CARLOS RIANDE CORTIZO

@carlosriande

Carlos Sebastián, en su ensayo España estancada, busca conocer el por qué de un país poco eficiente en términos económicos. Su estudio le hace ver indicios de mala calidad institucional desde principios de los noventa, razón que limita la eficiencia y el emprendimiento. Trasladado al ámbito del fútbol, la Selección Española también lleva años padeciendo ese estancamiento. Así lo reflejan los resultados de los grandes torneos desde la consecución de la Eurocopa 2012. La reforma es posible, necesaria y Luis Enrique quiere capitanearla.

Un día antes del inicio del Mundial de Rusia la selección española se encontraba sin entrenador. Tras el despido de Julen Lopetegui, que había firmado en esa fecha por el Real Madrid, Fernando Hierro se hacía cargo -perdón por la expresión- del marrón. No era ilógico que, con tan pocos días para trabajar con el grupo, Hierro se decantara por dar continuidad y galones a los pesos pesados. El decadente estado de forma y previsibilidad en el juego provocaron que España hiciese las maletas en octavos de final frente a la anfitriona.

Denís Chéryshev, un adoptado de nuestro fútbol y verdugo de la selección, declaró que el problema partía en la evolución del estilo. España consiguió imponerse a todos con el tiki taka entre 2008 y 2012 pero no ha evolucionado. Los equipos sí que han aprendido a defenderse. El ruso explicó que “todos hemos aprendido a jugarle a España, pero España no extrae lecciones ni saca conclusiones de esos partidos”.

España, tras caer frente a la anfitriona, en el Mundial de Rusia | Fuente: Telecinco
España, tras caer frente a la anfitriona, en el Mundial de Rusia | Fuente: Telecinco

El cambio

Tras cerrar una etapa en la que, en un inicio fuimos ejemplo para el mundo entero, la federación se encomendó a Luis Enrique para que pusiera orden en la casa. El técnico asturiano ya sabe realizar el papel de transformador y se siente como pez en el agua en él. Hay varias coincidencias entre el modelo y etapa Barça-Selección que no vamos a dejar escapar, por lo que recurriremos a ellas en el análisis.

Luis Aragonés fue el mentor de la Selección Española. Él rodeó a esos ‘locos bajitos’ y dotó al equipo de una identidad que, además de enamorar al planeta fútbol, campeonó tras tantos años con las manos vacías. El testigo lo recogió Vicente del Bosque, con una idea continuista. Para qué tocar algo si ya funciona bien, pensó. Tras el “Iniesta de mi vida” la selección bordó una estrella en el pecho en el año 2010. Casillas, Puyol, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Iniesta, Silva o David Villa estaban maduros y en plenitud de condiciones. Una alineación divina que dotó a una generación con el mayor de los éxitos: Tres grandes campeonatos de forma consecutiva, con la guinda de la Eurocopa 2012. Hasta ahí. Tras ello, tres bofetones en Brasil, Francia y Rusia.

Vayamos con las comparaciones, sin entrar en quién es mejor o peor, para acercarnos un poco más a las dinámicas. Se podría decir que gran parte de la columna vertebral, y por tanto del estilo, tenía ADN Barça. Emparejaremos, por tanto, a Luis Aragonés con Pep Guardiola. Serían los que prendieron la mecha para más tarde dominar en el terreno de juego. Con Del Bosque tenemos dos partes: En la continuidad, como sucesor, se encuentra Tito Vilanova; en el lento declive, el Tata Martino. Tras ellos llegó, para evolucionar y cambiar el rumbo que parecía estar cogiendo el equipo, Luis Enrique. La expectativa por ver si logrará lo mismo en ‘La Roja’ acaba de empezar.

Luis Enrique ha llegado para tratar de dirigir el rumbo | Fuente: rtve
Luis Enrique ha llegado para tratar de dirigir el rumbo | Fuente: rtve

El estilo

Cuando algo está quemado, desgastado, muchas veces se provoca un giro de 180 grados para tratar de regresar, aunque sea por otras vías, al camino de la felicidad. Las despedidas se hacen dolorosas pero en ocasiones son necesarias. Iniesta, Silva, Xavi y el resto de los mortales tenemos fecha de caducidad y somos irrepetibles. Menos mal, ya que se haría monótono de otro modo. De nada sirve buscar nuevos Messi o comparar a fulanito con menganito. Podremos encontrar similitudes pero jamás copias al pie de la letra.

Luis Enrique no le va a poner la cruz al llamado juego de posición. España lleva muchos años practicándolo y no puede formatear lo aprendido. No se trata de eliminarlo de raíz, pero sí de evolucionarlo. Por tanto, daremos la bienvenida a un juego más directo y vertical, algo que parecía prohibido en los últimos años. Permanecerá el bloque del 4-3-3 pero con dos matices importantes, los que más se dejaron notar en Barcelona: un ritmo ofensivo frenético y una mejora en la transición defensiva.

Ambos aspectos están relacionados. Claro que el fútbol es un deporte de equipo y separar el ataque de la defensa se hace muy difícil. La selección española, como le ocurrió al Barça, sufrirá su mayor transformación en el centro del campo. En los primeros amistosos -frente a Inglaterra y Croacia- se vieron, con vistas al futuro, dos nombres clave: Saúl Ñíguez y Dani Ceballos. Y no, no se parecen a Iniesta o a Silva, pasemos página. Mayor verticalidad, más llegada, España no cocinará a fuego lento sus ataques, sino que tirará de los desmarques de ruptura (Rodrigo tiene repertorio) y las llegadas de la segunda línea. Esa acumulación de gente en la zona próxima al área rival es lo que permite la rápida recuperación tras pérdida gracias a la presión alta. Ese es el aspecto más destacado, en términos defensivos, de Luis Enrique.

Aunque parezca una contradicción, ese sistema defensivo muda enseguida su piel para convertirse en ofensivo. Al recuperar la pelota de forma rápida ya puedes pensar en el ataque. Donde sufre, lo que parece un mal endémico, es si consiguen superar esa presión. Luis Enrique no ha demostrado saber defenderse con la pelota (sí Guardiola), por lo que un escenario con España replegada y sufriendo las acometidas de muchos hombres no parece el escenario más esperanzador. Eso sí, el rival estará obligado a atreverse a ello, ya que enfrente tendrá a un equipo cómodo en los ataques verticales.

Nombres propios

Por último, en su camino hacia el éxito, España debe saber hacer buena la mezcla entre experiencia y frescura. El vestuario ha cambiado mucho. Los Ramos, De Gea o Busquets seguirán siendo los iconos pero otro buen puñado gozará de una responsabilidad que no tenía. Las categorías inferiores de la selección nos tienen acostumbrados a pulir diamantes en bruto y sacar futbolistas de debajo de las piedras. Es el momento de darles esa oportunidad y protagonismo.

Rodrigo ya fue campeón de Europa sub19 en 2015 | Fuente: MarcadorInt
Rodrigo ya fue campeón de Europa sub19 en 2015 | Fuente: MarcadorInt

Sin entrar en muchos nombres, ya que daría pie a otro reportaje, ilusiona el aparente recambio en una posición que no contaba con ningún otro: Sergio Busquets es un futbolista único y siempre lo será. No habrá otro igual, ya incidimos en eso anteriormente, pero puede ser el profesor perfecto para cuando tenga que dejar paso. Era una de las mayores preocupaciones y semeja algo más transparente. Rodrigo Hernández, reciente fichaje del Atlético de Madrid, debe sacar libreta, bolígrafo y tomarse unas clases particulares junto al de Badía. A esta ilusión se suma una sorpresa aún mayor: Marc Roca. El comienzo de temporada del mediocentro del Espanyol le da la medalla de revelación en lo que va de Liga. Rubi confió en él y le otorgó galones.

La evolución solo acaba de empezar.

¿Te ha gustado? Nos ayudaría mucho que lo compartieras