Este no es un Pipa. Y tampoco estamos en diciembre
Esto no es un Pipa
ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Pues otro año más que pasa, quién lo diría. Seguro que la mayoría de los que se congregan en estas líneas han dejado la primera noche del 2020 más que celebrada. Yo, por mi parte, me dediqué a ver vídeos aleatorios en YouTube hasta quedarme dormido en el sofá. Y no os confundáis, soy consciente de que estoy un poco loco. Me gusta empezar el año con emociones fuertes e ir rebajando el tono conforme pasan los meses.

Entre vídeo de gatos y vídeo de skills de Drenthe, aproveché para reflexionar un poco acerca de lo que suponían los cambios de año. A mi modo de ver, los días discurren un poco como el subrayador de un estudiante. Al principio notas que está un poco dura la cosa, luego se ablanda, coge forma y pinta bien. Pasa un tiempo y termina por quedarse más seco que una uva pasa en verano, mientras que tú ya cuentas las horas para estrenar uno nuevo. A ese período de tiempo yo le llamo diciembre.

Sweet Christmas

Se va llevando como se puede, aunque el último mes del año puede resultar duro. Lo peor es que no puedes huir: vayas a donde vayas, los anuncios de perfumes te persiguen. Susurros en francés. Distingues un niu freiguens perdido por el medio de un diálogo entre una pareja bastante acaramelada en ropa interior. O perfectamente arreglados. O ligeramente despeinados huyendo luego de un atraco -parece que solo les ha dado tiempo a robar colonia-.

El caso es que te queda bastante claro que la Navidad está ahí, que pronto viene Papá Noel y que buena suerte si quieres ir a la carnicería y no hacer 40 minutos de cola. Algo malo tenía que haber en la vuelta anual de los panettones y el turrón a las estanterías de los supermercados.

La parte buena de esta época del año es la increíble cantidad de tiempo para perder que uno puede acumular. Paseos, videojuegos, películas, series, libros… Hay mil cosas que hacer antes de ponerse con las tareas pendientes -que también se acumulan, pero eso ya es costumbre-.

Ceci n’est pas une pipe

Y ya que hablamos de películas, hagámoslo sobre las expectativas que se crean antes de verlas. Expongo mi experiencia propia con dos de los largometrajes más comentados esta Navidad: Historia de un matrimonio y la novena parte de Star Wars. Antes de ponerme a ver la primera de ellas, pensaba que vería una película para el recuerdo. Una obra maestra. Cuando la terminé, me sentí bastante gilipollas. O sea, estaba bien. Pero yo qué sé. Que sí, que todo lo que tú quieras, pero es que a mí pues sin más. Me esperaba otra cosa.

Por su parte, las expectativas con Star Wars eran totalmente opuestas. Que si “bochorno”, que si “un desastre”. Y joder, fui al cine con las expectativas tan -tan- bajas que hasta salí de allí contento. No sé. Me esperaba otra cosa.

Mi conclusión tras ver ambas películas es que quizá soy un poco tonto y no alcanzo a diferenciar lo que es un buen y un mal trabajo. ¿Sabéis esa sensación de cuando jugáis a algo de cuyas normas no tenéis ni idea? Como cuando echas tu primera partida al ‘subastado’. O como cuando pones en Teledeporte y hay esgrima. “Bah, malo será, acabaré aprendiendo”, suelo decir.

Es bastante obvio que mi intelecto todavía va justito para la ‘brisca’ y no diferencio una espada de un puerro. También excuso decir que aprender sobre la marcha es complicado y la táctica de curtirse a base de golpes tampoco es la más eficiente. Y menos en el mundo del fútbol. Porque el fútbol también tiene lo suyo de película. Y los equipos sus expectativas.

Piensa en grande y verás la hostia que te llevas

Me gusta mucho recordar los ánimos de los aficionados al principio de liga y compararlos con los de diciembre. El Dépor y el Celta estaban como yo antes de ver Historia de un matrimonio. Pensaban que iban a ver algo grandioso y se encontraron una peli de domingo de Antena 3. Decadente, con sus momentos de “ojo, que remonta”. Alguna que otra buena actuación individual, pero con un rumbo no demasiado claro. Traiciones, asesinatos… Que si destituciones, cambios de directiva, el regreso de viejos amores turcos

Y mira que son malas esas películas, pero tienen algo que te deja ahí pegado al sofá. ¿Curiosidad por saber el final? ¿Simple y llana dejación? ¿La pereza de diciembre? No está muy claro, pero ahí seguimos todos, por si en algún momento sucede algo que se salga del guión.

Diciembre en el fútbol es como cuando sabes que falta poco para que te claven anuncios en el medio de la película. No es tan malo como los parones de selecciones, ojo, que al menos hay algo que ver. Tú estás ahí aguantando tus ganas de ir al baño, pendiente de si el Barça pincha, el Atlético gana con contundencia o el Getafe de Bordalás se ablanda.

Como empieza enero y vienen los Reyes Magos, a nosotros nos da por coronar campeones de invierno. Tampoco es que haya excesivas sorpresas en las principales competiciones. Pero eso sí, que nadie se confíe, que dicen que ahora viene lo duro. Con el subrayador en la mano os lo digo.