Reina y sueños con mascarillas
ALEJANDRO VÁZQUEZ CORRAL

@Kovaz5

Conozco a varias personas que se despiertan y te relatan su noche como quien acaba de llegar de un viaje a las Maldivas. Recuerdan con claridad con quién estaban, qué llevaban puesto y todas y cada una de las cosas que pasaron. Y lo mejor es que pueden conservar ese recuerdo durante todo el día.

Yo, en cambio, soy incapaz de retener mis sueños más allá de los 30 segundos posteriores a despertarme. Sí sé si he tenido sueños bonitos, turbios o alguna pesadilla. A veces también recuerdo alguna cara, pero generalmente me suelo despertar en blanco. Algo así como si los Men In Black me dieran las largas justo antes de sonar el despertador.

Hace un par de días me adelanté a Will Smith y a su compa y me desperté con el sueño de la noche muy fresco. Era un mundo semejante al actual, plagado de mascarillas. Vivía y trabajaba en una ciudad tan inexistente como bonita. Tenía mar, edificios altos y muchas zonas verdes. Había incluso un estadio muy parecido a Riazor, pero que no era Riazor. También tenía un aire al Molinón. Tampoco lo era.

El caso es que alguien estaba jugando dentro. Se escuchaban voces con eco desde el exterior. Sonaba más a un pabellón de fútbol sala que a un campo de fútbol. Mi yo onírico tuvo a bien colarse. En las gradas había una especie de público virtual, como el que se ve en la tele, más falso que un billete de tres euros. Estas personas/no-personas estaban quietas, sin inmutarse. Resonaban los “sácala”, los “solo, solo” y algún “pero pásala, me cago en d…” desde el verde. Jugadas de ataque, algún gol. Y ni vítores ni cánticos.

Fue raro despertarme con esa sensación. Recordar un sueño y que fuera ese precisamente. Llegué a la conclusión de que estaba relacionado con la noche anterior, en la que había visto la Champions League en un canal raro de internet. No había comentaristas ni tampoco público virtual. Era como ver un entrenamiento con dorsales, camisetas rotuladas, linieres y un señor de amarillo con un silbato en la boca. Le faltaba encanto.

Otro fútbol, también con mascarillas

Con la tontería pronto va a hacer un año desde que vino una pandemia y nos cambió la vida. Ya nos parece lo normal vivir con mascarillas, más alejados entre nosotros y con la mayor parte de nuestros encuentros virtuales. Verlo todo desde una pantalla, incluido el fútbol.

Por extraño que suene, al hablar de sueños me suelo acordar de Pepe Reina. Recuerdo leer una entrevista suya en el Marca después de su primer año en Inglaterra, allá por mediados de los 2000. Le preguntaban si se había adaptado al país y al idioma, a lo que respondió que sí, que alguna vez incluso soñaba en inglés.

Ahora que soy consciente de que sueño con mascarillas y con campos llenos de público virtual sé por lo que pasó Reina. Estar tan rodeado de algo que se cuele hasta en tu cama y tu cabeza. Algo relativamente nuevo y que no sabes si ha llegado para quedarse o si algún día se marchará.

No sé si él sigue soñando en inglés, pero yo espero dejar de hacerlo con mascarillas y con personas/no-personas. Que todo esto ahora es por un bien común, pero no me gustaría acostumbrarme.

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