Una imagen del encuentro entre Osasuna y Hamburgo | Fuente: Getty
Una imagen del encuentro entre Osasuna y Hamburgo | Fuente: Getty
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

El CA Osasuna puede presumir de ser todo un clásico de la Primera División española con 39 temporadas representando a Navarra en la élite nacional. A pesar de no contar con ningún título relevante en sus vitrinas, el equipo de El Sadar puede presumir de haber jugado competiciones europea. Además de rozar, con la punta de los dedos, la clasificación a Champions League. Casi nada. 

La historia de Osasuna es la de un equipo con altibajos conocedor tanto de grandes noches de fútbol como de peleas en el barro. Pero esta vez nos vamos a centrar solo en las primeras, en aquellos días en los que el escudo ‘rojillo’ brilló con luz propia. La primera oportunidad europea surgió hace muchos años, en la temporada 1985/86. Por aquel entonces, un novel Osasuna pagó su inexperiencia y el tour europeo se quedó en la segunda estación. Tras ganarle la primera eliminatoria al Rangers escocés -con remontada en El Sadar incluida- se irían a casa en la siguiente ronda tras perder los dos partidos que le enfrentaban al Warengen belga.

Pero si hay algo que siempre ha caracterizado al espíritu del Osasuna eso es la garra. No se darían por vencidos.

Cuando la afición de Osasuna soñó en mayúsculas

La segunda participación dejó un mejor sabor de boca. En primera ronda el Slavia de Sofía no fue rival para los navarros, apuntándose un 4-1 a doble partido que dejó sin opciones a los búlgaros. El Stuttgart, que por aquel entonces era un rival a tener en cuenta, le puso las cosas más complicadas. Tras un empate a nada en la ida, la vuelta se saldó con un 2-3 para Osasuna en las siempre complicadas tierras alemanas. El destino quiso que el conjunto iruindar se viese las caras con todo un Ajax de Ámsterdam en octavos de final, rival con el que ya no pudieron. Dos derrotas por la mínima ante los holandeses hicieron trizas los delirios de grandeza, aunque siempre les quedará el consuelo de haber perdido contra el equipo a la postre campeón.

Tuvieron que pasar un buen puñado de años para que la afición de El Sadar se volviera a emocionar con las competiciones europeas. Todo comenzó en la campaña 2004/05, con el ‘vasco’ Javier Aguirre en el banquillo y con ilustres sobre el campo como César Cruchaga, Patxi Puñal, Pierre Webó o Morales.

La mejor campaña de su historia

Aquella campaña el equipo llegó a la final de la Copa del Rey tras dejar por el camino a rivales como el Getafe, el Sevilla o el Atlético de Madrid. En la final, uno de los mejores -sino el mejor- Betis de la historia echó por tierra la única ocasión en la que Osasuna rozó un título. Aquel Betis venció por 2-1 en la prórroga, llevándose la Copa tras una campaña de ensueño en la que ya se había clasificado para la Champions firmando un cuarto puesto en Liga.

Los jugadores de Osasuna jugando en Europa | Fuente: @sotogorri
Los jugadores de Osasuna jugando en Europa | Fuente: @sotogorri

A pesar de que los rojillos finalizaron decimoquintos en la competición doméstica, su buena actuación en Copa les valió para clasificarse por tercera vez para la Copa de la Uefa. Esa temporada la base la formaron Ricardo López, Milosevic, Bernardo Romeo, Ludovic Delporte o un joven Raúl García, que ya comenzaba a demostrar de qué estaba hecho. Esa temporada hubo una de cal y otra de arena.

La parte mala se la llevaron en Europa, donde los navarros fueron incapaces de pasar del primer partido ante un Stade Rennais que se llevó el billete a la fase de grupos. El varapalo fue importante, pero los jugadores del mexicano Aguirre supieron reponerse para firmar la mejor clasificación en liga de la historia rojilla. Con 68 puntos, Osasuna terminó el año como cuarto clasificado, lo que le daba acceso a la fase previa de la Champions League.

Un año mágico

En la campaña siguiente el equipo mantuvo la base, a la que además incorporó nombres como Soldado o Javad Nekounam, pero perdió a su capitán de barco. Javier Aguirre facturó las maletas con destino Atlético de Madrid y en su lugar llegó el ‘Cuco’ Ziganda. En ‘Txampions’ el equipo perdió en la ronda final de clasificación ante el Hamburgo por culpa de la diferencia de goles como visitante, tras empatar ambos partidos con el conjunto alemán, lo que lo llevó a disputar su cuarta -y mejor- Copa de la Uefa.

Por primera vez logran acceder a la fase de grupos, eliminando para ello al Trabzonspor turco gracias a su norma-verdugo semanas antes, el valor doble de los goles fuera de casa. Parma, Heerenveen, Lens y Odense fueron sus rivales en un grupo más que asequible en el que finalizaron segundos. Ganaron con contundencia ante Odense y Parma, empataron contra los holandeses y perdieron solo ante el Lens.

Franceses serían también su rival en dieciseisavos, aunque con mayor fortuna. El Girondins de Bordeaux le puso las cosas difíciles a los de Ziganda, que necesitaron llegar a la prórroga tras empatar en los primero 180 minutos. Nekounam fue el héroe de la eliminatoria anotando el gol de la victoria en el último minuto del tiempo extra. Un viejo conocido en Europa, el Glasgow Rangers, sería su siguiente adversario, venciendo por 2-1 en el global y firmando su billete hacia los cuartos de final, donde esperaba todo un clásico como el Bayer de Leverkusen.

Los alemanes imponían mucho, pero se quedaron en poco. Un 0-3 en la ida certificó una clasificación que se redondeó con otra victoria, por la mínima, en la vuelta. Quedaba solo un paso para llegar a la final. Y solo un rival. Un viejo conocido, el Sevilla. Toda Navarra soñó tras vencer 1-0 en la ida, pero los andaluces remontaron en el Sánchez Pizjuán y acabaron con el cuento de hadas. Aquel Sevilla terminaría levantando el título, pero en Navarra el título fue otro. La licencia para soñar gracias a un grupo de ‘txabales‘.

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