Una imagen del derbi sevillano | Fuente: Getty - Montaje: Elaboración propia
A pesar de las distancias y de las mascarillas, el fútbol vuelve con el derbi sevillano | Fuente: Getty – Montaje: Elaboración propia
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

El inicio de la desescalada en España, la reapertura de negocios y locales de ocio y la vuelta del fútbol -aunque sin aficionados– puede llevarnos a creer que ya ha pasado todo. Pero no. Debemos mantener las distancias y seguir tomando todas las precauciones. Llevamos ya varias semanas de Bundesliga, que ha sido la primera de las grandes ligas en reanudarse y, para los futboleros, ha sido un alivio. A pesar de lo extraño que parece ver los estadios vacíos, las celebraciones a dos metros de separación y los gritos desde banda, que han sustituido, al menos temporalmente, a los cánticos de las aficiones.

Que si fase 1, 2, 3… La ¿nueva? normalidad. En fin. La pandemia de la Covid-19 que ha asolado al mundo entero ha cambiado nuestra vida, nuestras costumbres y, en definitiva, nuestra perspectiva. Ya no salimos de casa sin nuestra mascarilla, nos lavamos las manos más que en toda nuestra vida junta y tenemos claro que debemos minimizar el contacto con el exterior. Los abrazos, besos y apretones de mano deberán esperar. Con el confinamiento casi global, el fútbol también echó el cierre. Fueron unos meses raros en todos los sentidos. Hay hasta quien se hizo aficionado a la liga bielorrusa, la única de Europa que no paró. Quién nos lo iba a decir.

Celebraciones atípicas y estadios vacíos

Ya casi nos hemos acostumbrado a echarnos el hidrogel antes y después de toquetear las cosas. Nos ponemos más los guantes que en invierno y tenemos más que claro que debemos mantener las distancias. Cuestión de hábitos, supongo.

Las distancias han hecho que veamos una imagen insólita: aficionados "viendo" el partido a través de pantallas | Fuente: AFP
Las distancias han hecho que veamos una imagen insólita: aficionados “viendo” el partido a través de pantallas | Fuente: AFP

Este fin de semana vuelve LaLiga, lo que nos acerca un poquito más a la realidad. Aunque lo hará sin aficionados, con los estadios vacíos y con el único sonido de los gritos desde banda. Sin embargo, el deporte rey ha vuelto ya en países como Dinamarca, que ha llenado las gradas de pantallas para que se vea a sus aficionados animando al equipo a través de la aplicación Zoom.

En cuanto a las grandes ligas, la Bundesliga ha sido la primera en volver, dejándonos imágenes tan icónicas como las celebraciones con distancia de seguridad. Pero eso no es lo único. En Portugal, los jugadores del Oporto han salido al campo con el sponsor en la espalda de ‘Super Doc‘ -en lugar de la cerveza Super Bock- y con el nombre de los jugadores escritos en rotulador, simulando las batas médicas de los hospitales portugueses, a modo de homenaje. También en Portugal, el Estádio da Luz del Benfica abrió sus puertas con las gradas plagadas de bufandas en lugar de aficionados, una iniciativa similar a la del Borussia Mönchengladbach, que llenó el campo de imágenes de cartón de sus seguidores.

¿Qué fútbol más raro, no?

El que nos ha tocado vivir, supongo. Si atípico está siendo el año, imaginaos el verano. Sobre todo, el verano futbolero. El maldito virus nos ha quitado la Eurocopa y los Juegos Olímpicos. Una de cal. Pero otra de arena. Porque sonará raro, sí, pero tendremos ligas en verano. Tendremos fases de ascenso. Y tendremos Europa, porque la Champions y la Europa League no han echado el cierre. Será raro pero, al menos, será.

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