Rubén Paz y Diego Armando Maradona antes de un partido entre sus selecciones | Fuente: la990.com
Rubén Paz y Diego Armando Maradona antes de un partido entre sus selecciones | Fuente: la990.com
CARLOS RODRÍGUEZ LÓPEZ

@Carlosrlop

Si los niños no quisiesen jugar como El Diego el fútbol no sería fútbol. Algunos consiguen acercarse a la comparación, pero solo uno logró ser bautizado como el otro Maradona. El Maradona uruguayo. Su nombre, Rubén Paz.

Paz (Uruguay, 1959) nació cuando su país comenzaba a tornar en un polvorín. Para su debut como profesional, en 1977 con Peñarol, la dictadura cívico militar ya era una realidad. Tres años más tarde, el ‘morocho de Artigas’ se ganaría el derecho al bautismo maradoniano.

En 1980 Uruguay acogió un novedoso torneo: la Copa de Oro de Campeones. La competición reuniría a las selecciones que habían ganado el Mundial hasta entonces, a excepción de Inglaterra, que declinó la invitación y fue suplida por Holanda. Los locales salieron campeones y Paz se erigió como el hombre del torneo. Artista, amigo de la gambeta, zurdo y goleador, enamoró a Menotti, quién lo nombró ‘El Maradona uruguayo’.

El éxito de ser comparado con el más grande es todavía mayor al valorar el contexto: en aquel campeonato participaron estrellas como Rummenigge, Toninho Cerezo, Sócrates, los hermanos van de Kerkhof o Carlo Ancelotti. De entre todos ellos, el ídolo había sido un chiquito con cara de niño que la empezaba a romper en Peñarol.

El viaje a Argentina

En 1981 Paz dejó al equipo carbonero para emigrar a Brasil. Los tres campeonatos nacionales obtenidos con Inter de Portoalegre engrosaron un palmarés que ya contaba con otros tantos trofeos con Peñarol, además de un premio a máximo goleador y el Mundialito con el equipo nacional.

En el 87, tras un año en el Racing Mitre francés, firmó por Racing de Avellaneda, aunque, como reconoció a El Gráfico en 1987, ese no era su objetivo inicial: “En realidad, tendría que haber ido al Valencia. Me querían definitivo y pagaban 400.000 dólares. Pero la gestión la hizo un directivo español, se ve que a Di Stéfano no le gustó que le compraran un jugador que él no pidió y exigió que me tomaran una prueba. Entonces el que no aceptó fui yo. En esos días recibí llamados de algunos intermediarios tentándome para venir a la Argentina, pero no pasaban de especulaciones. También me hablaron del Betis. Hasta que me llamó un dirigente de Racing, Crespo (Juan Carlos), y ahí mismo prácticamente arreglamos. Me vine volando”

Paz con la camiseta de Racing de Avellaneda | Fuente: elobservador
Paz con la camiseta de Racing de Avellaneda | Fuente: elobservador

Pronto comenzó su idilio con la afición de ‘El primer grande’. Arrancó con dos goles en sus dos primeros partidos, convirtiéndose en pieza clave para un equipo que levantó la Supercopa Latinoamericana y la Supercopa Interamericana (que solo tuvo esa edición), y que terminó tercero la campaña. Como declaró a El Gráfico, poco tenían que ver sus sensaciones en Uruguay con lo vivido en Francia: “Yo soy de la provincia, de Artigas, del interior. Y los del interior somos sanos, al menos eso dicen… Por eso, siempre me gustó estar en lugares familiares, conocer mucho a la gente, comunicarme. Y en Racing encontré una diferencia enorme con lo que vivía en Francia: voy camino de hacer una hermosa amistad con todos los muchachos uruguayos que están aquí, y también con los argentinos, con todos, con Fillol, por ejemplo, que me lleva diez años y es un monstruo del fútbol, y sabe enseñar… Nunca pensé que podía llegar a jugar con él, es una de las tantas cosas que me ha dado Racing”

Después de ese gran año, se fue a Italia para defender los colores del Genoa durante una temporada. Allí coincidiría con su amigo Diego.

Paz y Maradona tras un partido entre Napoli y Genoa disputado en Genoa | Fuente: rpazmar10
Paz y Maradona tras un partido entre Napoli y Genoa disputado en Genoa | Fuente: rpazmar10

Paz tenía claro que donde era realmente feliz, así que al terminar su única campaña en el país transalpino regresó a Racing. Defendió su escudo hasta 1993 cuando, tras anotar 33 goles en más de 150 partidos, se marchó convertido en leyenda del club.

Nadie olvida a Paz

‘El Maradona uruguayo’ es hoy segundo entrenador de Peñarol, el club que le dio la primera oportunidad; aunque su corazón también late al ritmo de los goles de Racing, donde no lo olvidan. Prodigio en Montevideo, estrella en el Portoalegre, leyenda en el Avellaneda y, sobre todo, Maradona en Uruguay. Por eso los niños también quieren jugar como Rubén Paz.

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