Plantilla del GMadrid junto a Michael Robinson y Raúl Ruiz | Fuente: GMadrid Sports
Plantilla del GMadrid junto a Michael Robinson y Raúl Ruiz | Fuente: GMadrid Sports
DIEGO TOMÉ CAMOIRA

@FirstClassSDP

Imaginen a un club de fútbol masculino compuesto a partes iguales por homosexuales, bisexuales y heterosexuales. Imaginen que ese mismo club alza la bandera LGTBI+ cada vez que salta al terreno de juego. Lo que podría parecer, a priori, una escena de ‘Years And Years’ se cumple cada fin de semana en el Polideportivo Municipal Pepu Hernández.

Allí, el GMadrid Sports compite cada domingo en la Liga Municipal de Hortaleza de Fútbol 11, lejos de cualquier foco y del fútbol de élite, disciplina en que la discriminación por orientación sexual se torna en cotidiana y la cual se encuentra muy lejos de los estándares mínimos exigidos en cualquier sociedad en torno a esta materia.

Nacida en el año 2016 como una sección del club polideportivo homónimo, el GMadrid se convirtió en el primer club -y único hasta la fecha- LGTBI+ de fútbol 11 en España.

Visibilidad y aceptación

Más allá de cosechar una victoria, un empate o una derrota, la finalidad con la que nace GMadrid es la de visibilizar los derechos de los homosexuales y que cualquier orientación sexual puede convivir dentro de un vestuario masculino.

“Tenemos una función social. Mantener visible el colectivo homosexual dentro del deporte y reivindicar la normalidad en todas las áreas en las que jugamos”, relata Felipe Cruz, coordinador de la sección de fútbol 11 de GMadrid Sports, para el documental Fuera De Juego, dirigido y producido por Richard Zubelzu en el año 2017, y que trata de mostrar la realidad de la homosexualidad y su invisibilidad en el fútbol de élite.

Tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, son excepcionales los casos de futbolistas de élite que han expresado abiertamente su homosexualidad. Desde Justin Fashanu y su trágico final por no aguantar las vejaciones constantes que sufría desde las gradas y los banquillos rivales, hasta el caso de Liam Davis, futbolista del Torquay United de la quinta división del fútbol inglés y que, en la actualidad, es el único futbolista que expresa abiertamente su condición de homosexual.

Mientras marcas deportivas como Adidas sacan comunicados animando a sus deportistas a salir del armario, distintos clubes de fútbol prohíben a sus jugadores expresar abiertamente su condición sexual. “La mayor parte de integrantes de GMadrid ha formado parte de otros clubes que no son LGTB. Alguno de ellos lo han comentado y han tenido cierto grado de aceptación, pero otros han tenido problemas”, menciona Cruz.

Diversos estudios, como el realizado por la Asociación de Mujeres Avenir estiman que el porcentaje de personas pertenecientes al colectivo LGTBI+ en España ronda el 10%. Esta realidad, si se extrapolase a los vestuarios del fútbol de élite viene a decir que, aproximadamente, y de forma promedio, 2 jugadores de cada plantilla pertenecerían al colectivo.

Lo cierto es que, en toda la historia del fútbol español no se conoce ni un solo caso de futbolistas masculinos que hayan expresado abiertamente su homosexualidad. En torno a esta realidad hay dos corrientes de pensamiento, quienes expresan que hay futbolistas que dedican toda su vida a ocultar su orientación sexual además de dar patadas al balón y quienes opinan que el fútbol de élite guarda la peculiaridad de ser un deporte profundamente heterosexual, donde sería imposible aguantar la presión de pertenecer al colectivo LGTBI+.

GMadrid: Arcoíris y amateurismo

“Nosotros somos un vestuario mixto. La mitad son homosexuales y la otra mitad heterosexuales y no sabes quién es qué. Lo que demuestra que, si un equipo municipal puede conseguir que la gente venga a jugar al fútbol sin importar la orientación sexual, también lo pueden conseguir los grandes clubes”, comenta Javier Rodríguez, coordinador de la sección de fútbol sala de GMadrid, en uno de los fragmentos de Fuera de Juego.

GMadrid Sports tiene como fin la inclusión y visibilidad de los derechos LGTBI+ no sólo en el fútbol, sino en el deporte en general. De hecho, el fútbol 11 fue uno de sus últimos ámbitos de actuación. GMadrid se constituyó en el año 2007 como una asociación sin ánimo de lucro cuyas metas era visibilizar el papel de la comunidad LGTBI+ en el deporte.

Yo veo muchísimo machismo y conservadurismo en buena parte de los jugadores profesionales

Con el paso de los años fueron surgiendo diferentes disciplinas asociadas al club, hasta llegar a las 16 con las que GMadrid cuenta en la actualidad -Ciclismo, Padel, Baloncesto, Fútbol 11, Fútbol Sala, Fútbol 7, Running, Senderismo, Balonmano, Danza, Patinaje, Voleibol, Natación, Aikido, Yoga y Cross Training-.

13 años después GMadrid Sports es el club LGTBI+ más longevo de la comunidad de Madrid y uno de los más importantes de España. No obstante, su labor poco tiene que ver con el fútbol profesional masculino donde, como decimos, declararse homosexual se vuelve una tarea imposible.

Salvo contadas excepciones en el fútbol de élite como las del CD Leganés, que apoyó desde el primer instante iniciativas como la de los cordones arcoíris, promovida por la asociación Arcópolis, o la franja arcoíris del Rayo Vallecano contra la homofobia, la actitud de los clubes profesionales en España ha sido de absoluta indiferencia ante la cuestión.

Yo veo muchísimo machismo y conservadurismo en buena parte de los jugadores profesionales. Yo creo que eso también puede ser un medio de presión hacia los jugadores profesionales homosexuales. Se les puede dejar de lado si lo hacen público”, alude Felipe Cruz al respecto.

Desde Jens Lehmann aconsejando a los futbolistas no salir del armario por considerar el fútbol un deporte de “hombres”, pasando por el característico “Guti, maricón” que todos los estadios españoles profirieron a José María Gutiérrez, hasta llegar a las agresiones homófobas que Jesús Tomillero, el primer árbitro en declararse homosexual en España recibió en partidos de categoría cadete.

Iniciativas como las de GMadrid Sports se hacen más que necesarias en un universo futbolístico que, en muchas ocasiones, parece dar más pasos hacia atrás que hacia adelante.

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