Cortés pugna con Ribery por un balón | Fuente: Getafeweb
Cortés pugna con Ribery por un balón | Fuente: Getafeweb
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

Corría la temporada 2007/2008 cuando el Getafe CF, hasta aquel momento un equipo de media tabla en el fútbol español, demostró que tenía mimbres para algo más. Fueron dos años mágicos en los que rozaron la gloria, tanto en España como en Europa. Pero se quedaron con las ganas. Eso sí, el fútbol siempre da otra oportunidad. Más de 10 años después, y con un descenso de por medio, el club azulón vuelve a rememorar sus momentos de gloria. Es su segundo asalto pero, ¿cómo fue el primero? Recordamos las grandes noches del equipo madrileño, en las que no temía a nadie, por muy gigante que fuera.

Toda esta historia podríamos decir que comenzó en 2007. El Getafe por aquel entonces llevaba solo tres temporadas en la categoría reina del fútbol español, pero ya contaba con jugadores interesantes como Dani Güiza, Manu del Moral, Cosmin Contra o el ‘Pato’ Abbondanzieri. En el banquillo del Coliseum Alfonso Pérez se sentaba un viejo conocido de LaLiga, el alemán Bernd Schuster, que arrancaba en la 2006/2007 su segunda temporada en el equipo azulón. Lo cierto es que, aunque el Getafe no era ni mucho menos un equipo de la parte baja, nadie esperaba el nivel que terminaron mostrando.

La final de Copa y el billete para Europa

El conjunto madrileño rindió a un gran nivel durante toda la temporada, consiguiendo puntos importantes contra los equipos de arriba, ganando a Real Madrid, Villarreal y Valencia o empatando contra el FC Barcelona. Los buenos resultados en liga le permitieron repetir el noveno puesto de la campaña anterior  y proclamarse como una de las revelaciones del fútbol nacional (con permiso del Recreativo de Huelva, que finalizó octavo). Sin embargo, donde más brilló fue en el torneo copero, donde alcanzó una histórica final.

El equipo dirigido por Schuster hizo un torneo casi perfecto, demostrando un gran pragmatismo en su juego. Primero, superó al Xerez por la mínima en dieciseisavos de final. En octavos esperaba el Valencia, contra el que no se amedrentó. Tras un empate a uno en el partido de ida, en la vuelta los azulones firmaron una noche mágica apuntándose un 4-2 y sellando su pase a cuartos. El rival esta vez sería el Osasuna, que no supuso ningún problema (3-1 en el total, con un 3-0 en el primer partido).

La fecha clave fueron las semifinales. El FC Barcelona, el escollo a superar. Un desastroso partido de ida, con un 5-2 en el marcador en contra de los madrileños hacía temer lo peor. Partido en el que, por cierto, Messi anotó aquel ya mítico ‘gol maradoniano’ que todos los futboleros recuerdan a la perfección. Pero este Getafe no se iba a rendir tan fácilmente, alcanzado su primera final tras ganar 4-0 en el partido de vuelta en el Coliseum Alfonso Pérez, en lo que posiblemente sea la remontada más épica en toda su historia. Este cuento, sin embargo, no habría final feliz. En la final, el Sevilla se llevó el trofeo ganando por 1-0, dejando un sabor agridulce a la parroquia getafense. Al menos, la clasificación liguera del Sevilla (Champions League) les permitiría disputar, por primera vez, la Copa de la UEFA.

Una imagen del partido entre el Getafe y el Tottenham | Fuente: Getafeweb
Una imagen del partido entre el Getafe y el Tottenham | Fuente: Getafeweb

‘Getafe is in Madrid’

El buen hacer de Schuster en Getafe le valió para mudarse un par de kilómetros, llegando al Santiago Bernabéu. Huérfanos de líder, el cuadro de Ángel Torres optó por darle la oportunidad a Michael Laudrup, que por aquel entonces solo había dirigido al Brøndby IF de su Dinamarca natal. El plan fue claro, mantener a las estrellas y conseguir buenos refuerzos. De los jugadores clave solo salió Dani Güiza, llegando jugadores como Ikechukwu Uche (una de las revelaciones de la temporada anterior) o los cedidos Pablo Hernández (Valencia), Esteban Granero y Rubén De la Red (Real Madrid), completando una plantilla amplia para disputar por primera vez tres competiciones. La ilusión con la Copa de la UEFA era palpable en el ambiente.

Tras una complicada clasificación, en la que vencieron en la prórroga al Twente holandés gracias al valor doble de los goles fuera de casa, tocaba soñar. Nadie esperaba nada de ellos, así que como era imposible, lo hicieron. En grupos quedaron encuadrados en el G, con grandes conjuntos europeos como el Anderlecht o el Tottenham Hotspur, además del Hapoel de Tel-Aviv y el Aalborg. A pesar de la dificultad, los de Laudrup finalizaron como primeros, firmando grandes actuaciones como la victoria por 1-2 en White Hart Lane.

Un Getafe sin miedo

El sueño continuó al vencer al AEK de Atenas en dieciseisavos (1-4) y al Benfica en cuartos (1-3), exaltando a toda la afición azulona, que cada vez veía más real la posibilidad de alcanzar la final. Ya no imponían los rivales, por mucho que el siguiente fuera todo un Bayern de Munich. Tras empatar 1-1 en el partido de ida, todo se decidió en el Alfonso Pérez. El partido más amargo de toda su historia, por partida doble. Primero se quedaron con uno menos por la expulsión de De la Red en el minuto 6. Después, en el minuto 88, cuando los de Laudrup ganaban el encuentro por 1-0, Ribery consiguió empatar a un minuto del final.

Quedaba la prórroga. El Getafe tiró de casta y se puso 3-1, acariciando las semifinales con la yema de los dedos. Pero, a cinco minutos del final, el sueño se convirtió en pesadilla. Luca Toni en el 115, aprovechando un clamoroso error del hasta entonces salvador Abbondanzieri, puso el 3-2. El mismo italiano sería el que, en el 120, pondría tierra de por medio a la eliminatoria. Fue un final cruel, pero todo el mundo destacó la gran gesta del Getafe.

Los jugadores del Getafe celebrando un gol | Fuente: Getty
Los jugadores del Getafe celebrando un gol | Fuente: Getty

Por otro lado, en Liga estuvieron más discretos, pero en la Copa del Rey volvieron a dar que hablar, aunque con menos épica. Dibujaron una línea recta hasta la final, dejando por el camino al Real Burgos, Levante, Mallorca y Racing de Santander. El rival en la gran cita, esta vez, fue el Valencia (al que habían eliminado la temporada anterior). Pero el fútbol no fue justo con el conjunto madrileño. Un gran partido del conjunto ‘ché’ les dejó sin el título una vez más, perdiendo por 3-1. Dos finales, dos derrotas.

La última revancha

Pero, como se comentó antes, el fútbol siempre da otra oportunidad. Las dos últimas temporadas, con José Bordalás al mando, el Getafe está soñando de nuevo. Reconstruido tras su descenso a Segunda, el equipo rozó la clasificación a la Champions League el año pasado, quedándose a las puertas en la última jornada. Liderados por los Jorge Molina, Jaime Mata, Ángel Rodríguez y compañía, el club azulón estaba, hasta el parón causado por el Covid-19, luchando de nuevo por colarse entre los grandes. Además, mantienen intactas sus aspiraciones en la Europa League tras vencer a equipos como el Ajax de Ámsterdam. Veremos si, esta vez, se llevan la revancha.

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