Jose Mourinho | Fuente: Teller Report
Jose Mourinho | Fuente: Teller Report
CARLOS RODRÍGUEZ

@Carlosrlop

Cuando mi padre me dijo que estaba en la cena, me lo imaginé dentro de un plato de lentejas. Qué tontería, mi padre solo nada en verano. Lo que no hace en ninguna época del año es ver fútbol. Él dice que no le gusta, pero yo creo que en su interior se esconde un futbolero.

¿Cómo se explicaría si no su actitud hacia la clase política? Frases como “menudo sinvergüenza, son todos iguales” o “esto es una tomadura de pelo, éste lo que debería hacer es dimitir”, salen de su boca cada vez que un político aparece en la televisión. Actitud de grada desde el sofá de casa.  Podrá negar que le gusta el fútbol, pero no que tiene las formas de un verdadero fanático.

Mi padre es, sobre todo, un tío práctico. Como no tiene mucho tiempo, odia perderlo. De ahí que no tenga un smartphone, para que no lo entretengan con los whatsapps, como dice él. Si tuviera que ser un entrenador, probablemente sería Mourinho (y no lo digo únicamente por su pragmatismo). La única vez que vi a mi padre algo interesado en el fútbol fue cuando Mou estaba en España. El terremoto que producían las declaraciones del portugués edulcoraba ese fútbol que nunca le había atraído. Se generó un magnetismo curioso, realmente difícil de creer.

Pero, un día, Mou se fue. Entonces a mi padre el fútbol le volvió a dar igual, aunque ya se sabe que donde hubo fuego… siempre quedarán cenizas. Quizá por eso, dentro de su desconexión habitual del mundo del balón, en ocasiones todavía me pregunta por el portugués.

Cuando mi abuela –con 93 años y la cadera operada- me dijo que se había subido a una escalera para cambiar las cortinas imaginé que estaría bromeando, pues le habíamos insistido en que no estaba para esas cosas. Qué tontería, mi abuela hace siempre lo que le da la gana. Lo que no hace nunca, en ninguna época del año, es ver fútbol. Ella dice que no le gusta, pero yo creo que en el fondo, además de madre de mi padre, es José Mourinho.

Mi abuela es, sobre todo, una señora obstinada. Como le gusta llevar la razón, en su cabeza siempre la tiene. El domingo comentó que su bastón era una maravilla y que sin él no podría ni caminar. Todo normal si no fuera porque durante meses sostuvo que era una mierda y no lo necesitaba para nada. Algo similar hizo Mourinho: fichó por el Tottenham tras declarar hace unos años que jamás lo haría. No es la única cualidad que comparten, ambos también poseen el don de no equivocarse nunca.  Cuando Mou plantea mal un partido y su equipo pierde, la culpa es del árbitro. Cuando mi abuela no contesta al teléfono porque el volumen de la tele impide escucharlo, la culpa es tuya porque habrás marcado mal el número.

A  las pruebas me remito. Si mi abuela no es Mourinho, que venga Stevie Wonder y lo vea.

PD: Si esto te ha parecido una gilipollez, ahórrate decírmelo hasta que pueda cumplir mi sueño: entrar en el estadio del Tottenham al grito de ¡ESE PORTUGUÉS… MI ABUELA ES!