a ser catastrófica debido a los problemas de liquidez del equipo en Segunda B, pero terminó salvando los muebles al volver a Segunda después de dos campañas.

El que no consigue volver, al menos por el momento, es el Hércules de Alicante, que suma con la actual cinco temporadas consecutivas en la división de bronce. Lejos queda el año en Primera, con jugadores como Trezeguet, Valdez o el característico Drenthe, y partidos como aquella épica victoria en el Camp Nou. Tres años en Segunda fueron el preludio de un descenso del que el equipo no ha terminado de recuperarse.

Esta temporada le ha tocado el turno al Córdoba CF, que consiguió salvar la categoría in extremis el año pasado. El club blanquiverde, que no atraviesa por una buena situación económica, ha ido arrastrando problemas de todo tipo desde que descendiera en la temporada 2014/15. Su caída, sin embargo, no ha sido tan repentina. El equipo consiguió mantenerse en Segunda cuatro años desde el descenso, llegando incluso a estar a punto de volver a ascender en la 2015/16, pero el castillo de naipes terminó por derrumbarse tras un 2019 para el olvido.

Volver no es sencillo

Pero volver a la cima es un camino largo, tedioso y para nada agradable. A la extrema igualdad presente en la Segunda División hay que sumarle una Segunda B que no hace prisioneros. Da igual de qué club se trate, de su historia o de su situación, la tercera categoría del fútbol nacional obliga a cualquiera a bajarse al barro, independientemente de su nombre.

En esta tesitura se tuvo -y alguno de ellos aún se tiene- que ver más de un histórico de la Primera División. Uno de ellos fue el RCD Mallorca, que cerró una etapa histórica para la entidad, con más de 15 campañas consecutivas en Primera y la consecución de la Copa del Rey en el año 2003. Los bermellones perdieron la categoría en la temporada 2012/13 y, tras encadenar cuatro temporadas en Segunda, consumaron su descenso a la tercera categoría en la 2016/17. Un año peleándose con equipos más modestos -incluyendo un insólito derbi RCD Mallorca – Atlético Baleares– fue suficiente para un equipo que en su primera temporada de vuelta en Segunda mantiene vivas las opciones de un segundo ascenso.

Mallorca y Racing se vieron las caras durante muchas temporadas en Primera División. Soñar nunca fue tan fácil | Fuente: ultimahora.es
Mallorca y Racing se vieron las caras durante muchas temporadas en Primera División | Fuente: ultimahora.es

Otro histórico venido a menos es el Racing de Santander, un club sumido en la irregularidad en los últimos años. Su caso es parecido al del Mallorca, puesto que su descenso en la temporada 2011/12 significó el fin de su época dorada, en la que incluso llegaron a jugar competición europea. El descenso, causado en gran parte por la inestabilidad ocasionada con la llegada del anterior mandatario Ahsan Ali Syed, terminó siendo doble, dando con el equipo en Segunda B y medio a la deriva. Consiguió volver al año siguiente, pero se trató solo de un espejismo puesto que el equipo terminó volviendo a la B, en la que lleva cuatro temporadas tratando de recuperar su mejor nivel.

Los despachos, el último enemigo

Por otro lado, resulta también importante destacar la labor en los despachos. Es decir, el trabajo que el equipo hace más allá del campo, sus deberes y derechos para poder competir bajo las normas. Y esto es importante porque, en ocasiones, puede acarrear la peor de las consecuencias. Y sino, que se lo digan al Elche, que consiguió salvar la categoría sobre los terrenos de juego, pero no cumplió con los requisitos en los despachos.

Los ilicitanos volvieron a Primera en la campaña 2013/14, manteniéndose durante dos años. Porque matemáticamente hablando, los alicantinos consiguieron la salvación sus dos campañas, pero perdieron la categoría en la segunda por irregularidades en los despachos. A esto le siguieron dos años en Segunda para acabar sufriendo un segundo descenso. La estancia en Segunda B no sería larga para los ilicitanos, que consiguieron recuperar la categoría un año después, en la que se mantendrán, al menos, un año más.

El Xerez CD, sin embargo, no tuvo la misma suerte. Su cuento de hadas terminó siendo la peor de las pesadillas. Tras su primer descenso, la gestión del club fue nefasta y la situación se fue volviendo, poco a poco, insostenible. Tres años más en Segunda División fue lo que aguantó el conjunto andaluz, hasta el cuello de deudas y de  impagos. Finalmente, en la temporada 2012/13, descendió administrativamente a Tercera División, aunque ya ocupaba la plaza de colista en Segunda. Al año siguiente, el Xerez sumaría un nuevo descenso a Primera Andaluza.

Un enfrentamiento entre el Xerez CD y el Xerez Deportivo, equipos que quieren soñar | Fuente: Elmira.es
Un enfrentamiento entre el Xerez CD y el Xerez Deportivo | Fuente: Elmira.es

Tras años deambulando sin dirección alguna, el equipo se encuentra ahora en la Tercera División. Sin embargo, este descenso ha terminado siendo un divorcio, puesto que en el año 2013 aficionados descontentos con el Xerez CD fundaron el Xerez Deportivo FC que, tras varios ascensos, se ha situado en la misma categoría que el club original.

Otro que estuvo a punto de rozar la desaparición fue el Recreativo de Huelva en el año 2017, aunque su situación es diferente a la del resto de equipos. El decano del fútbol nacional descendió en la temporada 2008/09, pero encadenó una racha más o menos estable en Segunda División. Seis años después, la situación cambió y el equipo terminó descendiendo a Segunda B en 2015. Desde entonces, los onubenses luchan por sobrevivir, algo que hasta hace no mucho parecía demasiado.