Roger Milla (Camerún) en el Mundial 90 | Fuente: Empics Sport
Roger Milla (Camerún) en el Mundial 90 fue uno de los máximos representantes del fútbol en África | Fuente: Empics Sport
DAVID FERREIRO PÉREZ

@ferrekt

África tiene una cruel y dura historia detrás. En un continente que lucha día a día por salir de sus dificultades, el fútbol se ha convertido en una vía de escape para aquellos que no tienen más que perder que lo poco que les rodea. Sobre estos cimientos se ha ido construyendo la historia del fútbol africano, un fútbol que no ha parado de crecer pero que todavía debe dar el paso al frente definitivo.

El fútbol africano, al igual que el continente, ha tenido que sobreponerse a diversas dificultades. En un contexto tan complejo, el fútbol se ha convertido en una pequeña esperanza, un atisbo de ilusión para su gente, pasional y alegre a pesar de las complicaciones.

Los precedentes desde África

Pese a que la primera aparición de un equipo del continente en un Mundial data de 1934 de la mano de Egipto, el fútbol africano ha tardado en hacerse un hueco en el panorama internacional. A los ‘faraones’ les seguirían Marruecos en 1970, Zaire (hoy RD del Congo) en 1974, Túnez en 1978, Argelia y Camerún en 1982, Nigeria en 1994, Sudáfrica en 1998, Senegal en 2002 y Angola, Ghana, Costa de Marfil y Togo, todas ellas en 2006. Lamentablemente la realidad es que el papel de la gran mayoría de ellas a sido poco más que testimonial. Eso sí, con el paso del tiempo el nivel del fútbol africano ha ido in crescendo, con buenos papeles de sus selecciones, entre los que hay que destacar las actuaciones de Camerún (1990), Senegal (2002) y Ghana (2010), los tres equipos que más lejos han llegado en una Copa Mundial, cayendo los tres en Cuartos de final.

La evolución del fútbol en el continente fue gradual y lenta. La primera piedra en el camino la puso, de forma tempranera, Egipto en 1934, siendo el primer país africano en disputar una Copa del Mundo. Y decimos tempranera porque tendrían que pasar 36 años para que otro combinado africano, en este caso Marruecos, volviera a una Copa del Mundo (México 70).

El siguiente objetivo estaba claro: pasar la fase de grupos. Argelia en 1982 estuvo cerca, empatando a cuatro puntos en su grupo con Austria y Alemania Federal, pero quedándose fuera tras un escandaloso ‘biscotto‘ entre los equipos anteriormente citados, conocido como “La desgracia de Gijón“. Aquella Argelia sorprendió a todos al vencer en el primer partido a Alemania por 1-2 con goles de Madjer y de Belloumi. Un partido que es historia del fútbol argelino.

Primera llegada a octavos de final

Sin embargo, el primer combinado africano en pasar la fase de grupos sería Marruecos, en el mundial de México 86. Y lo haría con un equipo repleto de jugadores locales, liderados por Mohamed Timoumi (FAR Rabat), en el también se contaba con algún futbolista jugando en Europa; tres en Francia (Krimau, Azzedine Amanallah y Mustafa Merry) y dos en Suiza (Aziz Bouderbala y Mustafa El Haddaoui). Encuadrados en el Grupo F junto con Inglaterra, Polonia y Portugal, los marroquíes empataron a cero sus dos primeros encuentros contra polacos e ingleses, venciendo por 1-3 a Portugal en el tercer partido y clasificando así de forma rocambolesca como primera de grupo. En octavos se medirían a Alemania Federal, dando una buena imagen y peleando el partido hasta el final, pero un gol de Matthäus en el 88 les privaría de seguir soñando.

Camerún, al asalto de los cuartos de final

La Camerún de un ya veterano Roger Milla (38) subiría la apuesta en Italia 90. Compartirían el Grupo B con Argentina, Rumanía y la URSS, grupo en el que finalizarían como primeros para sorpresa de muchos. Tras vencer a Argentina en el primer encuentro por 0-1, los leones indomables harían lo propio contra Rumanía, venciendo por 2-1 con doblete de Milla. En el último partido los africanos perderían 0-4 contra una URSS ya matemáticamente fuera, derrota que, sin embargo, no les privó de finalizar como primeros.

En octavos les esperaría Colombia, en lo que sería un igualado partido que tendría que resolverse en el tiempo extra. Tal sería la tensión que los goles no llegarían hasta la segunda parte de la prórroga. En ella, Roger Milla anotaría dos goles casi seguidos (106′ y 109′) para decantar la balanza a favor de Camerún, haciendo inútil el posterior gol colombiano que pondría el definitivo 2-1. Camerún estaba en cuartos.

La barrera había sido traspasada. La Inglaterra de Gary Lineker sería el rival en cuartos. En aquel encuentro, los ingleses se adelantarían gracias a un gol de Platt a los 25 minutos de juego, pero Camerún le daría la vuelta a la situación. Primero Kundé, de penalti en el 61, haría el empate. Cuatro minutos después, en el 65, Ekélé pondría a Camerún por delante. A partir de ese momento Inglaterra estaría contra las cuerdas, pero tendrían la suerte de su lado. Un penalti en el 83 transformado por Lineker forzaría la prórroga. Mientras que otro en el 105, anotado por el mismo protagonista, pondría fin al periplo camerunés. Roger Milla (quien fue incluido en el equipo del torneo) y compañía habían estado cerca.

El potencial nigeriano, el primer candidato de África

Tras el gran desempeño camerunés en la Copa del Mundo, el fútbol africano ganaría en cuanto a visibilidad y relevancia. África comenzaría a exportar cada vez a más y mejores futbolistas que rápidamente pegaban el salto al balompié europeo. Para el mundial de Estados Unidos 94, las miradas se centrarían en Nigeria, que contaba con un potente plantel con futbolistas contrastados en ligas del Viejo Continente.

Sería la primera vez que un combinado africano sería, realmente, tenido en consideración. No para menos, aquella Nigeria estaba formada por futbolistas como Jay-Jay Okocha, Finidi George, Amokachi o Amunike. Tras una buena fase de grupos en la que vencerían por 3-0 a Bulgaria y por 0-2 a Grecia, con una ajustada derrota frente a Argentina por 2-1 entre medias, los nigerianos alcanzarían los octavos de final en su primera participación en el torneo. El seleccionado dirigido por el holandés Clemens Westerhof se había ganado el respeto de sus rivales gracias a su juego ofensivo.

En octavos se verían las caras con Italia, siempre favorita en el torneo. Pero la historia, aunque con distintos protagonistas, se volvería a repetir. Nigeria se adelantaría a los 25 minutos gracias a un tanto de Amunike pero Italia conseguiría empatar cruelmente en el 88. El tanto de Baggio forzaría la prórroga, en la que el italiano volvería a anotar, esta vez de penalti, en el 102, eliminando a los nigerianos. Aquella selección pese a no alcanzar los cuartos de final, se ganaría un lugar en el Olimpo del fútbol africano tanto por calidad como por juego.

El segundo asalto; Senegal iguala a Camerún

En 2002 sería otra selección africana la que daría que hablar: Senegal. Los senegaleses debutarían en el torneo sin hacer mucho ruido, pero con una gran eficacia.  Encuadrados en el complicado Grupo A con Francia, Dinamarca y Uruguay, darían la sorpresa al clasificar como segundos de grupo, venciendo a los galos por 0-1 en el primer encuentro y empatando contra daneses (1-1) y uruguayos (3-3) los otros dos. El equipo, formado entre otros por Papa Bouba Diop, Salif Diao, Souleymane Camara, Henri CamaraEl Hadji Diouf, quien a la postre estaría en el equipo ideal del torneo, comenzaba a llamar la atención.

Ya en octavos, el rival a batir sería Suecia, a la que doblegarían por 1-2 en la prórroga con Gol de Oro, obra de Henri Camara, quien además también había anotado en los 90 minutos. Senegal igualaba así la gesta de de Camerún.

El partido de cuartos, contra Turquía, no sería menos tenso. 90 minutos sin goles, en lo que fue un igualado encuentro, desembocarían en la prórroga. La suerte estaba echada, pero se decantaría por el combinado otomano. A los cuatro minutos del comienzo del tiempo extra, İlhan Mansız anotaría para Turquía, eliminando a los africanos gracias a la regla del Gol de Oro.

Cuando Ghana rozó la gloria

Tendrían que pasar 8 años para que, de nuevo, un equipo africano centrase los focos en ellos. Sería el turno de Ghana, que en 2010 clasificaría al Mundial por segunda vez consecutiva, debutando en 2006 al igual que otras tres selecciones más. Alejados del primer plano futbolístico, contaban con un buen plantel en el que estaban nombres como Kevin Prince Boateng, Kwadwo Asamoah, Sulley Muntari o Asamoah Gyan, y que contaba con la importante baja de Michael Essien.

Compañeros del Grupo D de Alemania, Australia y Serbia, los ghaneses finalizarían segundos tras vencer 0-1 a Serbia, empatar 1-1 contra Australia y perdiendo por 2-1 contra Alemania en un partido recordado por ser el primer enfrentamiento entre hermanos en un Mundial (Jerome Boateng con Alemania y Kevin Prince con Ghana).

Gyan se lamenta tras la clasificación de Uruguay | Fuente: Reuters
Gyan se lamenta tras la clasificación de Uruguay | Fuente: Reuters

En octavos de final se enfrentarían a Estados Unidos, que venía de realizar una buena fase de grupos. Boateng adelantaría a los ghanenes a los cinco minutos de partido, desatando el optimismo en la afición desplazada a Sudáfrica. Sin embargo, todavía tendrían que sufrir. Donovan empataría para los americanos desde el punto de penalti en el 62, lo que posteriormente llevaría el partido a la prórroga. En el tiempo extra, Ghana volvería a adelantarse gracias a un gol de Gyan a los tres minutos, consiguiendo aguantar el resultado hasta el pitido final y clasificando así a cuartos de final.

A un palmo de la gloria

Tras igualar las gestas de Camerún y Senegal, el objetivo de Ghana era superarlas alcanzando las semifinales por primera vez para una nación africana. El último obstáculo para hacerlo sería Uruguay. Los charrúas, comandados por Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani, se habían descubierto como otra de las sorpresas del campeonato. Tras una primera parte de ocasiones para ambos equipos, Asamoah Gyan adelantaría al combinado africano en el añadido. S

in embargo, Uruguay conseguiría empatar en el 55 gracias a un gol de Forlán, que acabaría llevando el partido a la prórroga. Pasaban los minutos y pese a las ocasiones ningún equipo conseguía anotar. Hasta el minuto 120. Ocasión clara de gol para Ghana, que puede anotar tras superar el esférico a Muslera, portero uruguayo, cuando, de repente, Luis Suárez evita el gol con la mano; penalti en el último minuto y expulsión. Asamoah Gyan coge el balón, sabe que es la última ocasión y que puede hacer historia. Pero el balón se estrella en el travesaño, habría penaltis.

En la tanda, ambos equipos meterían los dos primeros, resarciéndose Gyan de su anterior error. El fallo de Ghana en el tercero y de Uruguay en el cuarto, obligaba a los africanos a meter para seguir la tanda, pero Adiyiah fallaría, ganando la tanda Uruguay. Pese a que Ghana había hecho historia rozando con la punta de los dedos las semifinales, había caído de la manera más cruel posible.

Los candidatos: África en Rusia

Desde 2010, ningún otro equipo africano ha alcanzado los cuartos de final. En el pasado Mundial de Brasil 2014, tan sólo Nigeria y Argelia consiguieron pasar de grupos, aunque para caer en octavos. En Rusia 2018 les tocará el turno a Egipto, Senegal, Marruecos, Túnez y Nigeria, en mente, sobrepasar la línea roja que hasta ahora han sido los cuartos de final. No será fácil, desde luego, ya que el objetivo real de estas selecciones pasa por acceder a la fase final, pero motivos para la ilusión tienen. Y de sobra.

Salah conduce al Mundial a su país | Fuente: As Argentina
Salah conduce al Mundial a su país | Fuente: As Argentina

Lejos de los focos, al igual que sus antecesores, los cinco equipos que viajarán a Rusia cuentan en sus filas con varios jugadores capaces de dar más de una sorpresa (y de un susto a sus rivales).

Egipto vuelve a los mundiales de la manó de un pletórico Salah, en un estado de forma envidiable. El egipcio, tras una temporada magnífica en el Liverpool, ha explotado como goleador esta temporada, llevándose consigo el premio de Mejor Jugador del torneo para los futbolistas, además de llevarse por el camino el de Mejor Africano del Año y la Bota de Oro de la Premier League. Los faraones, liderados por el argentino Héctor Cúper desde el banquillo, cuentan con otras figuras como Elneny (Arsenal) o Sobhi (Stoke).

Jugones por doquier

Senegal, en la que será su segunda participación en el torneo, tratará de reeditar la sorpresa de 2002. Para ello cuentan en sus filas con jugadores muy peligrosos como Sadio Mané (Liverpool), máxima estrella del combinado. Senegal cuenta con una plantilla completa y compensada, con atacantes como el experimentado Moussa Sow (Bursaspor), el hispano-senegalés Keita Baldé (Mónaco) o el franco-senegalés M’baye Niang (Torino). En la línea defensiva encontramos a Koulibaly (Nápoles) y jugando delante de él a la pareja Premier formada por Kouyaté (West Ham) y Gueye (Everton).

Por su parte, Marruecos volverá a disputar un Mundial 20 años después. Los ‘Leones del Atlas’ cuentan en su equipo con muchas caras conocidas. Con Benatia (Juventus) como máximo estandarte, el equipo marroquí promete pelea aunque no lo tendrá sencillo al compartir grupo con España y Portugal. El desequilibrio lo pondrán Younès Belhanda (Galatasaray) y Nordin Amrabat (Leganés), en un equipo en el que también estarán Dirar (Fenerbahçe) o Achraf (Real Madrid).

Nigeria, una de las selecciones más ganadoras en categorías inferiores, viajará a Rusia liderados por John Obi Mikel (Tianjin Teda), Victor Moses (Chelsea) o el joven Iwobi (Arsenal). En un equipo menos atractivo que el visto en otras grandes citas,  cuentan con jugadores interesantes como Ndidi (Leicester), Ighalo (Changchun Yatai) o Iheanacho (Leicester).

Por último, Túnez es, a priori la selección más débil de las cinco. Los tunecinos tratarán de dar la sorpresa en un equipo en el que brilla sobre todos los demás Wahbi Khazri (Rennes).  Sobre todo tras la sorpresiva ausencia en la convocatoria de Aymen Abdennour (O. Marsella), además de contar con las bajas de Msakni (Al Duhail) y  de Khenissi (Esperance), sus dos mejores delanteros.

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