Javier Flores, en el centro de la imagen, como árbitro principal de un encuentro | Fuente: EMD Aceuchal
Javier Flores, en el centro de la imagen, como árbitro principal de un encuentro | Fuente: EMD Aceuchal
DIEGO TOMÉ CAMOIRA

@FirstClassSDP

Hablar de arbitraje y no hacerlo de las polémicas que a ello rodea parece una tarea complicada. Nuestro protagonista en el día de hoy ha ejercido durante más de una década como árbitro principal en el grupo madrileño de la Tercera División, al tiempo que ha llegado a lograr la internacionalidad en el fútbol playa.

Durante más de 45 minutos de conversación telefónica apenas apareció el VAR y la polémica sobre el terreno de juego como elemento central de nuestra charla. Javier Flores recoge la llamada de Mundo Esférico para hablar sobre scouting, profesionalismo en el arbitraje, papel de la mujer como colegiada, límites de edad, sistema de ascensos y hasta psicología. Todo ese entramado que apenas conocemos y que, rara vez, goza de espacio en los medios.

Pregunta: Todos los niños en el parque, o en el patio del colegio, sueñan con ser un gran delantero o parar un penalti decisivo en una final. Pregunta obligada ¿Qué se le pasa por la mente a alguien que quiere ser árbitro?

Respuesta: Pues… muy buena pregunta. Parece que los árbitros son los olvidados del fútbol salvo cuando a alguien le va mal, pero durante todos estos años arbitrando, tanto en fútbol como en fútbol playa, en varias ocasiones he visto niños que fuera del campo, u en el túnel de vestuarios, en algún momento dado te pedían algunas tarjetas, y te cuento esta anécdota; Yo, dentro de mis posibilidades siempre llevaba algún juego de tarjetas extra porque en algún campo había algún niño que te las pedía. Es muy raro que ocurra, pero la verdad que te genera ilusión comprobar que tu labor también la aprecian a veces los niños. Yo me dedico a la docencia, y en los patios hay veces que te encuentras a algunos que hacen de árbitros de sus compañeros. No sé muy bien decirte cómo ocurre, debe ser una pequeña minoría que desde niño tengan esa intención o ese objetivo de convertirse en árbitro. Seguramente nos vean como una persona que tiene, a lo mejor, la autoridad o que es quien manda… y piensan “yo quiero mandar” en el terreno de juego. Yo creo que es normal que de niños todos quieran Messi o Cristiano Ronaldo, pero yo creo que, en ciertos momentos, también valoran la figura del árbitro.

P: Se habla de las etapas de los futbolistas, y todos sabemos que si empiezas a darle patadas al balón a los 18 difícilmente llegarás a jugar, incluso como amateur. En el caso de los árbitros, ¿cuál es la edad a la que uno se federa habitualmente?

R: Antiguamente esto era diferente. Antiguamente podías empezar a arbitrar más tarde que, al final llegabas, en una edad muy madura, eso sí, a las categorías superiores del fútbol español. Hoy en día la edad también se instauró como requisito, incluso. Es decir, como empieces un poquito tarde, y con un poquito tarde me refiero a 19 o 20 años, depende de en qué comité territorial estés te puede costar mucho llegar a categorías profesionales. Sí es cierto que, a día de hoy, con la inclusión del Programa de Talentos, trajo un poco eso, la prisa por empezar a arbitrar. Cosa que por un lado tiene sus ventajas, porque digamos que tu carrera profesional, o si consigues llegar a la élite tu carrera profesional es más dilatada, y tienes más años en la élite, pero, por otro lado, tiene la desventaja de que, como empieces más tarde no vas a tener la opción de llegar a arbitrar en categorías profesionales. Quizá sea un poco injusto el decir “o empiezo a arbitrar con 14 o 15 años, o quizá me cueste mucho e incluso no pueda llegar”.

Es complicado, es un requisito que tiene pros y contras y genera un poco de debate. Estamos hablando de adolescentes que disfrutan jugando al fútbol y, de repente, cambian el chip y tienen que ponerse a arbitrar. Y no sólo eso, sino disfrutar arbitrando desde el principio, que es complicado, porque no todo el mundo está preparado y cuando comienzas a arbitrar es cuando peor lo pasas; Cuando estás en un campo perdido, o solo ante jugadores, cuerpo técnico y aficionados… Digamos que es un factor que genera controversia entre los colectivos.

P: La figura del árbitro está en el punto de mira de todo aficionado, y rara vez para bien. ¿Cómo se lidia con esta presión?

R: Lo pasas mal, se pasa mal cuando empiezas a arbitrar. Es cierto que yo me federé tarde, yo me federé con 18 para 19 años, entonces yo comencé un poco tarde, pero ir a un campo de Regional, en cualquier pueblo, sólo… Hay días que lo pasas verdaderamente mal, y hay momentos que tu mente se pregunta por qué estás ahí. Esos pensamientos los tenemos todos los árbitros en los inicios, y hay gente que sigue adelante y hay otros que deciden parar. Yo considero que esa presión es complicada de sobrellevar, pero al final aprendes a llevarla y además te hace más fuerte psicológica y mentalmente.

Va un poco en la personalidad y el carácter y también en la gente que te apoya. Esa labor no la debemos de olvidar tampoco. Pero sí, es muy complicado. Sobre todo, cuando eres joven.

P: Más de 15.000 colegiados en toda España representados por unas caras visibles que se repiten año tras año en Primera División. ¿Cuánta dificultad hay a la hora de progresar y ascender de categoría?

R: Sinceramente, el camino hasta que llegas a la élite es tremendo. Son años de preparación, entrenamiento y de arbitrar partidos en todas las categorías. Esto no es como con los futbolistas. Un chaval puede debutar con 16 o 17 años en Primera División, pero el árbitro no. Al contrario, de hecho, porque todos los árbitros que están en Primera División o en la Liga Iberdrola pasan por todas las categorías, desde fútbol base hasta donde lleguen. Ya hace unas temporadas se implantó el Programa de Talentos y Mentores para ascender a Segunda B, y ya te aseguro que los árbitros de Tercera División pasan auténticas oposiciones para poder ascender a Segunda B, que estamos hablando de una categoría todavía semi-profesional.

Yo tuve la experiencia de participar en ese programa, de llegar hasta el final y luego, desafortunadamente, no obtuve el premio. Pero pasas años de mucha tensión, porque al final esto es un embudo y no caben todos, y está además el hándicap de la territorialidad… Se juntan ahí una serie de factores que lo hacen muy difícil y es algo que la gente desconoce; se desconoce por todo lo que pasa un árbitro en Tercera División. Sería muy interesante que esto lo supiera la gente, porque el espectador piensa que los ascensos van a dedo o que llegas el domingo pitas y te vas, y eso ha cambiado en los últimos años una barbaridad.

P: Todos conocemos como funcionan el sistema de ascensos y descensos en una Liga, pero muy pocos saben qué criterios se utilizan entre los árbitros para tomar estas decisiones. Explícanos…

R: Es una buena pregunta (risas). A ver… Al final, durante toda la temporada los árbitros pasan una serie de test físicos, que en función de la categoría tienes más o menos pruebas, pasan test técnicos, se les ve en el campo todos los partidos, además no sólo por un delegado de partido, va el delegado de partido y seguramente en algunos partidos vayan más personas. Está todo muy medido. Y aparte de estar todo muy medido, llegan niveles en los que hay muy poca diferencia en el nivel arbitral, y yo creo que los comités intentan decidir en función de todo eso, buscando la máxima objetividad posible y en algún momento dado deben confiar, en unos sí y en otros no, precisamente por lo que decía antes, porque no caben todos. O sea, tú puedes tener, por ejemplo, en Tercera División en Madrid alrededor de 30 árbitros. Estamos hablando de que, perfectamente, haya 20 candidatos que cumplen los requisitos, y mandar a lo mejor a 4 al Programa de Talentos es una tarea súper complicada. Al final todo suma. Suma que arbitres bien, suma que tengas un físico excelente, que tus test técnicos sobre reglas de juego, vídeos, psicología, idioma sean casi perfectos y, además de todo eso, que aciertes en el campo, que tengas una formación, porque también desde los comités se busca a gente formada, y al final es un cúmulo de cosas que llevan a tomar las decisiones que se toman, pero siempre prima el que lleguen los mejores. Es el objetivo fundamental.

Los Colegiados de Tercera División pasan auténticas oposiciones para poder llegar, tan siquiera, a Segunda División B – Javier Flores

P: ¿Por qué crees que hay tanta opacidad a la hora de explicar públicamente cómo se llevan a cabo estas decisiones?

R: Al fin y al cabo, cada uno puede trabajar en su empresa un poco como cree conveniente, y desde la llegada a la presidencia de Carlos Velasco Carballo, yo creo que esa opacidad ha ido desapareciendo. Hay mucha transparencia, Carlos (Velasco) sale en muchas ruedas de prensa, explican los protocolos del VAR, muestran jugadas, muestran datos y él mismo, yo creo que lo ha manifestado alguna vez, a él lo que le interesa es que sean los mejores los árbitros de España. Entonces yo creo que todos estos elementos los tienen controlados, y al final esas decisiones, que son pequeñas decisiones como te comentaba, son las que generan que un árbitro ascienda y otro se mantenga. Son decisiones muy difíciles y, realmente, considero que es lo de menos el cómo, sino que lo que interesa, de cara al aficionado, a los medios de comunicación y a los clubes es que suban los mejores. Si están los mejores hay esa seguridad de decir “oye, han subido los mejores, esto es lo mejor que tenemos”. El medio queda en un segundo plano y lo que interesa es que suban quienes más lo merezcan fundamentalmente.

Yo creo que va un poco por ahí la historia, pero insisto, se está dando mayor transparencia al colectivo desde la entrada de Carlos Velasco y creo que es muy positivo tanto para el arbitraje como para el fútbol en general.

Javier Flores ejerciendo de árbitro asistente en un encuentro de Segunda B | Fuente: Cedida
Javier Flores ejerciendo de árbitro asistente en un encuentro de Segunda B | Fuente: Cedida

P: Hemos hablado de los aficionados, pero no de los medios, con quienes apenas soléis hacer declaraciones. ¿Alimentan las actitudes que luego se reproducen desde las gradas?

R: Yo aquí lo que percibo es que los medios de comunicación cuando quieren abordar a un colegiado al final lo que quieren es preguntarle por la jugada clave del partido.

P: Buscar el sensacionalismo, quizá…

R: Claro. Podríamos decir la palabra morbo, ya sabes la sociedad en la que vivimos que vende mucho la polémica… El árbitro es un ser humano, y el árbitro se va a equivocar como se equivoca el jugador, el entrenador o el periodista, pero poner el micro después de un partido en caliente a un árbitro para preguntarle sobre la jugada polémica es que creo que no tiene nada productivo. Me parece que el fondo de buscar al árbitro en las ruedas de prensa si no estuviera enfocado al sensacionalismo o a preguntarle por la jugada clave, y estuviera enfocado a preguntarle por cómo se ha encontrado en el terreno de juego u cómo prepara su semana sería mucho más fructífero, y la figura del árbitro se entendería mejor. Ahí la gente se sorprendería de la cantidad de trabajo, del visionado de vídeos y entrenamientos que realizan los árbitros, tanto los de élite como los que no, porque yo en mi época de Tercera también preparaba mi semana a conciencia, pero la gente lo desconoce. Le vas a poner el micrófono a un árbitro para preguntarle sobre su error.

Es como si le pones el micrófono al jugador, y de hecho muchas veces lo hemos visto, le preguntas sobre su error y se enfada. Todos somos seres humanos, y creo que los protagonistas del fútbol son los que tienen que ser, que son los jugadores. Los árbitros sí que es cierto que tienen que hacer su labor y la deben hacer bien, pero considero que debe quedar en un segundo plano el buscar ese sensacionalismo.

P: Humanizar la figura del colegiado…

R: Absolutamente. Los árbitros tienen los mismos sistemas de scouting que los clubes. Visionan jugadas de estrategia, visionan cómo se mueve la línea de fuera de juego, cómo lanzan los córners, las faltas, qué jugadores son los más importantes de cada equipo… Todo. Hay una serie de factores, además del tema entrenamiento, que no se sabe la preparación tan exhaustiva que se precisa incluso en categorías como Tercera o Preferente. Estamos hablando de que, en Madrid, el preparador físico les pide los entrenamientos a todos los árbitros del Programa de Promesas, desde Tercera División pasando por Preferente y llegando a todas las categorías inferiores. Imagínate en Primera División. Si la gente supiera cómo entrenan los árbitros, cómo se preparan y cómo se desarrollan sus vidas, seguramente cambiarían su punto de vista y reduciríamos contenido violento y malas conductas que vemos en los estadios. Estoy totalmente convencido.

Poner el micro después de un partido en caliente a un árbitro para preguntarle sobre la jugada polémica no tiene nada productivo – Javier Flores

P: En el caso concreto de Javier Flores, tras muchos años perteneciendo al Colegio Madrileño, decides abandonar el arbitraje en Tercera División, en el año 2018… Muchos consideran que es la barrera más difícil de saltar, aquella que separa el fútbol territorial del nacional.

R: Más o menos está al mismo nivel, eh. Quizá sí que a partir de Tercera División sea más complicado ascender, pero en todas las categorías existe un proceso similar. Hay infinidad de casos de amigos míos que han estado en Segunda B 10 o 12 temporadas y algunos han logrado ascender de categoría y otros muchos se han quedado por el camino. Imagínate. 10 o 12 temporadas en Segunda B, año tras año peleando por un ascenso es muy complicado, esa cabeza tiene que estar muy bien amueblada.

Por tanto, yo creo que, desde Tercera División, es decir, el ascenso a Segunda B y luego los restantes hasta llegar al fútbol profesional, desde mi perspectiva, son todos difíciles en sus circunstancias. Quizá de Tercera a Segunda B nos encontremos con que hay que pasar un año de pruebas muy exigentes, yendo a cursos de ascenso con más pruebas, más exámenes y acostumbrarte a estar mirado por lupa tanto por tu comité como por el comité nacional… Es prácticamente una oposición, lo que te comentaba antes. Digamos que es el más exigente en cuanto a pruebas y demás, pero luego subes a Segunda B, y aunque no haya un curso de ascenso a Segunda A, al final cada partido es otro examen, a lo que hay que sumar pruebas técnicas, pruebas físicas y, además, controles médicos. Creo que todas las categorías desde semi-profesionales es sumamente difícil lograr el ascenso. No te podría decir más porque yo no he tenido el placer de haber tocado la Segunda B como árbitro principal, sí como asistente, pero me refiero sobre todo a Segunda y a Primera, que es la élite.

Javier Flores fue, durante años, uno de los árbitros referencia en el grupo madrileño de Tercera | Fuente: Juan Carlos Durán
Javier Flores fue, durante años, uno de los árbitros referencia en el grupo madrileño de Tercera | Fuente: Juan Carlos Durán

P: Otro de los aspectos que marca toda la carrera arbitral, y que no todos conocen, es la barrera de la edad. A partir de los 45 años, independientemente de otros factores debes dejar la profesión ¿Puede hacer esta que muchos jóvenes colegiados se replanteen seguir en el arbitraje?

R: Sí, seguramente. Yo considero esto, entre comillas, “algo injusto”. Aquí (Comité Madrileño) tenemos, por ejemplo, el caso de Carlos Del Cerro, que tiene 44 años si no recuerdo mal y le queda esta temporada y la siguiente, y tú ves a Carlos Del Cerro entrenar, lo ves en los partidos, ves los test físicos y las gráficas de Carlos, que yo he tenido la suerte de poder ver, y dices “¿Cómo a este hombre le vas a retirar el año que viene?” (risas). Es un poco injusto y yo creo que esto debería estudiarse para una posible prolongación, a lo mejor hasta los 50, como existe en otras ligas o a nivel UEFA.

Por ejemplo, en mi caso particular, fue un hándicap. Al final, el año en el que cumples los 30 años si no has subido a Segunda B, olvídate, ya no puedes ascender. Esto cambió en estatutos hace años con la inclusión del Programa de Talentos. Yo me vi en Tercera División con 34 años y en temporadas en las que yo competía por no descender, solamente por mantener la categoría, porque ya por edad no podía ascender a Segunda B. Eso psicológicamente tienes que estar también preparado para asumirlo. A mí me gusta competir al máximo, y si compito es en igualdad de condiciones con todo el mundo, entonces yo cuando cumplí los 34 y siguiendo en forma y arbitrando a buen nivel, al menos así lo considero, internamente reflexioné que estaba ocupando un puesto en Tercera y decidí echarme a un lado porque pensaba que estaba ocupando un lugar que podría ocupar un chaval con proyección y que pudiera llegar al fútbol de élite. Comprendí que era el momento de mirar al arbitraje desde otra perspectiva; Hay gente que lo ve así y hay otra gente que piensa en seguir disfrutando del arbitraje los años que les queden, pero sí es cierto que puede generar en los jóvenes una pequeña frustración de ver que no llega ese premio y se acaba el tiempo.

P: Pasamos al aspecto económico, y es que la precariedad llega a la mayor parte de los colegiados en España ¿Se puede vivir del fútbol siendo árbitro más allá de Primera y Segunda?

R: Uf (risas) es complicado, muy complicado. Ahora mismo no manejo las cifras exactas porque pese a seguir vinculado al arbitraje no estoy en esa labor y desconozco cómo está el tema, por ejemplo, en Segunda B. Sí que es cierto que cuando yo estaba para nada. Lo que da un poco ese nivel adquisitivo amplio es el poder entrar en el fútbol profesional. En Segunda B puede ser un complemento a tu trabajo u para un estudiante, pero por norma general la gran mayoría de árbitros de Segunda B tienen su tarea profesional y el arbitraje sirve como un complemento.

El límite de edad es un poco injusto y yo creo que esto debería estudiarse para una posible prolongación, a lo mejor hasta los 50, como existe en otras ligas o a nivel UEFA – Javier Flores

P: ¿Es difícil compaginar tu trabajo con el arbitraje en categorías no profesionales?

R: Depende del trabajo. Yo soy profesor y, en general, los fines de semana sí que estaban libres para arbitrar así que lo he llevado bien. Sí que es cierto que algún viaje en Segunda B, por determinadas circunstancias, te tienes que ir el viernes y volver el lunes porque el domingo cuando terminas el partido no hay medios para volver. En algún momento dado resulta un poco difícil dependiendo de la profesión a la que te dediques.

P: Desde esta misma temporada los salarios de los árbitros han sufrido un importante incremento en Primera División. Pese a ello, la relación contractual entre un árbitro y la federación es administrativa, no laboral ¿Tardará en llegar un convenio para el arbitraje?

R: Eso es algo que se está tratando y que está llevándolo a cabo la RFEF porque uno de los acuerdos a los que llegaron desde el colectivo arbitral es que llegara su profesionalización real. Es decir, con una cotización, con un nivel salarial equiparable a lo que rendían etcétera. Llevamos dos temporadas con el VAR, y eso también hace que los árbitros actúen más y, en medida, su salario se ha incrementado, pero sí es cierto que el pertenecer al ámbito administrativo y estar años y años sin cotizar en la Seguridad Social era un hándicap y era algo que realmente no tenía mucho sentido, porque ellos eran profesionales y como trabajadores pagaban sus impuestos a la Hacienda Pública. Así que creo que, si la información que por ahí circula no falla, de cara a la próxima temporada se va a conseguir ese acuerdo finalmente.

Durante varios años, llegó a ser colegiado internacional de Fútbol Playa | Fuente: Cedida
Durante varios años, llegó a ser colegiado internacional de Fútbol Playa | Fuente: Cedida

P: Además de arbitrar encuentros de Fútbol 11 llegaste a ser árbitro internacional de Fútbol Playa, una disciplina mucho menos conocida en España ¿Qué te llamó la atención de esta práctica deportiva?

R: Efectivamente, tuve la gran suerte de llegar a ser internacional en el Fútbol Playa. El Fútbol Playa, al igual que el Fútbol Sala, está todo concentrado en la Federación Española de Fútbol y podía arbitrar perfectamente gracias a ello. Yo estaba en Tercera División y para ser árbitro internacional de Fútbol Playa la exigencia mínima es que seas colegiado de categoría nacional, a partir de Tercera. El comité madrileño me lo ofreció, porque también pedían árbitros que hablaran inglés por el tema de las nacionalidades y bueno… probé y tuve la suerte de ir a varios cursos y en uno de ellos pude optar a plaza internacional. Es algo que desconocía y supuso en mi vida algo inolvidable y que me ha dado muchísimo, porque pitar a nivel internacional, aunque sea en Fútbol Playa, y bueno, no pasa nada por decirlo, no tiene el mismo componente mediático que el Fútbol, pero llegar a eso y disfrutar de eso es algo que guardo con mucha estima. Es un gran recuerdo para mí, y tener una escarapela con el logo de la FIFA es algo súper bonito y de lo que me enorgullezco, al fin y al cabo, aunque sea una disciplina menos conocida.

P: Supongo que el ambiente será menos hostil que en cualquier estadio…

R: (risas) Bueno eh, depende. Cuando estás en Italia, cuidado… Al final el fútbol es fútbol, ya sea playa, sala u 11. A nivel espectador parece ser menos hostil, pero en lo que respecta al terreno de juego es igual porque los jugadores son jugadores, los técnicos son técnicos y en cualquier ambiente relacionado con el fútbol ya sabes que siempre va a haber esa tensión y polémica. No obstante, a nivel espectadores es diferente, porque no existe ese rol de aficionado acérrimo, socio del club… Sí es cierto que hay aficionados, y aficionados de club, pero es una vertiente muy diferente.

P: De los casi 300 colegiados que arbitran en Primera, Segunda y Segunda B, sólo encontramos a una mujer como árbitra principal, Marta Huerta de Aza, mientras en otras ligas europeas ya hay árbitras en la máxima categoría ¿Es mayor el esfuerzo que tiene que soportar cualquier mujer a la hora de lograr subir de categoría?

R: El fútbol femenino se está potenciando. Lleva muchos años existiendo, pero todavía no se le había dado el respaldo que merece. Hablamos de un mundo de hombres y esto es injusto, porque, en este caso, Marta es una profesional tremenda, es internacional, ha arbitrado partidos de mucho nivel y prestigio a nivel internacional y ahí está en Segunda B haciéndose un hueco y peleando por llegar. Son pioneras, igual que Guadalupe Porras en Primera División como asistente, y ahí está en la máxima categoría del fútbol masculino en España, haciendo una gran labor como árbitra asistente. Creo que se están haciendo grandes progresos y se le está dando mayor visibilidad a las colegiadas y creo que es totalmente un acierto, porque considero que si están preparadas física y técnicamente por qué no van a poder arbitrar en el fútbol masculino y hacerlo en el fútbol profesional. Evidentemente es todavía una minoría, pero cada vez, sobre todo aquí en Madrid, hay más mujeres arbitrando en Primera Regional, en Preferente, en Tercera con Elena Contreras, con Andrada Aloman, que es asistente internacional… Realmente parece que, poco a poco, hay un cambio de paradigma, así que sigamos fomentando esto y dando esas oportunidades que el arbitraje femenino merece.

P: Has dejado a un lado el arbitraje, pero continúas como asesor en el comité técnico de árbitros madrileño… ¿Cuál es el papel de Javier Flores en la actualidad?

R: En la actualidad estoy colaborando con ellos como delegado de partido, al mismo tiempo que estoy desarrollando, o al menos la idea es desarrollar un área de coaching dedicado al arbitraje, aunque eso está todavía por elaborar y por cerrarse. He dado alguna charla a promesas sobre coaching para transmitir valores de sobre la mentalidad en un terreno de juego, mostrando que también se educa y entrena la mente. Como delegado de encuentro tienes que ir a ver a árbitros y árbitras actuar y, al mismo tiempo, también eres una especie de consejero a la hora de decir “pues mira, esto me ha gustado, esto me ha gustado menos”. Mi labor ahora mismo está enfocada a la formación más que a otro nivel, y como profesor que soy me veo muy identificado y me gusta mucho esta nueva tarea que me han encomendado. Y a nivel de Fútbol Playa también estoy involucrado con el CTA como uno de los responsables del área técnica. Es bonito seguir vinculado a este mundo que tanto te ha dado. Yo me pregunté en su día cómo podría devolver al arbitraje todo lo que él me había dado y, al final, cuando se cierra una puerta se abre una ventana, Diego. Es una nueva etapa, son nuevos proyectos y tenemos la mayor de las energías para intentar desarrollarlos y aportar mi granito de arena.

En imagen, arbitrando un encuentro de Fútbol Playa | Fuente: Cedida
En imagen, arbitrando un encuentro de Fútbol Playa | Fuente: Cedida

P: Un partido histórico que hubieses deseado arbitrar.

R: Uf (piensa). A ver… cualquier partido en la élite. Yo he tenido la suerte de arbitrar partidos internacionales en Fútbol Playa, he tenido la suerte de arbitrar partidos de Playoff de ascenso de Tercera a Segunda B y como asistente de Segunda B a Segunda A. He vivido momentos muy bonitos y me tengo que quedar con ello. Claro que, cuando estás arbitrando, y ves a amigos tuyos que consiguen llegar a la élite y arbitran partidos internacionales como, por ejemplo, Valentín Pizarro Gómez o Carlos Del Cerro, te ves reflejado, y te alegras mucho por ellos porque has compartido entrenamientos, cursos etcétera. Yo creo que ya no es la cuestión de un partido histórico que quieras arbitrar, sino que con haber llegado hubiera sido el mayor premio a toda mi carrera, pero por otro lado entiendo que no todos caben y que, con lo que yo he vivido, me quedo muy tranquilo y muy orgulloso, porque yo lo he dado todo siempre, siempre que he salido a un campo he dado el máximo y luego, llegar o no, son cosas que ya no sólo dependen de ti.

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