'Si mi rayo te alcanzara' es el nuevo trabajo del músico coruñés Xoel López
‘Si mi rayo te alcanzara’ es el nuevo trabajo del músico coruñés Xoel López
LUCAS MÉNDEZ VEIGA

@LMendez8

Fotografías de Mónica Figueras

Son años importantes para su proyecto, para su banda, para una carrera musical que, al igual que él, no ha dejado de crecer y de innovar. A pesar de todo, Xoel López (A Coruña, 1977) sigue sin dejar de trabajar. Presentó el pasado noviembre un disco creado en un mundo prepandémico que, sin embargo, ha aprendido a convivir en esta situación con una gran acogida. ‘Si mi rayo te alcanzara’ es un álbum ecléctico y salvaje, pero también melancólico, como si esa misma descarga eléctrica te atravesase. “Estamos todos un poco aislados, falta eso que nos una y la música da ese sentido a la vida”, nos dice reflexionando sobre cómo está llevando lo de no poder subirse a un escenario.

El cantautor gallego nos atiende al otro lado de la pantalla en una fría tarde de mediados de enero dispuesto a hablar mucho de fútbol y algo de música. Cree que, al final, ambas están muy relacionadas. Rescatamos esos años ‘mozos’ alternando Abegondo para ver al Fabril y Riazor para ver al Dépor. Después de tantas vueltas por el mundo, el club blanquiazul siempre ha sido su cabo a tierra. Esté donde esté el equipo porque “el sentimiento no entiende de partidos”.

Pregunta: ‘Si mi rayo te alcanzara’ es algo innovador, que rompe con todo lo que habías hecho anteriormente. Casi sin guitarra, con sintetizadores, muy salvaje. ¿Qué queda de aquel Xoel López que emprendió el viaje a las Américas?

Respuesta: Si hablamos de lo personal, no estoy tan aventurero. No estoy en una fase, aunque tampoco se pueda, en la que quiera irme a viajar por el mundo. Si hablamos de lo musical sí que creo que es imposible ya separarlo. Creo que todo lo que descubro en ese viaje, viviendo en América Latina, ya forma parte de mi ADN y nadie me lo quita. Sí veo que en las canciones me surgen ritmos que no estaban hace diez o quince años. Y ya no solo por mí sino que también mi propio entorno me reconoce ahí. Llego con una canción al estudio y mi productor ya intuye que me parece bien meter un ritmo de bachata o de merengue, sabe de mis andanzas. Está en mi imaginario interior y exterior. Eso es bonito, aparte como gallego con el vínculo que tenemos con la cultura de América Latina. Quién no ha sentido o bailado un bolero, un tango, una salsa… incluso con las orquestas en Galicia. Casi forma parte de nuestra tierra aunque sea importado.

P: Se suele hablar de Argentina como el país de la exageración, del folclore popular, del ritmo en cada calle del que su fútbol también se influencia. ¿Cómo viviste el país y Buenos Aires en una etapa de efervescencia cultural?

R: El hecho de vivir en otro continente es muy fuerte. Para cualquier persona que lo haga es una experiencia en sí misma. Te curte, te enriquece. Yo además tuve la suerte de irme a una ciudad mítica en nuestro imaginario, un poco a raíz de toda la inmigración. Buenos Aires es una ciudad donde la cultura está a pie de calle, a la orden del día. Aparece en una casa con amigos, en una fiesta, todo el mundo toca la guitarra, canta, compone poesía. Es una cosa que aquí la vemos de forma diferente, el artista es el artista, no se permite el acercamiento y solo lo hace quien lo puede hacer. A mí me costó mucho que se me reconociera mi trabajo en España. Allí lo gente lo vive con naturalidad y se permite el acercamiento, que no quiere decir que todos sean talentosos y valgan para tener una carrera musical. Me encontré que la gente sabe un huevo, saben mucho de armonía, teoría musical. Me enriqueció mucho, toqué con muchísima gente de muchas partes distintas y ahí tuve contacto con música caribeñas porque tocaba con la banda de Ibrahim Ferrer Jr. (hijo del mítico vocalista de Buena Vista Social Club). Es una ciudad muy romántica y tiene esa decadencia a nivel poético y de escritura que te aporta muchísimo.

A nivel personal le tengo mucho cariño a Fran por lo que representa como jugador de la cantera. Esa idea de que alguien de la ciudad pueda llegar a destacar… me pasa también con Iago Aspas. Me parece un puto genio y, que sea de Moaña, que haya jugado en la Selección, me parece emocionante

P: Y si Buenos Aires es la quinta provincia gallega ahora Madrid, donde llevas un tiempo asentado, podría ser la sexta. Como en el ‘Hombre de Ninguna Parte’ ¿es tu música un símil de tu periplo vital, cogiendo influencias de todos los sitios de los que te sientes parte?

R: Creo que sobre todo los lugares te dejan reflejarte a ti de modos diferentes. Uno siempre habla de uno mismo incluso cuando habla de otros o de una ciudad. Te reflejas a ti mismo. Le he cantado a Buenos Aires, a Galicia, a Madrid, incluso al hecho de estar de una lado para otro. Lo que genera el movimiento es una sensación de libertad. El otro día hablaba que el público en Madrid me parece más caluroso pero tengo la teoría de que es porque hay mucha gente de fuera y no tiene quién los conozca. Es como si se desinhibiesen un poco más. Los cambios geográficos permiten mayor libertad para atreverte a hacer cosas nuevas. Yo he sacado eso, la sensación de libertad y las ciudades te dan nuevas metáforas. Todos hablamos de lo mismo y esencialmente transitamos los mismos caminos pero las estéticas cambian. De repente una ciudad como Buenos Aires te permite hablar en unos términos de caos urbanístico, de aceite, de humo, de inseguridad incluso, casi te diría de hostilidad. Sin embargo vas a una playa de Brasil y te sale hablar de los barcos de la orilla, de salitre. Haber cruzado los Andes en avión y ver una serpiente de fuego, que fue lo que yo vi desde la ventana, luego se convirtió en la metáfora de una canción como Patagonia. Todo son ingredientes para una receta más compleja en mi música.

P: Tienes una larga trayectoria a tus espaldas, con grupos, en solitario… incluso has desafiado a la pandemia sacando disco en esta situación con la misma gran acogida. Pero, para ti, ¿qué significa tener éxito?

R: Me considero una persona que ha conseguido en gran medida lo que quería, que es vivir de la música. Además recuerdo un concierto en Murcia y recuerdo perfectamente el día porque fue importante para mí. Era 2002. Estaba tocando allí en una sala mediana que estaba llena. Ese día dije ‘Esto era lo que quería’. Ahí dije que todo lo que viniera ‘a mayores’, como decimos los gallegos, sería bien recibido, por supuesto, pero que ya era más de lo que podría esperar. Mi éxito en ese 2002, cuando llené una sala en la otra punta del país y después de un viaje larguísimo en furgoneta, me hizo ver que había merecido la pena y que había gente dispuesta a pagar una entrada por verte. A partir de ahí todo fue éxito, en mayor o medida, porque siempre hay veces que crees que consideras un poco más o un poco menos. Igual que ahora con la acogida de la canción de la serie, que te das cuenta como un contexto favorable lleva a una canción más lejos de lo que podías esperar. Y qué importante es la promoción, además, para mí que no he tenido los recursos tan potentes como para colocar canciones en sitios que llegasen a todo el mundo. Eso hizo que mi carrera fuese pasito a pasito, aunque considero que es la mejor forma de crecer, entiendes y mantienes los pies en el suelo. A día de hoy ya no los despego (risas). Ya tengo los zapatos muy gastados y celebro todo.

'Si mi rayo te alcanzara' es el nuevo trabajo del músico coruñés Xoel López
‘Si mi rayo te alcanzara’ es el nuevo trabajo del músico coruñés Xoel López

P: Dices que te sorprende ver cómo tu público se va rejuveneciendo, que tus canciones llegan a un espectro de gente más amplio. Si uno llega por primera vez a tu música se hace una idea preconcebida de cómo podrían ser tus conciertos. Después, si asiste a uno, se encuentra con que lo das todo, lo vives dando espectáculo y alejas ese cliché. Imagino que tras todo esto, con el nuevo álbum, hay ganas de volver al escenario.

R: Lo sueño y lo imagino mucho. Lo echo mucho de menos. Venía muy jugón, estaba especialmente suelto. Me lo decía estos últimos meses un buen amigo con el que trabajé. ‘Estás muy suelto’, en el buen sentido (risas). Me da mucha pena porque a mí me encanta trabajar en estudio, creo que son 15 discos con este, y tengo la sensación de que me falta esa parte, dar rienda suelta a ese Xoel López que, como bien dices, no lo aparenta. Hay una parte de mí en entrevistas y estudio que, bueno, se parece más al que está en casa leyendo, viendo la tele o escuchando música. Pero luego la otra parte de mí es más salvaje, atrevida y más cachonda, diría. Me lo da la adrenalina y el directo y lo echo de menos. Empezaremos en febrero en formato reducido pero me imagino volviendo a volar, dejándome llevar. Ya que lo mencionas, ahora me doy cuenta cuánto echo de menos dejarme llevar en los escenarios.

P: Centrándonos un poco en el fútbol y su relación con la música, ya no sorprende la cercanía entre estos dos mundos. Estando metido de lleno en el mundo del arte, ¿consideras que se infravalora al fútbol en este aspecto?

R: Creo que, básicamente, antes había más rechazo. Siempre he sido muy futbolero y siempre combiné perfectamente las artes y la pasión por el fútbol. Considero al fútbol algo artístico en muchos sentidos. Es verdad que en mi familia no hay ningún futbolero y mi padre, especialmente, es un hombre de cultura. Fue profesor de Historia del Arte, director del Quiosco Alfonso en Coruña, tuvo una galería de arte y cero futbolero, hasta casi cero deporte te diría. En ese sentido, quizás antes era más extraño. Yo pertenezco directamente a una cultura como es la música y lo vivo con la mayor normalidad pero antes era más raro aunque haya muchos casos como el mío. Pero fíjate, en mi gira, de los quince que vamos, soy el futbolero. Creo que cada vez gusta más y está mejor visto con respecto a los 80 o 90. Es mi humilde opinión y tampoco tengo una idea muy clara, pero diría que el interés es mayor.

Y yo qué puedo decir, a mí me encanta y lo considero perfectamente compatible. Es más, yo incluso en la gira, para la música, empleo muchos términos futbolísticos que es algo que en Buenos Aires se emplea mucho. Me sirve de mucho, cuando pienso en la banda la pienso incluso como un equipo de fútbol, como una formación. Pienso para mí ‘A lo mejor esta persona es más irregular pero me da goles cuando está sembrao’ (risas). Me levanta el partido. A los músicos no puedo evitar verlos en esos términos. También lo veo en los términos de cantera, de gente que lleva conmigo toda la vida y es muy regular, que tiene un arraigo emocional con el club, mi proyecto (risas). Aprendo mucho del fútbol a nivel filosofía de grupo, afán de superación y todo eso me enriquece. Me parece muy interesante el fútbol más allá del campo.

P: Son épocas complicadas para el deportivisimo. Hace unos años contaste la anécdota de que tu hijo llamaba Dépor al fútbol ¿ya sabe de qué va todo esto? ¿En qué punto está tu pasión?

R: Pues mira, todavía tiene cinco y sigue siendo del Dépor porque es lo único que ve conmigo. Aunque, a día de hoy, empiezo a creer que deberíamos ir asumiendo que cambiará de equipo (risas). Aún el otro día viendo el Barça-Real Sociedad yo incluso pensaba ‘Dios mío, van a cámara rápida’. Llevo viendo todo el año partidos de Segunda B y después me pongo un partido de equipos ‘buenos’ y digo, madre mía lo que nos estamos perdiendo. Mi pasión sigue intacta aunque se disfruta menos. Este año no estoy disfrutando casi los partidos. Me doy cuenta que antes veía los partidos a cara de perro, concentrado. Ahora cojo el móvil, no son partidos tan… Además de que no está habiendo mucha magia. Vale, el Dépor sigue más o menos arriba, con posibilidades de conseguir el objetivo, ahora con el cambio de entrenador, pero no veo alegría en el campo. Fíjate, el partido en el que vi más alegría en el campo fue el que tuvo un resultado más decepcionante para todos, que fue el partido contra el Celta B. Ahí dije ‘Coño, hoy sí juegan como si importara’, y aún así perdimos. De todos modos yo ese sí lo disfruté. La Segunda B es muy dura, yo nunca lo había vivido. Cuando fui al estadio por primera vez era Segunda. Recuerdo incluso estar en Riazor en el famoso gol de Vicente en el último minuto que hizo que no bajásemos a Segunda B. Entonces, claro, nunca había visto al Dépor en estos términos y es duro.

Siempre he sido muy futbolero y combiné las artes y la pasión por el fútbol. Considero al fútbol algo artístico en muchos sentidos. Lo vivo con la mayor normalidad pero antes era más raro […] Yo incluso en la gira, para la música, empleo muchos términos futbolísticos que es algo que en Buenos Aires se emplea mucho.

P: Para acabar, quería plantearte un test rápido, un poco miscelánea. 

Un lugar de Galicia al que recurras para evadirte, relajarte o componer.

Voy a darme el lujo de escoger dos, aunque imagino que no vale (risas). Por un lado, por una cuestión personal y familiar O Courel, en Lugo. Pasé allí muchos veranos, me inspiró mucho y es un sitio al que sigo yendo. Mis tíos tienen allí una casa y voy todos los años. Tengo un feeling especial allí. Y luego San Vicente do Mar, por el Náutico, lo que significa musicalmente y por los días que paso allí en verano. Son días especiales, hay una confluencia de todos los gallegos que vivimos en Madrid y coincidimos. Es precioso y es algo que destacaría.

Y ese ambiente se refleja en los conciertos, que siempre son un lujo para el espectador, a pie de playa…

Sí, está claro. Todo eso es gracias al Náutico. Yo conozco la zona porque fui a tocar en el… ¿98? Lo recordaba el otro día con Miguel (De la Cierva, dueño) cuando se empezaba a tocar allí y era solo bar. Un lujo.

He leído también que eres morriñento con la comida gallega. Tirando de tópico, ¿mejor pulpo, marisco o hay otro plato que te guste más?

Estos días justo me recomendaban que viese un documental sobre el pulpo y yo es que paso. Dicen que después la gente que lo ve no come el pulpo. Entonces no quiero que me quiten eso (risas). Me encanta el marisco y, no suele suceder, pero si se repite lo de comerlo empieza a perder su gracia. Dame filete. Me suele pasar cuando vuelvo por Galicia, no con el marisco, pero llevo una semana y digo ‘Hostia, dame una pizza’ (risas). Ahora, el plato que más me gusta te diría que son las choupas guisadas con vino blanco, con pimiento verde y arroz en blanco que hace mi madre.

Dices empaparte de mucha música, siempre escuchas géneros diferentes, ¿qué está sonando estos días por tu casa?

De todo. Hoy por ejemplo me puse la radio en la cocina, tengo una antigua que rescaté y solo funciona la radio. Me pongo clásicos, 80 y 90, lo que sea. Me da vidilla porque son canciones que están ahí y muy bien hechas. Eso siempre está ahí. Pero, fíjate, hoy por ejemplo pensé que me molaban mucho tres temas de Beyoncé. Solo esos, no todos. Los analicé y son temazos. También me pongo mucho últimamente Franco Battiato, es un habitual, pero lo estoy escuchando en italiano. Pero yo que sé, puedo escuchar de todo, desde un grupo indie español hasta irme al folclore chileno. Me interesa prácticamente todo lo que tenga cierta calidad pero espera que abro Spotify que me lo dice…

¿Te sorprendió algún resultado en esta famosa recopilación de Spotify de cada año?

No, no, me salió y bastante obvio todo. El más escuchado fue Franco Battiato, Paul Simon, bastante estereotipo. Estuve ayer escuchando Traffic, un grupo de los años 70 en el que estaba Steve Winwood. Otis Redding, que lo escuchaba con 14 años y lo volví a rescatar… A veces necesitas volver a esas cosas, sacas nuevas conclusiones y reflexionas sobre por qué, efectivamente, te gustaba eso.

Me encanta trabajar en estudio y tengo la sensación de que me falta dar rienda suelta a ese Xoel López que no lo aparenta. Hay una parte de mí en entrevistas y estudio que se parece más al que está en casa pero luego la otra parte de mí es más salvaje, atrevida y más cachonda […] Ahora me doy cuenta cuánto echo de menos dejarme llevar en los escenarios

A nivel musical te empapas de muchas influencias pero, a nivel futbolístico, ¿hay algún icono contracultural para ti que haya trascendido más allá del propio césped?

Maradona. Un tipo totalmente anárquico y que tuvo una vida, uf, con sus claroscuros pero fue más allá del fútbol. Solo hay que compararlo con Messi, tiene la misma calidad a lo mejor pero no tiene nada de juego fuera del campo, un tipo perfil bajo, casi robótico. Maradona era pura pasión y no le callaba nadie. Y a nivel personal le tengo mucho cariño a Fran por lo que representa como jugador de la cantera. A él y a su hermano José Ramón. Esa idea un poco de que alguien de la ciudad pueda llegar a destacar. Y me pasa también con Iago Aspas. Me parece un puto genio y que sea de Moaña, que haya jugado en la Selección, me parece emocionante. Sobre todo eso, me quedo mucho con los canteranos, la gente que consigue destacar a pesar de lo que dicen que nadie es profeta en su tierra. Los que lo son me emocionan especialmente.

Montaje de Carlos Rodríguez de una foto original de Carlos Onetti para Qualsevol Nit
Montaje de Carlos Rodríguez de una foto original de Carlos Onetti para Qualsevol Nit

La ultimísima. Es una pregunta que he hecho en otras entrevistas porque siempre me sorprende la respuesta. Un partido soñado, tanto vivido como por vivir. Puede ser un partido que sea factible jugarlo en el futuro como también uno muy inverosímil.

Recuerdo aquel partido de Vicente que te comentaba antes porque era niño. Ese gol para no bajar a Segunda B lo celebré como una liga. Creo que celebré más ese gol que el que nos dio de verdad una liga. Mira, el Dépor hace unos años no bajó a Segunda por un partido 2-2 en el Camp Nou contra el Barça con goles de Lucas Pérez y de un chavalín portugués… no recuerdo el nombre. Ese partido para no bajar también recuerdo celebrarlo como la final de la Champions. El sentimiento no entiende de partidos. La última vez que subimos a Primera con Oltra estaba viviendo en Buenos Aires pero me coincidió que estaba en Coruña y fui al estadio. Subimos a Primera pero fue agridulce, como que era lo que teníamos que hacer. La emoción del fútbol está en los rincones más inesperados, es lo bonito de todo esto.

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Xoel López también se quiso pasar por el último episodio de #90YTantos. Allí desgrana al detalle qué significado tiene seguir animando al Deportivo incluso en la distancia. Todos los detalles y los enlaces a las distintas plataformas aquí:

Xoel López y Javier Aznar se pasan por 90YTantos

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