Nikola Žigić era una de las referencias de ese equipo | Fuente: Efe
Nikola Žigić era una de las referencias de ese Racing de Santander | Fuente: Efe
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

El fútbol en Santander ha pasado por múltiples etapas. Aunque la actual no es ni de lejos la mejor, hay que recordar que el Racing de Santander es un clásico de la Primera División con 44 temporadas a sus espaldas. Casi nada. Hubo un tiempo donde El Sardinero se vestía de gala en cada jornada, llegando incluso a pasearse por Europa. Fue el último gran Racing, cuando el equipo dio un paso adelante y llegó a soñar con cotas mayores.

El puesto decimocuarto en la clasificación histórica de LaLiga denota que el Real Racing Club de Santander no es un equipo cualquiera. Fundado en 1913, el equipo verdiblanco ha sido, la mayoría de su historia, un equipo clásico de la máxima categoría del fútbol nacional. Llegó incluso a conseguir un subcampeonato, en 1931, cuando el balompié español estaba dando sus primeros pasos. De hecho, indagando en la historia de LaLiga, el nombre del Racing aparece desde la primera edición, siendo uno de los fundadores del campeonato nacional español en 1929. Un club con mucha historia que vivió su punto álgido poco antes de cumplir un siglo desde su fundación.

Todo llega para quien sabe esperar

Marcelino García Toral fue uno de los responsables de aquel equipo | Fuente: EFE
Marcelino García Toral fue uno de los responsables de aquel equipo | Fuente: EFE

Los más nostálgicos del fútbol español recordarán al Racing de Santander con cierto cariño. Al menos, hablo del caso de un servidor, que vio cómo durante su infancia, el conjunto cántabro peleaba temporada tras temporada con los grandes de LaLiga. Y así fue hasta la temporada 2011-12, cuando el Racing se despidió de la máxima categoría nacional hasta nuestros días. Antes, eso sí, les dio tiempo de disfrutar de los años más dulces de su historia desde aquellos lejanos años 30. Dos semifinales de Copa y una sexta posición en Liga que le valió para pasearse, por primera y única vez, por Europa.

Todo comenzó en la campaña 2007/2008, con la llegada de Marcelino García Toral al banquillo de El Sardinero tras su gran campaña con el Recreativo de Huelva. En aquel Racing, destacaban nombres clásicos de LaLiga como Toño Rodríguez, Ezequiel Garay, Gonzalo Colsa, Aldo Duscher, Jorge López o Pedro Munitis. Aquella temporada fue, posiblemente, en la que todo aficionado al conjunto verdiblanco soñó más y más alto. Firmaron su mejor campaña en una liga de tres puntos por victoria, finalizando sextos. Comandados en la delantera por Mohammed Tchité, máximo goleador con 7 dianas, consiguieron certificar su pase para la ronda previa de la Copa de la Uefa, que pasó sin problema tras derrotar al Honka finlandés. Además, los santanderinos consiguieron llegar a las semifinales de Copa del Rey eliminando a equipos como el Real Zaragoza o el Athletic Club, aunque cayeron contra el Getafe CF.

El Sardinero, parada europea

Tras esa histórica campaña 2007/08, Marcelino hizo las maletas rumbo a Zaragoza y tomó las riendas Juan Ramón López Muñiz. El equipo mantuvo la base de la temporada anterior, añadiéndole nombres como Jonathan Pereira, Mehdi Lacen o Iván Marcano, además de la vuelta del espigado delantero serbio Nikola Žigić, que formó con Pedro Munitis el llamativo -por la diferencia de altura- ‘dúo sacapuntos‘. Arrancaba así el sueño europeo del Racing de Santander, que quedó encuadrado en el grupo A de la extinta Copa de la Uefa con cuatro equipos de nivel; el Schalke 04, el Manchester City, el Twente y el PSG. Casi nada. En un grupo tan complicado, la clasificación era muy difícil, pero era el momento de disfrutar.

El Sardinero vivió dos noches mágicas, el empate 1-1 contra el Schalke 04 y la victoria por 3-1 contra el Manchester City, que sin duda fue el momento estelar, sin desmerecer el empate 2-2 contra el París Saint-Germain en el Parque de los Príncipes. Un sueño breve de tan solo cuatro partidos, pero que se mantuvo con vida hasta el final. Por aquel entonces, se clasificaban a la siguiente ronda los tres primeros equipos de cada grupo, en el que el Racing, pos desgracia, quedó cuarto, empatando a puntos con un PSG que se llevó la clasificación gracias a la diferencia de goles.

Munitis con un jugador del PSG detrás | Fuente: Getty
Munitis con un jugador del PSG detrás | Fuente: Getty

El último ‘trozo’ de gloria

Aquella temporada en Liga no fue nada del otro mundo, pero el regustillo de haberse paseado por Europa bastó para saciar a una afición acostumbrada a pelear por objetivos diferentes. El Racing no volvería a clasificarse nunca más para competiciones continentales, pero les quedaría un último gran momento que disfrutar antes de la hecatombe que se vino después. La temporada 2009/10, que ya fue movidita en los banquillos –tres entrenadores para salvarse a duras penas- guardó un último repunte de esperanza con la Copa del Rey, en la que los cántabros volvieron a pisar las semifinales, igualando su mejor resultado histórico. El rival en aquella ocasión fue el Atlético de Madrid, contra el que perdieron en su última oportunidad de acercarse a la gloria.

A partir de esa temporada todo comenzó a ir cuesta abajo, con problemas que iban de lo deportivo a lo institucional que hicieron caer al equipo hasta las ligas de plata y bronce, de las que trata de resurgir a día de hoy.

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