Megan Rapinoe, capitana de la selección femenina de Estados Unidos | Fuente: lospleyers.com
Megan Rapinoe, capitana de la selección femenina de Estados Unidos | Fuente: lospleyers.com
ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Qué pensaríamos del fútbol si no hubiera buenos y malos. O de la vida. Poca gracia tendría una película sin un personaje que aborrecer, un libro sin un villano o una semana sin un lunes. Un verano sin mosquitos. Una autopista sin peajes. Un Madrid sin Lucas Vázquez. Y así con mil cosas más.

Hay que odiar más. Nos hace grandes. Nos implica en nuestros quehaceres diarios. Si del amor al odio hay un paso, qué mejor que vivir con un pie a cada lado. Hacerlo sin tapujos y sin distinciones ayuda a situarnos en el mundo.

Ni bien ni mal

Hace poco leí que a veces se tiende más a aplaudir al niño que rompe un jarrón y pide perdón que al que no lo rompe. Mientras uno hace el mal para luego intentar solventarlo con el bien, el otro permanece invisible. No habría en ese caso un bien posible sin un mal precedente. No se puede pedir perdón por romper un jarrón que no has tirado. Tampoco se puede felicitar a alguien que simplemente no ha hecho nada.

Dentro de esta incongruencia de vida se nos ha otorgado una licencia para despreciar a un tipo de persona en concreto: a los que no se mojan.

– ¿Y tú de qué equipo eres?

– Del que gane.

Nos han jodido. Huid de estos.

El otro día, el primero en un sitio nuevo para mí, me sorprendían con una versión de la clásica pregunta que me cautivó. “¿Y a ti qué equipo te cae peor?”, me decía uno. Con tres nombres ya sabía mi club de toda la vida, mi jugador favorito, con quién iba en la Copa América y si prefería la tortilla sin cebolla o con ella. Os lo juro.

Poca gracia tendría una película sin un personaje que aborrecer, un libro sin un villano o una semana sin un lunes. Un verano sin mosquitos. Una autopista sin peajes. Un Madrid sin Lucas Vázquez”

Tipos malos

En el mundo del fútbol hay tanto a lo que amar como a lo que odiar. Si buenos ejemplos de lo que debería ser un deportista, como Andrés Iniesta, tienen detractores, cómo no los iban a tener los ‘tipos malos’. Los antihéroes de la película. Los villanos. Los Giorgio Chinaglia, los Pepe, los Vinnie Jones.

Giorgio Chinaglia y Vinnie Jones, de corto | Fotomontaje Mundo Esférico. odio
Giorgio Chinaglia y Vinnie Jones, de corto | Fotomontaje Mundo Esférico

No hace demasiados años, en los estadios se respiraba un ambiente especial. El fútbol moderno ha dejado atrás, entre otras muchas cosas, la mayoría de injusticias en las grandes competiciones. No se volverá a repetir ninguna mano de Dios y los goles fantasma parecen haber encontrado descanso eterno con la ayuda de la tecnología. Podrán quitarnos las carnicerías, los goles ilegales y los fueras de juego a ojo, pero hay algo en específico que nunca se marchará del fútbol: las críticas al árbitro.

Es el centro del odio durante las derrotas. Si algo no se quiere justificar con autocrítica, las rajadas por la actuación arbitral no tardan en aparecer. El mínimo común múltiplo de todos los equipos.

Qué difícil es ser árbitro

Entre los eventos futbolísticos más destacados de junio figuran tres competiciones. En primer lugar, la Eurocopa Sub-21 que se llevó España con un alarde de talento. Un torneo de esos que revalorizan a las grandes promesas y que les permite a los jugadores acaparar los focos durante el mercado de fichajes. La Copa América y el Mundial Femenino de Francia aún no han finalizado, pero han acaparado muchos titulares durante su transcurso en el último mes.

Obviamente, lo puramente futbolístico quedó en un segundo plano. De la trayectoria de la selección argentina en la Copa América importó poco el mal juego o la debilidad manifiesta de la línea defensiva. Cuando Brasil la eliminó en semifinales, la noticia inmediata no fue el partido, sino las críticas de Messi hacia el trabajo de los colegiados. Previamente, la culpa de su mal rendimiento era del césped. Algo hay que odiar, aunque seas el más grande.

Otro tanto sucedió durante la eliminación de España en el Mundial Femenino. Lo cierto es que el conjunto de Jenni Hermoso, Marta Torrejón e Irene Paredes jugó de tú a tú con la tricampeona Estados Unidos, pero dos penaltis transformados por Megan Rapinoe decantaron la balanza. Ambas infracciones, revisadas por el VAR, fueron muy protestadas tanto por los aficionados como por las jugadoras. Rapinoe se convirtió en la cabeza visible del conjunto estadounidense entre sus actuaciones y sus comentarios en contra de Trump y la Casa Blanca.

Entre tanto buenismo y actuaciones comedidas alegra ver que aún queda alguien que apuesta por convertirse en una figura que se aleja de los estándares. Alguien a quien odiar para unos y a quien seguir para otros. Si Iniesta tiene haters, incluso Di Canio tiene algún fan. Una buena historia, el fútbol.