Javier Tebas | Fuente: Rafa Aparicio - Diario AS
Javier Tebas | Fuente: Rafa Aparicio – Diario AS
CARLOS RODRÍGUEZ

@Carlosrlop

Igual que sin grandes estrellas, sería imposible imaginar un fútbol profesional sin transacciones y sueldos multimillonarios. O, al menos, eso parecía. El fútbol no quedará al margen de las consecuencias de la crisis del coronavirus y su – antaño intocable- burbuja amenaza ahora con pincharse. Es muy pronto para aventurarse con un pronóstico definitivo, pero existe un indicador infalible para advertir las primeras consecuencias económicas que tendrá la epidemia en el fútbol: el límite salarial.

¿Qué es el límite salarial?

El tope salarial es un indicador que marca la cantidad máxima que puede destinar un club al pago de salarios de sus deportistas y miembros del cuerpo técnico, tanto del primer equipo de fútbol (a donde se destina la inmensa mayoría) como de las categorías inferiores y otras secciones deportivas del club (en caso de tenerlas). Esta medida fue impulsada por Javier Tebas a su llegada a la presidencia de La Liga en el año 2013; con el objetivo de controlar el gasto que realizan los clubes y prevenir el endeudamiento, ya que , después de ser calculado por el club, es LaLiga la que tiene que dar la aprobación definitiva.

¿Cómo se calcula?

El límite salarial es la diferencia entre los ingresos y los gastos que un club estima para una temporada.  Entre los gastos, solo se contabilizan aquellos ajenos a la plantilla deportiva. La Liga, para dar el visto bueno, los revisa atendiendo a tres factores:  los ingresos televisivos (que conoce de primera mano por ser la encargada de repartirlos), los ingresos comerciales (que certifica con un auditor) y los gastos de estructura (cuya veracidad puede comprobar gracias a contar con las auditorías de los últimos años). Después de realizar esas comprobaciones, se prorratean por mes todos los cobros y pagos de la temporada. Si el club puede hacer frente a ese saldo, se mantiene el límite salarial propuesto por el club, si no, se rebaja.

No se trata de una cantidad fija, pues La Liga puede aprobar un aumento durante la competición en casos especiales (como contar con un lesionado de larga duración o realizar una venta que no estaba prevista), pero permite hacer una radiografía bastante fiel de lo que destinan los clubes al pago de sus deportistas. De la misma forma que los ingresos y los gastos, el límite salarial también varía entre los diferentes equipos.

¿Cómo afectará el coronavirus a los clubes?

El fútbol ya está sufriendo las consecuencias económicas del confinamiento, pero estas podrían ser mucho mayores si la competición no pudiera reanudarse, por lo que el objetivo de clubes y organización es evitar ese escenario. En el caso de que el balón no vuelva a rodar en lo que resta de temporada, los ingresos en base a los que se habían fijado los topes salariales bajarían considerablemente. Tan solo entre derechos televisivos, cuotas de abonos y venta de entradas, se estiman unas pérdidas de 552 millones de euros para los equipos de Primera División. Es decir, 552 millones menos (sin tener en cuenta las posibles pérdidas de otros ingresos) de los previstos para pagar los salarios de las plantillas deportivas.

Ante la ausencia de parte de los ingresos con los que se contaban, los clubes tendrán que apretarse el cinturón. Algunos, como Celta, Real Madrid o Barcelona, ya han negociado con sus jugadores rebajas parciales de sueldo para reajustar su situación financiera, antes incluso de que se haya decidido si el campeonato se suspende. Otros, como el Valladolid, han anunciado que solo tomarán las medidas de reducción acordadas con su plantilla si el campeonato se da por finalizado. Está claro que la crisis no afectará a todos por igual, pues la situación económica de cada club es un mundo, pero de lo que no hay duda es de que todos se verán, en mayor o menor medida, afectados por la crisis del COVID-19.

Las consecuencias económicas podrían afectar también al establecimiento de los límites salariales de los clubes para las próximas temporadas. Aquellas instituciones que cuenten con menor margen de maniobra podrían necesitar endeudarse para hacer frente a sus obligaciones y, con ello, los topes salariales podrían verse reducidos por primera vez después de años de crecimiento. Además, debido a la falta de liquidez prevista, se espera que en los próximos mercados la cesión o el intercambio de jugadores se impongan a los grandes desembolsos en fichajes, por lo que será más difícil que los clubes puedan hacer caja.  En consecuencia, como habrá menos ingresos por ventas, la cantidad de ingresos a la que restar los gastos será menor y, con ello, los límites salariales deberían verse reducidos. Así, futbolistas y entrenadores cobrarían menos.

Paradójicamente, la reducción de límites salariales podría traer consigo un fútbol menos desigual. Es probable que algunos de los equipos más humildes de la categoría no tengan que recortar tanto, en proporción, como clubes más poderosos y afectados de lleno por la burbuja alimentada en los últimos años. De ser así, la brecha entre club con límite salarial más alto y club con límite salarial más bajo podría verse reducido después de varios años de creciente desigualdad.

La burbuja ya ha comenzado a pincharse. Solo el tiempo dirá cómo de graves serán las consecuencias para una industria cuyos cimientos parecía que nunca se  tambalearían.

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