Tifo en la grada del Lorient con el nombre de la ciudad en bretón y en homenaje a los pueblos celtas, entre ellos Galicia y Asturias | Fuente: Thomas_Glmc on Twitter
Tifo en la grada del Lorient con el nombre de la ciudad en bretón y en homenaje a los pueblos celtas, entre ellos Galicia y Asturias | Fuente: Thomas_Glmc on Twitter
LUCAS MÉNDEZ VEIGA

@LMendez8

Asomada al Atlántico, la Bretaña es una región histórica que ha vivido siempre a la sombra en Francia. En su lucha de resistencia ha sufrido las consecuencias de ser una zona rural, periférica y abandonada. También su idioma y su fútbol. Sin embargo, el pueblo bretón ha vivido tiempos de gloria reflejados en los éxitos de sus equipos.

Aislados

“Bretaña sería otra Córcega de haber nacido isla”, relataba el corresponsal de El País en Francia en los 70, Feliciano Fidalgo. Hablaba de sentimientos nacionalistas. La Revolución Francesa en 1789 redibujó un nuevo mapa en la región y la identidad bretona comenzó a verse debilitada. Sin embargo, la cultura, la lengua y la idiosincrasia heredada de los reinos bretones del siglo IV y de los ducados de la Edad Media, todavía se mantienen vivas. Hoy, el número de hablantes en bretón ha descendido a los 300.000 en una zona de más de 3 millones de habitantes. Los que siguen empleando este idioma se ubican sobre todo en la parte oeste, la marítima. Sin embargo, el sistema educativo, que promueve el francés como única vehicular, ha condenado al ostracismo al idioma. Aún así, en las zonas de resistencia, un 15% de los niños en los colegios ya aprenden en el bilingüismo bretón-francés. También han ayudado la música, fiel a sus orígenes -destaca la figura del arpista Alan Stivell-, y diversos proyectos periodísticos como radios locales que promueven su uso. De origen celta, la lengua lleva una década declarada en peligro de extinción. La Bretaña francesa no es Córcega. Se parece bastante a Galicia.

Mapa detallado de la región francesa | Fuente: Orangesmile
Mapa detallado de la región francesa | Fuente: Orangesmile

La mitad norte de Francia a excepción de la Bretaña se ha visto sometida al yugo de París y su influencia económica. Incapaces de competir contra la gran urbe, las ciudades de muchas regiones periféricas se ven faltas de población joven y cualificada. El hecho de vivir ‘aislados’ les ha permitido crecer y afianzar sus tradiciones. Como la Galia, al más puro estilo Asterix y Obelix, y encuadrada en la parte occidental del país, la Bretaña a día de hoy se concibe como una región con un sistema urbano polinuclear, sin influencia de París y que ha invertido en I+D para convertirse en una zona industrial de servicios.

La zona ha sido históricamente un bastión conservador, aunque con un gran auge nacionalista. Para tratar de contestar al auge cultural bretón a partir de los 60 y la lucha por sus tradiciones e idioma, se establecieron en los 70 una serie de distinciones, entre los que destaca el establecimiento de la ‘Carta Cultural Bretona’. Durante años, también sus clubes vivieron en la sombra.

‘En Avant’

‘Adelante’. Esta es la traducción del que ha sido el lema más usado por el socialismo francés desde principios del siglo XX. Desde 1912, la frase también se asoció al fútbol en la región. Gwengamp -como se denomina a la localidad en bretón- es una población occidental de la comarca Côtes d’Armor y allí se respira fútbol modesto. Fútbol que, sin embargo, se codeó con la élite y presume de haber tenido algunos de los mejores talentos franceses de los últimos años. Por el En Avant de Guingamp han pasado buenísimos peloteros. Por ejemplo unos jóvenes Didier Drogba o Florent Malouda, faros del ataques rojillo en la mejor temporada de su historia allá por 2003. También presumen de dos campeones del mundo en su historia ya centenaria. Vincent Candela o Stéphane Guivarc’h se alzaron con el título de campeones con los Thuram, Zidane y cía en el 98 pero, antes, vistieron la zamarra Rouge et Noir del equipo de la Bretaña.

Drogba y Malouda, una amistad forjada en la Bretaña y que tantas alegrías dio en Stamford Bridge | Fuente: Pinterest
Drogba y Malouda, una amistad forjada en la Bretaña y que tantas alegrías dio en Stamford Bridge | Fuente: Pinterest

No solo el origen obrero y el lema reivindicativo en su nomenclatura llaman la atención en este particular club. En una pequeña villa que nunca pasa los 8.000 habitantes, el equipo tiene más abonados que población. Síntoma de la importancia del fútbol en la zona. Su estadio Roudourou puede presumir de capacidad, ya que podría albergar casi dos veces a toda la población local gracias a sus 12.000 asientos, prolongables a 18.000. Los guingampais viven situados a 130 kilómetros de Rennes, capital regional que alberga al histórico club de la Ligue 1, y durante años dijeron ser orgullosos seguidores del club de la ciudad más pequeña de todas las grandes ligas. Años en los que se batieron el cobre en la élite y adornaron sus vitrinas con dos Coupe de France. Sus rivales en aquellas finales, casualidades de la vida, fueron sus vecinos de la capital bretona.

Todos contra el Stade Rennais…

…parecen decir por la zona. En la Bretaña francesa asistimos a múltiples enfrentamientos regionales. Derbis por todo lo alto que buscan quitar la identidad de la zona al rival, al perdedor. Vuelve a decir mucho de lo importante que es ser bretón para sus habitantes.

En la zona, el Stade Rennais es el club más laureados con sus 44 temporadas en la élite. En un limbo territorial queda todavía el Nantes. La gran ciudad atlántica del norte francés quedó relegada a la región de los Países del Loira en 1956 con otra reordenación territorial. Pero históricamente ha sido la gran capital bretona y el equipo más importante con 8 título ligueros. Los derbis entre ambos conjuntos son un continuo pique por la identidad de unos y otros. La rivalidad se remonta a los años 800, donde, en función de los nobles que dominasen las tierras, se intercambiaban la etiqueta de capital regional. La herida todavía está abierta y en los últimos tiempos se siguen sucediendo manifestaciones y reivindicaciones en Nantes a favor de que la ciudad sea considerada como bretona. Su escudo usa la heráldica de la bandera de la zona y sus hinchas portan orgullosos banderas de la región. Dichos partidos, fervientes de pasión, solo constituyen uno de los grandes derbis futbolísticos allí.

Como también lo son los derbis entre En Avant de Guingamp y el Stade Rennais. Se trata de una rivalidad moderna y es que el crecimiento del club guingampais se dio a partir de la llegada de Noël Le Graët, un empresario de la pesca. Hasta 1976 el Guingamp no había pisado siquiera la Tercera francesa y, hasta los 90, no llegó el primer ascenso a la Ligue 1.

Los guingampais alzaron orgullosos al cielo de París dos Copas de Francia. Las dos ante sus enemigos de la capital de Bretaña: el Stade Rennais | Fuente: eaguingamp.com
Los guingampais alzaron orgullosos al cielo de París dos Copas de Francia. Las dos ante sus enemigos de la capital de Bretaña: el Stade Rennais | Fuente: eaguingamp.com

Para entonces, el pique creció. Le Graët, hoy presidente de la Federación Francesa de Fútbol, fue alcalde socialista de la pequeña localidad bretona entre 1998 y 2007 y el presidente que le dio recorrido a los sueños del club en Primera. Por ahí llegaron los grandes éxitos que supusieron las Copas de 2009 y 2014 ante sus eternos rivales bretones. Además de estas rivalidades, Brest y Lorient presumen de tener equipos que, en algún momento, han pasado por la élite. Más derbis. Esto constituye un total de cuatro conjuntos, más el Nantes, en un región tan dejada como la Bretaña. Donde el fútbol constituye un modo de vida. Se trata de rivalidades milenarias por una identidad.

Al igual que sus antepasados, la historia de esta tierra es una historia de resistencia. También en su fútbol, donde se ha ganado a pulso cada triunfo. En Avant!

 

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