Werner y Thiago, dos fichajes que ilusionan a ambos equipos | Fuente: Dazn
Werner y Thiago, dos fichajes que ilusionan a ambos equipos | Fuente: Dazn
CARLOS RIANDE CORTIZO

@carlosriande 

El Liverpool venció 0-2 en su visita al estadio del Chelsea, con un doblete del senegalés Sadio Mané, este domingo en la segunda jornada de la Premier League.

En la previa surgían varias incógnitas: el Chelsea jugó mucho el año pasado con un sistema de tres centrales, donde Azpilicueta encuentra acomodo, pero Lampard se decantó  por una línea de cuatro. ¿Sufrirían así sus laterales Marcos Alonso y James frente a unos extremos como Salah y Mané?

En el Liverpool, equipo más hecho y reconocible, la principal novedad estaba en el fichaje de Thiago Alcántara. ¿Qué sitio tiene Fabinho en el once de esta manera? Ya se ha reconvertido a lo largo de toda su carrera y puede que le volvamos a ver en la posición de central junto a van Dijk.

Primera mitad

El dibujo del Chelsea desmintió todas las previas en los primeros minutos al colocarse Werner en el extremo izquierdo y Havertz en la posición centrada más adelantada. A lo largo de toda la primera parte los dos alemanes se buscarían en combinaciones fluidas donde podían intercambiar sus posiciones.

Desde el primer minuto, de forma literal, pudimos ver la reconocible presión del Liverpool de Klopp. Esta llegaba hasta el área del Chelsea, en especial cuando Kepa se disponía a sacar de puerta. Con la llegada de Lampard al banquillo la premisa de salir jugando desde atrás es clara, lo que supondría todo un desafío en este partido.

Aquí podemos ver cómo Zouma y Christensen apoyan, en los picos del área pequeña, a Kepa para dejar pegados a la cal más adelantados a los laterales. En el triángulo de centrocampistas Jorginho ejerce de hombre boya. Le escolta Kovacic, que podía ayudar con sus conducciones, y a la derecha Kanté, en un menester donde ni estaba ni se le esperaba.

El Liverpool, atrevido en su presión y emparejándose casi que hombre con hombre, animaba al Chelsea a salir en largo en un tres (Werner, Havertz, Mount) para tres (Fabinho, van Dijk, Robertson).

En un partido sin 9 puros, sin rematadores, se necesitaba de un dinamismo e intercambio de posiciones constante. El ojo estaba puesto en Fabinho y su nueva posición de defensor central en un examen complicado. Lo cierto es que lo superó con creces, persiguiendo bastante arriba a Werner cuando dejaba la banda para irse hacia el centro y secando sus arrancadas.

Con el balón en sus pies, el plan A del Liverpool es evidente. Trent Alexander Arnold es el playmaker, inicia, divide y construye más jugadas que los tres mediocampistas (Henderson, Keita, Wijnaldum).

De esta forma iniciaban sus ataques desde el lado derecho para, una vez cambiada la orientación hacia el flanco izquierdo con Robertson, trataban de golpear al Chelsea por los costados mientras estos basculaban. Se hace complicado imaginar un equipo que implique más a ambos laterales en ataque que los reds.

 

Así continuaba el partido, sin demasiada pausa ni largas elaboraciones en el centro del campo hasta que en el minuto 43 Henderson encontró huecos. Se puso el disfraz de quarterback para lanzar a Mané en una diagonal que tornaría en clave. Zouma descuidó la ayuda a Christensen que, inconsciente y perdido en la carrera frente al senegalés, terminó abrazándolo y viendo la tarjeta roja.

A su vez Kepa, con muchos metros por delante, salió tarde e hizo más evidente la expulsión de su compañero al no llegar antes al balón ni mantener cubierta la meta.

Segunda mitad

Con empate a cero, el partido tendría un guión diferente en la segunda parte. Lampard sacrificó a Havertz para dar entrada a Tomori, central y con los mecanismos más asentados que el joven fichaje alemán.

De ese modo formaría con un 4-4-1 en defensa con Kanté y Mount ayudando más en las bandas y Werner como el ‘Llanero solitario’. En ataque, los pocos que pudieron construir, Mount se colocaba más en el centro para dejar el carril libre a Marcos Alonso.

También en el descanso movió ficha Klopp. Consciente de que el Liverpool iba a dominar todavía más, sentó a Henderson para hacer debutar a Thiago como ancla. Alrededor de este giraría el equipo ante una defensa mucho más retrasada fruto de la expulsión.

No tendrá partidos tan cómodos el centrocampista español en la Premier como el de su estreno. Es un especialista en el pase previo a la asistencia definitiva, de ahí su puesto liberado en el pivote.

Podéis contar a los jugadores de azul porque todos están metiditos, como quien dice, en su área. Desde el principio de la segunda mitad vimos al Chelsea por detrás del balón, algo que castigó pronto el Liverpool. El primer gol nace en esa foto, con el tridente Pool como protagonista.

No fue en transición ni a la carrera, sino en una pared de seda entre Salah y Firmino que va a retratar a los laterales blue en defensa. El primero, Marcos Alonso, tras esa combinación y el segundo, James, tras dejarse coger la espalda por Mané, en otra diagonal, quien rematará a gol de cabeza.

Ni diez minutos habían pasado desde el intermedio cuando Mané lograría su doblete. Grotesco error de Kepa en la salida de balón para permitir que continúe el eterno debate alrededor de la portería del Chelsea. Mané olió sangre, Firmino “asistió” con su brazo para indicar dónde golpearía Kepa y, así, la presión red hizo aumentar por dos la ventaja.

El Liverpool tenía el partido en el bolsillo y el Chelsea estaba de capa caída. Thiago hizo de parabrisas, moviendo el balón de un lado a otro, y el plan de los locales se sostuvo en enviar a la guerra a Timo Werner.

Kovacic pudo tomarse un respiro de la presión, levantar la cabeza, y meter un buen balón en largo para Werner. En velocidad y piernas poderosas, ahora sí, pudo superar a Fabinho, adentrarse en el área y provocar un penalti al debutante Thiago.

El mediocentro debe darle las gracias a su cancerbero Alisson por detener el lanzamiento de Jorginho. En la primera mitad no fue capaz de dar salida a los suyos frente a la presión asfixiante y ahora, todo un especialista como él con su saltito previo en la pena máxima, no pudo maquillar el resultado.

Hay que hacer mucho más para tumbar al campeón. Cierto es que la expulsión condicionó el partido y mostró dos mitades muy diferenciadas. El Chelsea tiene en sus dos alemanes, Werner y Havertz, una conexión con intercambio de posiciones difícil de frenar para sus rivales. A ella hay que sumar a Pulisic y Ziyech, quienes fueron bajas en este partido.

Por parte del Liverpool, la variante de Thiago en un equipo engrasado y casi perfecto es un movimiento de mercado fantástico. Reinventarse, o retocar con armas que no tenías, cuando estás en la cima puede servir para prolongar, un poquito más, su estancia en ella.

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