Pancarta del Everton condenando el racismo con la imagen de Moise Kean | Fuente: Reuters
Pancarta del Everton condenando el racismo con la imagen de Moise Kean | Fuente: Reuters
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

La sociedad ha avanzado, eso es un hecho innegable. Derechos que hace años parecían inaccesibles son hoy una realidad. Sin embargo, la lucha por la igualdad sigue teniendo sus asignaturas pendientes, y una de las lacras que más azotan a la sociedad es la del racismo. Día a día, millones de personas sufren ataques por su color de piel, un problema que toca de lleno en el mundo del fútbol y que, pese a los avances, no se consigue erradicar en su totalidad.

Un problema mayor

Si bien es cierto que los casos de racismo son cada vez más castigados, lo cierto es que ni tan siquiera aumentando las penas se ha conseguido erradicar el problema. Aunque en los últimos años la sociedad parece estar más concienciada al respecto, todavía quedan demasiados energúmenos tanto en las calles como en los campos de fútbol.

Varios son los estadios de fútbol en los que se repiten comentarios despectivos hacia personas de otras razas. Sin ir más lejos, uno de los casos más recientes es el del ex-jugador del FC Barcelona Malcom Oliveira, ahora en el Zenit de San Petersburgo, quien recibió insultos de parte de su propia afición por su condición racial. Dicho grupo radical manifestó que la tradición de su club es la de no contar con jugadores de raza negra, un lamentable comportamiento que también tuvieron que sufrir en su día Hulk o Axel Witsel y de la que el club ruso se desmarca.

Otro caso muy sonado ocurrió a principios de este año, en un partido que enfrentó a Inglaterra y a Montenegro en la ciudad de Podgorica. En aquella ocasión, parte de la afición montenegrina se dedicó a insultar a los jugadores ingleses de raza negra, entre ellos Raheem Sterling o Danny Rose, haciéndose muy virales las declaraciones de este último al afirmar que estaba “deseando que llegara su retirada para no tener que seguir sufriendo actos como estos”.

Danny Rose sufrió ataques de racismo jugando con Inglaterra | Fuente: Reuters
Danny Rose sufrió ataques de racismo jugando con Inglaterra | Fuente: Reuters

Italia, la vergüenza de Europa

Aunque si hay un país en Europa que lejos de erradicar este tipo de situaciones parece multiplicarlas, ese es Italia. La situación en el país de la bota es crítica a ojos de todos sus vecinos, pero no parece serlo para ellos mismos, puesto que los casos de ataques racistas en el país transalpino se han disparado en los últimos años.

Uno de los más conocidos fue el del joven jugador Moise Kean, quién cuando jugaba para la Juventus tuvo que aguantar toda clase de comentarios cuando su equipo se enfrentó al Cagliari en Cerdeña. El jugador silenció al estadio cuando anotó un gol y se quedó mirando a la grada, pero fue uno de sus propios compañeros el que se encargó de echar más leña al fuego. Tras el partido, Leonardo Bonucci justificó de forma lamentable la actuación de los seguidores del Cagliari afirmando que la culpa era de un 50-50, puesto que Kean también se había encarado con la grada. Unas palabras repugnantes que tuvo que salir a matizar más adelante.

Lukaku ha sido uno de los últimos jugadores que han sufrido el racismo en la Serie A | Fuente: Getty
Lukaku ha sido uno de los últimos jugadores que han sufrido el racismo en la Serie A | Fuente: Getty

Mismo campo en el que también sufrieron cánticos racistas Samuel Eto’o o Blaise Matuidi, y más recientemente el jugador belga del Inter de Milán Romelu Lukaku, quién se manifestó en redes sociales tras finalizar el partido contra el Cagliari dejando claro que, pese a estar en el año 2019 y que este problema debería de estar resuelto desde hace tiempo, en lugar de avanzar parece que retrocedemos. Y tiene toda la razón.

El problema en Italia es mucho más grave de lo que, en ocasiones, se hacen eco los medios de comunicación. No se trata de un problema puntual o que implique únicamente a la afición del Cagliari, sino que se trata de un comportamiento que ocurre cada fin de semana en casi todos los campos del fútbol italiano.

Otro caso reciente es el del lateral Dalbert Enrique, jugador de la Fiorentina, que tuvo que sufrir ataques similares cuando su equipo viajó a Bérgamo para enfrentarse al Atalanta. Un problema que parece ir in crescendo y al que la Federación Italiana todavía no ha puesto una solución.

En busca de una solución

Algunas ligas europeas ya castigan de forma ejemplar a aquellos aficionados racistas que se dedican a ir al campo a dar, básicamente, vergüenza. En Inglaterra o España ya ha habido casos de sanciones a varios aficionados que han ido desde multas económicas, hasta la expulsión total de los estadios de fútbol para aquellos aficionados que no sepan comportarse.

Otra liga que también está demostrando una total intolerancia hasta este tipo de comportamientos es la Ligue 1, en la que recientemente se han suspendido partidos por comentarios y pancartas racistas y homófobas.

Y es que la mano dura y la intoleracia con este tipo de comportamientos es el único camino para conseguir eliminar la lacra del racismo no solo de los estadios de fútbol, sino también de la sociedad. Es una lucha que debemos realizar entre todos y en la que nadie debería echar la vista a un lado.

Dani Alves contestó a un ataque racista comiéndose un plátano que le habían tirado desde la grada | Fuente: Marca
Dani Alves sufrió múltiples ataques racistas en los campos de fútbol | Fuente: Marca