Faubert, a la derecha, charla con Lass Diarra en un entrenamiento con el Real Madrid | Fuente: Mundo Deportivo
Faubert, a la derecha, charla con Lass Diarra en un entrenamiento con el Real Madrid | Fuente: Mundo Deportivo
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

El mercado invernal de fichajes está a la vuelta de la esquina y, como pasa en estás fechas, es algo mágico y hasta especial. ¿Por qué? Bueno, principalmente porque, como en Navidades, puede ocurrir cualquier cosa. Eso sí, no es una época en la que se suela acertar demasiado con los regalos. A mí me gusta imaginarme a los presidentes y directores deportivos de los clubes como una suerte de Reyes Magos que, en una noche de fiesta, acaban comprando lo primero que se les pasa por la cabeza. Pensar en Copas -es decir, en títulos- con unas copas de más suele tener sus consecuencias, aquí algunas de ellas.

Las prisas, los malos resultados, las lesiones o las “ocasiones de mercado” suelen ser los motivos más frecuentes para que un equipo decida reforzarse a mediados de la temporada. Pero no siempre sale bien. Históricamente, el mercado invernal de fichajes nos ha dejado un buen puñado de ‘paquetes‘ que, a final de temporada, suelen ser devueltos con prisas y corriendo.

Sin tíquet regalo

Son épocas de bondad, de ayudar al prójimo, de segundas oportunidades. Y eso hay clubes que parecen llevarlo al pie de la letra. En los últimos años, todos los aficionados al fútbol hemos disfrutado de fichajes random, héroes inesperados, fiascos de película y situaciones bizarras.

Aunque ha pasado en todos los clubes, cobran especial interés aquellos fiascos de los equipos grandes, que parecen tener un especial interés en jugarse la fortuna en juegos de azar. Así, llegaron en invierno al FC Barcelona jugadores como Maxi López, Amunike o Bogarde, clásicos de estas fechas, aunque también lo hicieron Kevin-Prince Boateng o Jeison Murillo, estos dos hace solo un año para calentar banquillo y celebrar la Liga. El resultado de todos ellos, catastrófico.

Murillo y Boateng son dos buenos ejemplos del 'randomismo' | Foto: Reuters
Murillo y Boateng son dos buenos ejemplos del ‘randomismo’ | Foto: Reuters

No es un periodo que le siente tampoco bien a su acérrimo rival, el Real Madrid, que también acumula una serie de ‘catacracks’ por estas fechas; Cassano, Huntelaar, Gravesen, Lucas Silva o Faubert, quizás el más recordado, con cariño o no, en el Santiago Bernabéu. Algunos no encajaron, otros no tuvieron oportunidades y a muchos les pesó el escudo. Aunque la mayoría salieron de Chamartín sin apenas oportunidades. Pero aquí hay para todos; el Atlético con Fabiano Eller, Elías o Jesper Grønkjær, el Deportivo de la Coruña con José Sanz, Javito -al que ni el tránsfer le llegó-, Renaldo o Sebastián Abreu, el Celta con Robert Mazán o Lucas Boyé, el Villarreal con Palermo…

Todavía está por ver lo que nos traerá el mercado actual, al que algunos esperamos ansiosos por nuestra dosis de ‘randomismo’. Y recuerden, no traten de arreglar con unas copas de más aquello que debería haber quedado resuelto en verano. No suele salir bien.