Jamie Vardy celebrando un gol | Fuente: Lenders Magazine
Jamie Vardy celebrando un gol | Fuente: Lenders Magazine
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Llegar al fútbol profesional es algo realmente complicado. Muchas veces, ni nos damos cuenta. Solo hay que pensar en los millones de chavales y chavalas que practican este deporte cuando son jóvenes. Todos con un mismo sueño común: llegar a jugar en las mejores ligas. La realidad, sin embargo, suele ser mucho más dura. Muy pocos llegan, y de esos menos aún se mantienen. Por ello, se tiene que amar al fútbol como lo que es, un deporte. Mantener las ganas y la ilusión activas, a pesar de que pasen los años, es un requisito indispensable para disfrutar de él. Porque, a veces, esa perseverancia tiene sus frutos, aunque sean tardíos. Y si no, que se lo pregunten a los ingleses Jamie Vardy y Billy Sharp. Dos jugadores con historias diferentes pero similares.

Hay algunos jugadores que demuestran un talento bestial desde que son jóvenes. Futuras estrellas a las que se les presupone el éxito antes, incluso, de que lleguen al fútbol profesional. Algunos acaban explotando y otros, sin embargo, se quedan por el camino. Caer de pie en el fútbol profesional no siempre asegura el éxito. A veces, incluso, puede ser mejor estar a la sombra unos años y aprovechar las oportunidades cuando lleguen. Aunque parezca demasiado tarde.

Vardy: De 7ª división a la selección inglesa

De esto, el jugador del Leicester City (y campeón de Premier) Jamie Vardy, sabe un rato. Su historia es por todos conocida. Con 23 años estaba lejos de los focos de la Premier League. Concretamente, militaba en las filas del modesto FC Halifax Town, de la séptima división del fútbol inglés. Para muchos, tener esta edad y estar tan lejos del fútbol profesional, sería suficiente excusa como para dejar el fútbol, pero no para el bueno de Jamie.

Él disfrutaba de jugar, lo de menos era la división. Dejando de lado sus problemas extradeportivos, en la cancha el jugador de Sheffield era un delantero letal, como demuestran los más de 20 goles que le sirvieron al equipo para ascender. En 6ª División apenas jugo unos partidos, puesto que ya se habían fijado en él los ojeadores del  Fleetwood Town, de la 5ª División. Allí se salió de nuevo, anotando 31 goles que derivaron en el ascenso de su equipo a la Ligue Two, que ya se considera fútbol semiprofesional.

La escalada de categorías continuó con su fichaje por el Leicester City, por aquel entonces en Segunda División. Y de ahí, la historia que todos conocemos. Sus primeros años en el fútbol profesional no fueron sencillos, le costó adaptarse. Pero no desistió. Con la camiseta de los foxes demostró todo aquello que venía enseñando en las ligas menores. Tras dos años en la liga de plata, el Leicester ascendería siendo campeón de liga. A partir de ahí, lo que vino fue increíble. Debutó en Premier con 27 años, tres años después consiguió el título de liga siendo uno de los jugadores más destacados y, por el camino, debutó con los Three Lions, con los que jugó la Eurocopa de 2016. Ver para creer.

Sharp: Un (duro) cuento de hadas

No sé que tendrán los tipos de Sheffield o qué demonios les darán de comer. Pero parecen todos unos tíos duros y sobre todo, cabezotas. La historia de Billy Sharp, aunque con menos glamour, guarda muchas similitudes con la de su vecino. Un año mayor que Vardy, el bueno de Billy tampoco lo tuvo fácil, aunque en su caso los inicios fueron más prometedores. Su nombre empezó a sonar en 2004, cuando debutó con el Sheffield United de sus amores, por aquel entonces en Segunda División. Laa falta de minutos lo llevó en forma de cesión al Rushden & Diamonds de Cuarta División. En 2005, ese mismo motivo le hizo abandonar su ciudad natal y enrolarse en las filas del Scunthorpe United para jugar en la tercera categoría del football inglés.

Dos años después volvió al Sheffield, aunque de nuevo no encontró su lugar después de dos campañas. Ahí comenzó un carrusel de cesiones y traspasos que le llevaron a cinco equipos diferentes, todos ellos en la categoría de plata salvo el Southampton, con el que logró el ascenso y su debut en Premier League, aunque solo jugó dos partidos en la categoría reina antes de volver en forma de cedido a la Segunda División. De 2009 a 2015, Sharp se enfundó, además de la camiseta del Soton, las del Doncaster Rovers (dos etapas), el Nottingham Forest, el Reading y el Leeds United.

Billy Sharp es otro ejemplo de constancia | Fuente: Blades News
Billy Sharp es otro ejemplo de constancia | Fuente: Blades News

Pero su lugar estaba en casa. En un período en el que el Sheffield United no pasaba por sus mejores años, dando con sus huesos en Ligue One, Sharp decidió volver a su hogar. Ahí comenzó su verdadero cuento de hadas. En las cinco campañas que lleva en su tercera etapa en el club, el delantero se dedicó a perforar las redes rivales a diestro y siniestro, consiguiendo un ascenso cada dos años, primero a Segunda División y el año pasado a Premier League.

Convertido en ídolo y capitán del equipo rojiblanco y enfundándose el 10 a la espalda, Sharp consiguió este año el sueño de su infancia: debutar con el equipo de sus amores en la categoría reina. Su camino hasta conseguirlo fue muy largo y duro, pero lo hizo. Y de qué manera. En el primer partido con el Sheffield en Premier, el capitán salió desde el banquillo y terminó anotando el gol del empate contra el Bournemouth. Ese ‘tipo gordo de Sheffield’ lo había conseguido.

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