Una imagen tras el intento fallido de ascenso | Fuente: Efe
Una imagen tras el intento fallido de ascenso | Fuente: Efe
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Colista de Segunda División tras una única victoria en las 17 primeras jornadas de Liga, la situación de un histórico de LaLiga como es el Deportivo de La Coruña, empieza a ser preocupante. Con, por el momento, dos entrenadores en lo que va de campaña, el conjunto herculino parece no dar no la tecla para salir del pozo. Urge encontrar soluciones y responsables cuanto antes, o esta mala racha podría convertirse en la peor de las pesadillas para el Dépor.

Lejos queda ya aquella victoria el 18 de agosto contra el Real Oviedo en la primera jornada de Liga. Desde entonces, 16 jornadas de Liga consecutivas sin conocer la victoria: ocho victorias y ocho empates. Un bagaje muy pobre para un equipo con seis títulos domésticos y más acostumbrado a visitar los estadios de Primera que de Segunda División.

Lejos de la solución

La temporada pasada el destino fue especialmente cruel con el conjunto coruñés. Clasificado para los play-offs  de ascenso a Primera División, los gallegos estuvieron muy cerca de regresar a la categoría de oro, llegando a la final y venciendo en la ida al RCD Mallorca, pero perdiendo por goleada en casa, lo que les obligó a quedarse una campaña más en la complicada Segunda División.

Estos hechos acarrearon el adiós de José Luis Martí, el técnico que había clasificado a los blanquiazules para los play-offs. Para el segundo asalto, el presidente Paco Zas, y el director deportivo, Carmelo del Pozo, se decidieron por la contratación de Juan Antonio Anquela, un técnico con experiencia en la división. Sin embargo, dos meses después fue destituido tras los malos resultados, llegando al banquillo de Riazor Luis César Sampedro, que por el momento tampoco parece dar con la tecla.

Anquela y Luis César Sampedro han sido los últimos entrenadores del Deportivo | Fuente: El Comercio
Anquela y Luis César Sampedro han sido los últimos entrenadores del Deportivo | Fuente: El Comercio

Sampedro sigue ocupando su lugar en Coruña, al menos por el momento, pero lo cierto es que todavía no ha conseguido sumar ni una sola victoria. Aunque la Segunda División es una categoría complicada en la que el nivel de los equipos es muy parejo, esto no debe justificar los malos resultados. El equipo todavía se encuentra cerca de los puestos de salvación, pero urge encontrar la solución al problema de resultados -y de juego- si no quieren pasarlo mal el resto de la temporada.

La montaña rusa coruñesa

Lo cierto es que los últimos años en Riazor no están siendo nada fáciles. Todo comenzó en la temporada 2010/11, con el descenso a Segunda División tras 20 temporadas seguidas en la categoría de oro. Este descenso pareció un espejismo, puesto que el conjunto gallego renació de sus cenizas y retomó su lugar en Primera tan solo una temporada después.

Pero no sería tan sencillo, ya que al año siguiente de ascender, el Deportivo volvería a la categoría de plata. Situación que, de nuevo, revertió la temporada siguiente. Todo parecía volver a la normalidad. Dos años de inestabilidad parecían haber sido castigo suficiente para un equipo que hace no tanto miraba de tú a tú a los más grandes.

Lucas Pérez y Luis Alberto celebran un tanto en el Deportivo de la temporada 15/16 | Fuente: Sky Sports
Lucas Pérez y Luis Alberto celebran un tanto en el Deportivo de la temporada 15/16 | Fuente: Sky Sports

Cuatro años consecutivos en Primera División parecían espantar los fantasmas más oscuros de la historia reciente del Dépor. Pero la pesadilla continuó. Un nuevo descenso en la temporada 2017/18 desencadenó en la situación actual. Hasta 14 entrenadores han ocupado el banquillo de Riazor en las últimas nueve temporadas, un dato más que ilustrativo para entender la inestabilidad institucional, eso sin contar los cambios en la directiva o en la dirección deportiva.

Para los más nostálgicos, duele ver al Deportivo de la Coruña en esta situación, que no hace justicia a su historia. Pero urge buscar soluciones. Aún se está a tiempo de que este azul oscuro, deje de ser casi negro.