Allianz es una de las empresas que más ha practicado el naming rigths en los estadios de todo el mundo | Fuente: Wikipedia
Allianz es una de las empresas que más ha practicado el naming rigths en los estadios de todo el mundo | Fuente: Wikipedia
DIEGO TOMÉ CAMOIRA

@FirstClassSDP

Profetizaba Eduardo Galeano cada vez que recordaba lo que el esférico le hacía sentir como aficionado:

Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo

Lo cierto es que, si la visión del deporte rey que tenía el uruguayo se ha ido diluyendo con el paso de los años y la llegada del denominado fútbol moderno, la concepción del estadio como un templo pagano parece haber pasado a mejor vida -más aún en tiempos de Covid-.

Los grandes estadios europeos se han convertido en los últimos años en un arma publicitaria como pocas a nivel global. Marcas como Etihad o Allianz han sabido subirse al carro del balompié para impregnar no sólo su sello, sino también su nombre comercial en numerosos estadios de las cinco principales ligas europeas.

Además de los contratos de patrocinio y los derechos televisivos, los estadios, y sobre todo la venta de entradas, son uno de los principales activos de los clubes de fútbol. Sin embargo, las dinámicas en las cinco grandes ligas europeas son muy diferentes, lo que se nota, sobre todo, en la propiedad pública o privada de los recintos que, cada fin de semana, albergan los mejores partidos del continente.

Público o privado: esa es la cuestión

Hace unas semanas, tras el regreso de la Bundesliga a puerta cerrada, valorábamos el papel de los aficionados en el fútbol actual. Los estadios desangelados y el regreso de la competición pese a las protestas de numerosos grupos de aficionados daban una buena perspectiva del papel que los hinchas juegan en el fútbol actual, así como de la importancia de los derechos televisivos en el negocio futbolístico.

En todo ese entramado se debe tener en cuenta la propiedad de los estadios en las cinco grandes ligas europeas y, en líneas generales, qué similitudes y diferencias se encuentran dependiendo de la competición.

Como se puede apreciar en el mapa a simple vista, existen dos modelos muy diferenciados dependiendo de la competición. Mientras la Premier League o la Bundesliga apuestan por la propiedad privada de los terrenos de juego en la mayoría de casos, competiciones como la Ligue 1, LaLiga y la Serie A apuestan por la propiedad municipal y pública.

Precisamente, y con la excepción de una Ligue 1 que en los últimos años parece ir creciendo en lo que a aficionados en las gradas se refiere, el aumento de los mismos en los estadios en competiciones domésticas como la Bundesliga o la Premier League coincide con una abrumadora mayoría de estadios de propiedad privada.

En el caso de la Premier League son más del 80% los recintos privados que se distribuyen a lo largo y ancho de las islas, mientras que en Alemania compiten en estadios de propiedad municipal tan sólo 6 de los 18 equipos de la máxima categoría.

Italia, España y Francia, por su parte, viven realidades completamente distintas; La competición dirigida por Javier Tebas cuenta tan sólo con 7 estadios de propiedad privada -Real Madrid, Barcelona, Espanyol, Levante, Valencia, Sevilla y Betis-, al tiempo que en Italia únicamente Sassuolo, Juventus, Torino, Udinese y Atalanta disputan sus encuentros en recintos privados.

“Todavía no hay grandes propietarios como en el extranjero que tengan una fuerza económica que les permita hacer de inmediato un estadio nuevo. Hay algún intento -Roma, Firenze o Cagliari- pero todo está ligado con la dificultad que hay en el diálogo con las ciudades y en el tema burocrático y urbanístico”, mencionaba al respecto de la realidad italiana Antonio Cunazza, experto en estadios italianos y fundador de la web Archistadia, en una entrevista concedida a Mundo Esférico en diciembre de 2018.

Pero si hay una dinámica que destaca por encima del resto en el continente europeo es la de la Ligue 1. Únicamente el Groupama Stadium, casa del Olympique de Lyon de Jean Michel Aulas desde el año 2016, es de propiedad privada. El Parc OL, conocido con el sobrenombre de Groupama por motivos de patrocinio se convirtió así en el único estadio de propiedad privada de la máxima categoría del fútbol galo, dejando así el Lyon de disputar sus encuentros en el Stade de Gerland, su antiguo hogar y propiedad de la ciudad de Lyon.

La importancia de las competiciones internacionales

La Copa del Mundo de Fútbol Masculino del año 2006 disputada en Alemania o la Eurocopa 2016 en Francia supusieron un soplo de aire fresco para dar un lavado de cara y renovar los principales estadios de cada país.

Con dos modelos muy diferenciados como es el de la Bundesliga, apostando por la propiedad privada, y el de la Ligue 1, apostando por la propiedad municipal, lo cierto es que la celebración de este tipo de eventos ha conseguido modernizar los principales recintos futbolísticos de estos países, bien sea a través de financiación pública o financiación privada.

Tras la adquisición del estadio en propiedad, el Atalanta ha reformado completamente el Gewiss Stadium | Fuente: Sportball
Tras la adquisición del estadio en propiedad, el Atalanta ha reformado completamente el Gewiss Stadium | Fuente: Sportball

El ejemplo contrario lo encontramos en Italia. Desde 1990 con la celebración del Mundial no se han vuelto a celebrar competiciones internacionales de selecciones en el país transalpino, lo que ha llevado a que, de media, los estadios italianos tengan una edad media superior a los 63 años de vida.

En los últimos tiempos tan sólo la Juventus de Turín ha apostado por buscar un nuevo hogar para su club de fútbol. La Juve, que se había visto obligada a la demolición del Stadio Delle Alpi 2009 por su gran coste de mantenimiento, y el cual había adquirido en propiedad en el año 2003, aprovechó el emplazamiento para construir el actual Juventus Stadium, su casa desde entonces y propiedad del club bianconeri.

Este proceso de adquisición del estadio como activo del propio club lo vivió más recientemente el Atalanta, concretamente en el año 2017. Ante la falta de un estadio adecuado a las condiciones UEFA, y disputando competición europea por primera vez en su historia, el conjunto bergamasco decidió adquirir en propiedad el Atleti Azzurri d’Italia con el fin de acometer una serie de reformas que, bajo el régimen de propiedad pública que regía al recinto hasta aquel momento, se hubieran demorado mucho más en el tiempo.

En el caso español, que lleva sin albergar una competición internacional de selecciones al máximo nivel desde el Mundial de 1982 el debate entre propiedad privada y propiedad pública queda diluido por los contratos de arrendamiento más que satisfactorios que muchos clubes de Primera División acuerdan con los ayuntamientos por el uso de los estadios municipales.

Según un estudio realizado por El Confidencial el pasado mes de diciembre, de los 13 clubes de LaLiga que disputan sus encuentros en estadios de propiedad pública, tan sólo tres de ellos, Athletic Club -cuyo estadio está en un régimen de propiedad público/privada- Real Sociedad y Valladolid pagan algún tipo de alquiler por el arrendamiento del estadio.

De hecho, en buena parte de ellos, las reformas y el mantenimiento es llevado a cabo por el propio ayuntamiento, lo que hace que, las condiciones, en términos generales, sean muy ventajosas para los clubes de élite del fútbol español.

La llegada del Naming Rights a los estadios

Más allá de la cuestión de la propiedad, lo que cada día está ganando más adeptos en el mundo del fútbol es el denominado name rights; es decir, la estampa de los derechos de explotación de una marca comercial en el nombre de un estadio. Sencillamente, el poner el nombre de una marca a un determinado recinto.

Esta fórmula que poco a poco va cogiendo fuerza en España con la entrada de REALE Seguros en Anoeta y el cambio de nombre a REALE Arena o la adquisición de la empresa china Wanda de los derechos del Estadio Metropolitano, lleva años siendo implantada con éxito en Inglaterra o Alemania.

El ejemplo más claro de este tipo de estrategia es el que lleva a cabo la empresa Allianz, quien tiene su nombre estampado en tres estadios de élite de tres competiciones diferentes como son los del Niza, Juventus y Bayern de Múnich.

Es precisamente Alemania quien mayor tradición tiene en esta serie de dinámicas. Marcas como Opel, Commerzbank, Signal o Volkswagen entre otras, estampan su firma en el nombre del estadio y financian así a unos clubes que, en muchas ocasiones, consiguen de esta manera hacer de sus estadios un activo rentable.

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