El fútbol, como el resto de actividades no esenciales, está parado | Fuente: ReasonWhy
El fútbol, como el resto de actividades no esenciales, está parado | Fuente: ReasonWhy
CARLOS RIANDE CORTIZO

@carlosriande

A lo largo de la historia, una serie de futbolistas quisieron permanecer guardados en las mentes de sus seguidores como personas más allá de sus habilidades para el balompié. Elevaron a la última potencia esa máxima de “qué puedo hacer yo por los demás, en vez de qué pueden hacer los demás por mí”. Son jugadores que pasaron su carrera defendiendo unos mismos colores; son jugadores impregnados en las páginas del club; son jugadores que decidieron pasar su vida en el mismo lugar. Desde el 18 de marzo estamos confinados en nuestros hogares, algunos en nuestras residencias menos habituales, circunstancias del momento, pero ahora se hace más que necesario este cumplimiento: Quédate en casa, haz como ellos.

Recordaba el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su discurso de ayer, día 4 de abril, unos versos del poeta medieval persa Sa’di. En ese tapiz, el cual le vino a la cabeza al líder del PSOE en esta situación de pandemia global, se expone lo siguiente: todos los seres humanos somos parte de un mismo cuerpo. Cuando las circunstancias de la vida afectan a un miembro, el resto del cuerpo sufre por igual. Concluye que si no te afecta el dolor de los demás es que no mereces llamarte humano.

Lev Yashin (Moscú, 1929-1990)

Lev Yashin fue pionero en usar guantes como portero | Fuente: El Nacional
Lev Yashin fue pionero en usar guantes como portero | Fuente: El Nacional

Son pocos los que han visto jugar a Lev Yashin pero todos conocemos su nombre. Y precisamente ese nombre nos asocia a reconocerlo como el mejor portero de todos los tiempos. Sin haberlo visto jugar, eh, no deja de ser curioso defender una realidad que no has vivido. La leyenda de Rusia es el único portero en la historia que tiene un Balón de Oro en casa.

Comenzó siendo portero de hockey hielo en el equipo de la fábrica en la que trabajaba durante la Segunda Guerra Mundial. Pero su equipo, el de toda su carrera, fue el Dinamo de Moscú, donde ingresó en 1949. Jugó 38 partidos en competiciones oficiales con la URSS, disputando hasta cuatro Mundiales y alzando la primera Eurocopa de la historia en 1960. Un dato para conocer la magnitud de la ‘Araña Negra’, apodo debido a su vestimenta y condiciones bajo los palos, es que de 326 partidos en la liga rusa, en 270 acabó con la portería a cero (82%).

Quédate en casa.

Piru Gainza (Basauri, 1922-1995)

Piru Gainza levantando una de sus 7 Copas | Fuente: Athletic Club
Piru Gainza levantando una de sus 7 Copas | Fuente: Athletic Club

Leyenda en el Athletic Club de Bilbao, ‘Atlético’ en el tiempo que le tocó convivir con Franco. A Piru no le gustaba el fútbol pese a sus indiscutibles cualidades para jugar al mismo. Él prefería darle a la peonza y cazar pájaros. Todo cambió cuando a su hermano Miguel, jugador del Athletic, le destinaron a Valencia para hacer la mili. El club argumentó que podría utilizar sus influencias para que hiciese la mili en Bizkaia… si su hermano Agustín, Piru, fichaba de una vez por su club. Así fue como éste cedió, le hizo un favor a su hermano, y terminó levantando hasta 7 Copas.

La final de Copa más sonada fue la última que consiguió, ante el Madrid de Di Stefano. El Athletic solicitaba terreno neutral pero Franco estaba en Madrid, no tenía prevista ninguna salida, y en Madrid debía ser. Gainza pidió, entonces, que fuese en el Santiago Bernabéu. Así ganaron 2-0 al Madrid, que andaba por su tercera Copa de Europa consecutiva. No acabó ahí, ya que cuando Franco le entregó su séptima Copa le dijo: “¡Hombre, Gainza…! ¿Otra vez usted por aquí?”; así que el vizcaíno le espetó: “A usted y a mí no hay quien nos eche”.

Quédate en casa.

Ricardo Bochini (Zárate, 1954)

Ricardo Bochini siendo homenajeado por Independiente | Fuente: Página12
Ricardo Bochini siendo homenajeado por Independiente | Fuente: Página12

Jugó toda su carrera en Independiente, de 1972 a 1991, año en el que colgó las botas por una lesión. Fue uno de esos enganches argentinos, pequeñitos, técnicos, de esos que guardan relación con el gol. Diez a la espalda, ganó cuatro veces la Copa Libertadores, dos veces la Intercontinental, tres copas Interamericanas y varios títulos nacionales. Es el segundo jugador con más partidos del fútbol argentino, por detrás del Loco Gatti.

Pese a tratarse de uno de los mejores jugadores de la historia de Argentina no logró consolidarse en la selección. Su momento de gloria, y sacada de espina, con la albiceleste se hizo esperar hasta 1986, donde se proclamó campeón en México. Compartió minutos con Maradona, quien nunca escondió que Bochini era uno de sus ídolos. En el momento de entrar al campo, el pelusa lo recibió así: “pase maestro, le estábamos esperando”.

Quédate en casa.

Javier Zanetti (Buenos Aires, 1973)

Javier Zanetti se despidió en 2014 del Inter | Fuente: Bendito fútbol
Javier Zanetti se despidió en 2014 del Inter | Fuente: Bendito fútbol

Otro argentino pero con carrera en Italia. Con su retirada en el 2014 a los 40 años, pasó más de la mitad de su vida (21) ligado al fútbol profesional y 18 de ellos atado al Inter de Milán. Nos saltamos aquí un poquito esa norma de ‘one club man’. De 1992 a 1995 jugó en Talleres y en Banfield, pero vamos a hacer la vista gorda por esta leyenda con los siguientes datos:

Es uno de los jugadores de campo con más partidos oficiales disputados en toda la historia del fútbol de élite: 1.112; ha ganado todos los títulos posibles de club para un jugador en Europa, excepto uno: la Supercopa de Europa; es el jugador con más partidos oficiales con el Inter (856), seguido por Giuseppe Bergomi (756) Giacinto Facchetti (634) y Sandro Mazzola (565), otras tres leyendas interistas.

Quédate en casa.

Paolo Maldini (Milán, 1968)

La saga Maldini en el Milan | Fuente: Besoccer
La saga Maldini en el Milan | Fuente: Besoccer

Leyenda con mayúsculas del otro equipo de la ciudad de Milán. No ponemos el foco solo en Paolo porque la ocasión lo merece. Hablamos de una dinastía Maldini en Milán. La saga comenzó en 1954 con Cesare Maldini, que jugó con el Milan hasta 1966, con un total de 412 partidos. Durante ese tiempo, el equipo ganó cuatro ligas italianas y una Copa de Europa. Además, entrenó al quipo entre los años 1972 y 1974, ganando una Copa de Italia y una Recopa.

En 1986, fue su hijo, Paolo, el que se puso la elástica rossonera. El jugador se convirtió en una estrella y llegó a ser capitán y pasó toda su carrera en el Milan, hasta su retirada en 2009. A lo largo de sus 902 partidos, Paolo se llevó cinco Copas de Europa, siete ligas, dos Copas Intercontinentales, un Mundial de Clubes, cinco Supercopas de Italia y una Copa de Italia. Desde 2018, es director del área técnica del club.

En febrero de este mismo año se volvió a escribir una nueva página en la historia del AC Milan con este apellido. Daniel Maldini, joven de 18 años, hijo de Paolo y nieto de Cesare, se convirtió en la tercera generación de la familia en vestir la camiseta rossonera, con la que sus antecesores triunfaron en su momento.

Quédate en casa.

Francesco Totti (Roma, 1976)

Francesco Totti en su emotiva despedida | Fuente: El País
Francesco Totti en su emotiva despedida | Fuente: El País

Mundo Esférico siente predilección por Italia, su fútbol y sus historias. Hablamos del Inter, del Milan y no podía faltar la Roma y su ‘capitano’, ‘el Bimbo de Oro’. Francesco Totti nació en Roma e iba a jugar por y para la Roma, sus padres ya eran aficionados y le iban a inculcar ese amor por los colores y por la capital italiana.

25 temporadas, que se dice pronto, en el mismo club, en la misma ciudad, en la misma casa. Cosechó pocos títulos: 1 liga; 2 copas; y 2 supercopas (Mundial en 2006 aparte) pero el amor dado y recibido no se esfuma ni se cuenta con trofeos. Es el futbolista que más veces vistió esa camiseta y su máximo goleador.

Quédate en casa.

Carles Puyol (Pobla de Segur, 1978)

Carles Puyol es ejemplo de capitanía | Fuente: Mundo Deportivo
Carles Puyol es ejemplo de capitanía | Fuente: Mundo Deportivo

Acabaremos con dos referentes, y centrales, del fútbol español. Se hace difícil pensar que pueda existir un capitán, con toda la dimensión que conlleva esa palabra. mejor que Carles Puyol. En sus inicios destacó como goleador y, tras hincharse a marcar goles, fichó por el Barcelona en 1995. En los campos de la Masía se formó como jugador y acabó retrasando su posición a la defensa.

‘Tiburón’ Puyol vivió en sus inicios el peor Barça de la historia (2000-2004) pero aguantó y el trabajo dio sus frutos. Tras cinco años sin ganar absolutamente nada con los azulgranas, llegó la época más dorada con Laporta, Guardiola y todo lo que ya conocemos hasta llegar a los 21 títulos donde destacan 6 ligas y 3 Champions. Eurocopa y Mundial con España, casi nada.

Quédate en casa.

Manuel Sanchís (Madrid, 1965)

Manuel Sanchís y su ya famosa lista de la compra | Fuente: Mundo Deportivo
Manuel Sanchís y su ya famosa lista de la compra | Fuente: Mundo Deportivo

Otra leyenda con todas las letras para un club, en este caso el Real Madrid, y otro caso de saga familiar. Viendo jugar a su padre con la camiseta madridista, aprendió a disfrutar de este deporte. A los 12 años se presentó a las pruebas de selección y al poco tiempo pasó a formar parte de La Fábrica. Con Di Stéfano en el banquillo, Sanchís debutó con la primera plantilla junto a Martín Vázquez. En 1986, el central madrileño consiguió su primer título de Liga, el primero de cinco consecutivos.

Cinco años en los que asombraron por todo el continente. Pero aquella generación se quedó con la espinita de la Copa de Europa. En 1998 se cumplió por fin el sueño. El gol de Mijatovic rompió con 32 años sin lograr el máximo galardón europeo. Dos años después, ganó otro. Manolo se despedía del fútbol levantando su segunda Copa de Europa y la Octava del Real Madrid.

Mención especial, en honor a Twitter y a los tuiteros, está la anécdota de su lista de la compra cuando estaba cubriendo, como analista para la cadena COPE, la Supercopa de España. Un brandy, a disfrutar de ella y recuerda que hoy queda menos que ayer.

Quédate en casa.

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