Juanfran celebrando un gol con el Levante en Europa League | Fuente: Getty
Juanfran celebrando un gol con el Levante en Europa League | Fuente: Getty
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

El Levante Unión Deportiva es uno de esos equipos que se han hecho un hueco en Primera División a base de trabajo y constancia. Los granotas, con apenas 14 temporadas disputadas en la máxima categoría, han tenido momentos de todos los colores. Desde sufrir uno de los peores descensos que se recuerdan, a competir por entrar en puestos europeos durante varias campañas. El sueño terminó haciéndose realidad en la campaña 2012-2013, cuando disputaron por primera y única vez la Uefa Europa League.

La historia del Levante UD está llena de altibajos, de grandes momentos y de peleas en el barro. Ha sido un equipo al que nunca, nadie, le regaló nada. Aunque históricamente han contado con jugadores de la talla de Johan Cruyff (aunque en Segunda y ya en el debacle de su carrera), Predrag Mijatović o José Molina, el cuadro valenciano no ha conseguido cierta estabilidad en la división de oro del fútbol nacional hasta la década pasada.

Un salto de calidad

Desde la campaña 2010/11, el Levante consiguió permanecer seis temporadas seguidas en Primera División, su récord como equipo. Una mala temporada, la 2015/16, devolvió al equipo granota a Segunda, pero demostraron que no fue sino un fallo puntual y recobraron la categoría a la temporada siguiente, ascendiendo como campeones de Liga. Ahora a nadie le resulta llamativo su visita a los más grandes del fútbol español, pero hubo un tiempo donde eran más esporádicas que rutinarias. Los tiempos de los Riga, Félix Ettien o Damiano Tommasi, todo un clásico de la Roma que quiso probar el fútbol nacional.

A día de hoy se están haciendo las cosas bien por el Ciutat de València, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Y cuando algo se hace bien, suele tener su recompensa. En el caso del Levante llegó en la temporada 2011/12, con Juan Ignacio Martínez (a.k.a. JIM) en el banquillo y con un Arouna Koné en plan killer con 15 dianas en el torneo liguero. La plantilla, que contaba con nombres como Sergio Ballesteros, José Barkero, Nabil El Zhar, Farinós, Juafran García o un joven Vicente Iborra, rompía con todos los pronósticos y terminaría la temporada como sextos en Liga, un puesto que les dio acceso, por primera y única vez, a competiciones europeas.

La temporada siguiente la máxima fue mantener el bloque, algo que se consiguió a grandes rasgos, salvo pequeñas modificaciones como la salida de Arouna Koné y la llegada de Obafemi Martins. La parte granota de Valencia soñaba con su equipo jugando contra grandes clásicos del fútbol continental, pero quedaba un último escollo para disputar la fase de grupos de la Europa League; los play-offs. La suerte le sonrió al Levante, que fue emparejado con el Motherwell escocés, que no fue rival para el equipo español. Lo habían conseguido.

Nóveles pero preparados

Ya en la fase de grupos, el Levante formó parte del grupo L, en el que coincidió con equipos míticos del fútbol europeo como el Hannover 96, el Twente o el  Helsingborgs. Un grupo a priori igualado, pero que no supuso un gran reto para los hombres de JIM. El Levante pasó como segundo de grupo con 11 puntos, solo por detrás del Hannover y con un amplio margen de siete puntos con los otros dos conjuntos. Suecos y holandeses no fueron rivales para el conjunto levantinista, como se demostró en el terreno de juego. Sin embargo, doblegar a los alemanes, no fue posible. Quizás fue la experiencia o quizás fue el nivel, pero lo cierto es que el Hannover, que terminó con 12 puntos, no conoció la derrota ante los granotas (victoria en Alemania y empate en Valencia).

Fuera como fuese, el Levante puso sus pies en los dieciseisavos de final, en donde le tocaría viajar a Grecia para medirse al Olympiakos, otro conjunto típico de estas competiciones. Pese a los nervios iniciales, el conjunto español hizo trizas a los griegos consiguiendo un resultado total de 4-0, con una memorable victoria por 3-0 en el partido de ida en el Ciutat de València. Además, el Levante se convertía en el único equipo nacional vivo en la competición tras la derrota del Atlético de Madrid en esta misma ronda a manos del Rubin Kazán, que el destino quiso que fuera el siguiente rival de los valencianos.

Tocaba la vendetta, por decirlo de alguna forma, pero no fue así. En aquellos años, el Kazán se había convertido en un equipo fuerte, rocoso y difícil de vencer. Prueba de ello no fue solo la victoria ante los colchoneros, sino también la victoria en Champions League ante el FC Barcelona algunas temporadas antes. De ser un equipo desconocido, el conjunto ruso pasó a ser un rival a tener en cuenta.

Los jugadores del Levante festejando | Fuente: Ligafutbol.net
Los jugadores del Levante festejando | Fuente: Ligafutbol.net

La eliminatoria no pudo estar más igualada. Empate a nada en el partido de ida disputado en España y mismo resultado en tierras rusas. Tocaba la prórroga. Ninguno de los dos conjuntos había conseguido perforar las redes rivales en los 180 minutos reglamentarios. Podía pasar de todo, podía pasar cualquiera… pero el destino fue cruel. El Levante dio la cara en los 210 minutos de eliminatoria, pero los rusos pasaron de ronda al conseguir anotar dos tantos, uno en cada parte de la prórroga. El primero, obra de un viejo conocido de LaLiga como es Salomón Rondón, fue trascendental. Cuando el cronómetro marcaba casi el final de la primera parte, el venezolano hacía el 1-0 que, anímicamente, mermaba mucho al conjunto de JIM.

Ese partido fue la despedida continental de los granotas, que desde entonces han hecho méritos en algunas campañas para poder volver a pasearse por el continente. Pero las cosas en el campeonato nacional cada vez están más ajustadas y hay grandes equipos peleando por dichas plazas temporada tras temporada. Pero las ganas de soñar no se las quita nadie. Si ya se se pudo una vez, ¿por qué no soñar con volver?

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