Naomi Accardi es una creativa de moda que desde hace años explora el fútbol y sus conexiones con la moda y la cultura | Fuente: Vice Italy
Naomi Accardi trabaja como creativa de moda y desde hace años explora el fútbol y su relación con la cultura | Fuente: Vice Italy
LUCAS MÉNDEZ VEIGA

@LMendez8

Naomi Accardi, emiliana y siciliana a partes iguales, le debe mucho al fútbol. El deporte llevó a su padre, Giuseppe Accardi, exfutbolista profesional siciliano, a la Emilia-Romagna, de donde es originaria su madre. Uno de sus primeros recuerdos ya es viajando, en el extranjero. Y ya con el fútbol de por medio. Durante años, por las idas y venidas como parte de su infancia, rechazó todo aquello con lo que había crecido: la pelota, esas raíces del sur, el fútbol como elemento cultural y de masas que une sociedades. La vida le unió con un hermano que no esperaba, Ibrahima Mbaye, hoy jugador del Bologna, y ahí se dio cuenta del potencial de los relatos futbolísticos.

Tras años como creativa para marcas como Carhartt WIP, Nike o Adidas empezó a explorar este deporte en su sentido más cultural, relacionándolo con la moda, su poder de inclusión social o sus historia personales. Hoy es una de las editoras, creativas y cabezas visibles de Season Zine, una de las revistas más importantes del panorama de la cultura futbolística en Reino Unido. Nos recibe a través de la pantalla para charlar de su Inter, de las vueltas de la vida con la carrera profesional de su padre, su trabajo en tantos ámbitos o la realidad de la moda futbolística.

Pregunta: Para quien no conozca tu trabajo en tantas plataformas, para medios y marcas, ¿cómo describirías un poco la labor que realizas?

Respuesta: Es difícil agrupar todo lo que hago en un solo título porque vengo del mundo del brand marketing. Siempre he trabajado con marcas de moda y después, como hobby, empecé a hacer investigaciones y trabajos hablando de cultura y deporte. Después de dejar mi trabajo en Adidas hace tres años me empecé a centrar en esto. En realidad, cuando la gente me pregunta qué hago, nunca sé qué decir. Me defino un poco como una investigadora cultural que toca muchos puntos de vista y proyectos de diversa índole. El trabajo que hago todos los días, que tiene bastante que ver con el fútbol, es el de creativa. Trabajo con diversos mundos y mi interés es esa relación entre deporte, temas sociales, arte, cultura, diseño…

P: Hablando un poco de deporte, tu caso está muy influenciado por el fútbol desde que naciste. Tu padre fue jugador profesional y creciste en ese mundo de viajes, cambios constantes por Italia, viviste siendo muy pequeña en un lugar como Indonesia… ¿Cuál es tu primer recuerdo del fútbol?

R: Prácticamente, mi primer recuerdo de fútbol es allí en Indonesia. Era muy pequeña, tenía cuatro años. Mi padre dejó el fútbol cuando yo tenía cinco, entonces no me acuerdo muchísimo de verlo jugar. Eran los años 90, todo era diferente en una ciudad como Yakarta, en la que vivíamos. El estadio era de cemento y nosotros íbamos a verle los partidos desde la tribuna. Eran bloques de cementos con pequeños asientos encima para estar más cómodos. Y me acuerdo perfectamente que, a pesar de ser diferente a los estadios europeos o italianos, tenían envío de pizza. Podías pedirla y te traían una pizza durante el partido. Y ese es el primer recuerdo futbolístico.

Después, como decías, los primeros seis años de mi vida prácticamente cambié de ciudad casi cada año porque mi padre estaba un poco loco y nunca estuvo más de un año en cada uno de sus equipo, salvo dos en Reggio Emilia. Más que recuerdo de fútbol en el campo tengo en mente que mi padre siempre estaba muy poco en casa porque tenía partidos y entrenamientos. Después de dejar el fútbol su primer trabajo fue como director deportivo del Torino. Nos mudamos desde Indonesia y allí siempre íbamos al estadio Delle Alpi a ver los partidos del Toro con mi madre y mi hermana. Después de esa experiencia nos mudamos a Mirandola, que es el pueblo donde creció mi madre y nos quedamos allí. Una cosa fantástica de mi padre es que, siendo siciliano, siempre le encantó hacer fiestas. Por mi casa han pasado tantísimos futbolistas y me acuerdo que siendo pequeña había muchas veces fiestas de, por lo menos, veinte personas, de la mañana a la noche, en un ambiente muy deportivo. Siempre había fútbol, mi padre siempre hablaba de fútbol, aún hoy (risas).

P: Sueles comentar que, así como el fútbol ha formado parte de tu vida, durante muchos años lo rechazaste. ¿Era por todos estos años un poco de idas y venidas, sin tu padre en casa, porque te aburría…?

R: Sinceramente, yo crecí jugando al baloncesto. El fútbol nunca me interesó. Iba a ver esos partidos que te decía del Torino, iba a ver partidos de mi hermano muchos años después… pero nunca me interesó. Recuerdo también ir a ver a la Juve estando en Turín cuando mi padre me animaba a ir con él pero, del resto, lo rechazaba absolutamente. No me interesaba nada. Lo empecé a investigar por el lado cultural, empecé a divertirme yendo al estadio cuando tenía 18 años. Pienso que, más que porque mi padre jugase y creciese en ese ambiente, fue por la llegada de mi hermano cuando yo ya era mayor de edad. Mi familia adoptó a este chico que jugaba al fútbol y quería venir a Italia a jugar al fútbol y, desde entonces, es parte vital de mi familia. A Ibrahima (Mbaye), que ahora juega en el Bologna, lo considero mi hermano pequeño desde hace trece años, cuando llegó a Italia. Al principio jugaba en el Inter y siempre iba a ver sus partidos cuando venía con la Primavera (equipos filiales en Italia) en la zona en la que yo vivía. Con él me acerqué al fútbol. Aún a veces mi padre me dice que todavía no se cree que haga este tipo de trabajo relacionado con el fútbol (risas). “Nunca te interesó nada”, me dice.

Después, allá por 2015, me empecé a dar cuenta que quería realmente escribir sobre todo esto que descubría relacionado con el fútbol. Uno de mis mejores amigos escribía en la revista Mundial Magazine, inglesa. Ellos por aquel entonces querían hacer un número dedicado a Italia90 y Calum, mi amigo, se puso en contacto conmigo por si podía ayudarle con algún contacto a raíz de mi padre. Coincidencias de la vida, cuando mi padre era joven jugaba en la misma escuela de fútbol que ‘Totò’ Schillaci, héroe de aquel Mundial. Le pregunté si todavía tenía contacto con él y lo tenía. Surgió el problema de que ‘Totò’ no hablaba inglés, entonces le entrevisté y de ahí empezó un poco mi pasión con este tipo de investigación futbolística.

P: Comentas la relación de tu padre con Sicilia, con sus raíces. Al final, también forman parte de ti como persona de origen siciliano, pero que vivió toda su vida en el norte. ¿Cómo entiendes este conflicto de identidades tan italiano entre el norte y el sur?

R: Como digo, mi papá es de Sicilia y yo viví siempre entre el norte y el sur. He pasado muchísimo tiempo en Sicilia y siempre he escondido un poco mi lado siciliano, porque, cuando creces, existen y ves estas dinámicas entre el norte y el sur. Yo existo y mis padres se encontraron por el fútbol, porque mi padre se fue a jugar al norte, lo compró el Bologna cuando tenía 14 años. Con estas investigaciones de fútbol que te decía empecé también a acercarme a mis orígenes sicilianos, al recorrido que ha hecho mi padre para llegar a donde llegó, dejando la ciudad donde creció para irse a jugar al fútbol al norte. Aún hoy, para mi padre, Sicilia es el centro del mundo. Siempre crecí con esta historia pero nunca me quiso interesar. También gracias al fútbol me acerqué a ella, al lado social y popular del fútbol. Me sirve todavía hoy para acercarme a la historia de mi papá y, por consecuencia, a la mía, porque yo nací por este motivo.

 

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Hoy depende de a dónde vayas. Estos problemas o el extracto social en Italia están cambiando porque ya es un país globalizado. Hay muchos italianos que ya tienen orígenes muy diversos. Hace años la inmigración era un “problema”, entre comillas, ligado al norte y el sur. Hoy por ejemplo en Milán, si lo piensas bien, el 80% de la población no es milanesa. Son de otras ciudades, de otros países… Cuando crecía siendo niña yo vivía en ese pueblo que te decía, pequeñísimo, en la provincia de Módena. Hay 5.000 habitantes. Era raro encontrar gente de zonas alejadas y, obviamente, muchas veces me vacilaban porque mi padre fuese del sur. Ahora ya no pasa tanto como antes, pero me doy cuenta que todavía existen estos prejuicios en ciertas partes de Italia. Este tema me interesa muchísimo porque Italia se unificó a finales del 1800 y Sicilia, sobre todo, estuvo dominada muchísimo tiempo por muchísimos pueblos, entre ellos el español, y somos una mezcla de tantos orígenes. Italia entera es así.

P: El fútbol en Italia, todavía hoy, puede llegar a alimentar este discurso racista y xenófobo, en las curvas… ¿Has presenciado algún tipo de episodio racista, con tu hermano, estando en las gradas? ¿Cómo crees que se puede erradicar esta lacra?

R: Absolutamente. Me peleé varias veces en la tribuna en partidos de mi hermano. Hay personas ignorantes que no saben criticar de manera justa y atacan a la cosa más ofensiva, el color de la piel o la procedencia de alguien. Mi padre me contó varias veces que en los años 70 también le insultaban a él porque era siciliano. Hoy ha cambiado este paradigma. Italia es más global y hay más jugadores de todos lados. Aún así, creo que estamos muy atrasados con respecto a otros sitios porque es un pensamiento que reside en la mentalidad italiana, no estamos habituados al diferente, entre comillas. Ya sea de la parte de las aficiones como de la parte de los clubes, también de parte de la FIGC (Federazione Italiana Giuoco Calcio), se deberían implementar medidas más fuertes. Espero que durante esta pandemia sin aficionados en los campos, la federación haya tenido tiempo para hablar y pensar reglas y medidas más eficaces para descalificar o cancelar a los líderes ultras o esos aficionados que sobrepasan el límite. Siempre reincido en que el aficionado medio no es una persona muy culturizada. No tienen la educación adaptada a cómo tratar al diverso, entonces este racismo no está solo.

Yo hablo mucho de fútbol femenino y, en Italia, el fútbol femenino no está considerado ni siquiera como fútbol profesional. Existe también este machismo, la homofobia. Obviamente el fútbol es un espejo de la sociedad y lo que sucede en los campos es un reflejo de cómo somos como sociedad. Pienso que, con los cambios generacionales y el cambio de mentalidad que se está imponiendo ahora, con la fuerza positiva de internet, de las redes sociales, todo cambiará. Somos un país precioso, lleno de cosas positivas, también muchas negativas porque estamos en el sur de Europa. Luego desde dentro tenemos este tipo de conflictos, norte-sur, un pueblo con el otro. Porque si vas en el norte de Italia, en mi provincia en Módena, la gente odia a la del pueblo de al lado. Es por cómo estaba organizada Italia hace muchísimos años y de ahí viene este llamado campanilismo.

P: Me sorprende el hecho de que comentases en alguna otra charla que tu ídolo absoluto en el mundo del fútbol es José Mourinho. Imagino que tiene que ver con el crecimiento personal y futbolístico de tu hermano.

R: Mi hermano tuvo muchísima suerte de crecer en el Inter de Mourinho. Obviamente es un entrenador fantástico. También su personalidad, es así tan severa que se convierte en algo simpático y divertido. Aún hoy veo memes de Mourinho, de su Instagram… (risas). Es igual que cuando Ibra me contaba cómo era, aunque él después debutó como nerazzurro con Stramaccioni. Mourinho lo quiso desde el principio y me acuerdo a pesar de los años que me decía que era un míster muy bueno, preparadísimo, educado en el sentido de vista futbolístico y personal. Era muy puntilloso, severo, obsesionado con los resultados pero a nivel personal era una persona sensible y simpática.

Naomi Accardi formó parte de la reciente campaña de rebranding del Inter de Milán, llamada I'M | Fotografía: Alessandro Furchino
Naomi Accardi formó parte de la reciente campaña de rebranding del Inter de Milán, llamada I’M | Fotografía: Alessandro Furchino

P: Desde hace unos años formas parte de Season Zine, una proyecto futbolístico transversal que narra todas estas uniones entre fútbol, paridad de género, la moda y la cultura. ¿Cómo empezaste a colaborar con ellas?

R: Nació por casualidad. Cuando nació la revista Season vivía en Dubái. Era 2016, lo conocí por internet y no me podía creer que encontrase un proyecto que agrupase todo lo que yo era, lo que me gustaba del fútbol y la cultura. Yo trabajaba en el mundo de la moda, el diseño, el arte, pero tenía este interés en el mundo del deporte y del fútbol. Season une todo esto que yo hacía poniendo énfasis en el papel de la mujer en el fútbol. Hasta ese momento solo se narraba el punto de vista masculino, el fútbol masculinizado y machista. Esta revista quería elevar y dar una voz a la mujer, a las aficionadas, al fútbol femenino, a espacios de inclusión y menos hostiles. Aún hay muchas mujeres que dicen que no van al estadio porque hay violencia, hay un ambiente donde se prejuzga a la mujer.

En el momento que me encontré Season les escribí. “Qué bueno esto que hacéis, me encanta. Por fin encuentro algo que me representa”. Felicia, la fundadora, me contactó y me entrevistó como hija de futbolista que escribía sobre fútbol (risas). Pero justo después me preguntó si estaría interesada en colaborar. Cuando volví de Dubái me metí más de lleno en el proyecto y hoy soy una de las editoras en un proceso de internacionalización ya que hago un poco el papel de corresponsal de Italia y sur de Europa. Son ya más de tres años y hoy (por el momento en el que se realizaba la entrevista) hemos lanzado una colaboración con Puma, una camiseta especial. Forma parte de un proyecto que Puma ha lanzado con varios medios: Copa90, NSS Mag, Shukyu, una revista japonesa, y nosotras. En estos años trabajé en diversos proyectos, investigué sobre todo el fútbol femenino y el punto de vista de las chicas fuera de los terrenos de juego.

P: Me llama la atención vuestro lema: ‘Countering the fact that modern football is male, pale and sometimes stale’ [‘Oponiéndonos al hecho de que el fútbol es masculino, blanco y a veces rancio’]. ¿Cómo ves hoy la realidad del fútbol femenino en Italia?

R: Hay muchísimos proyectos interesantes que buscan utilizar el fútbol como plataforma educativa, como elemento de integración y paridad de género. Van más allá del fútbol como deporte y negocio, que a mí, a pesar de todo, me encanta. La FIGC fue más allá obligando a los equipos de fútbol profesionales a tener equipo femenino entonces, obviamente, los equipos grandes son los que indudablemente han podido tener mayor crecimiento y atención. La Juve tiene el presupuesto porque es un gran equipo, Inter y Milan igual, Roma… la Roma tiene jugadoras muy interesantes, de hecho. Se está moviendo todo y muchas entidades de promoción cultural y deportiva utilizan el deporte como instrumento para mejorar la cosas. Queda muchísimo por hacer porque las jugadoras todavía no están consideradas profesionales, seguimos un poco atrasadas en esta valoración pero, después de los Mundiales, las chicas se acercaron al deporte y los padres se quitaron complejos para que sus hijas pudiesen jugar al deporte que aman. El problema ya empieza a no ser que se les musculen las piernas, que no sean cuerpos ‘femeninos’, o que se conciba el fútbol como solo para hombres. Digamos que se está cambiando la mentalidad. Como dije antes, también nos representa como sociedad. Lo veo como un hecho cultural que no se podrá cambiar de un día para otro. No solo el fútbol femenino en Italia es un deporte subdesarrollado. También el baloncesto, natación o tenis. No es como en Estados Unidos. No debemos olvidar que siempre tiene que ver con el dinero: cuanta más gente vaya a los estadios y apoye el fútbol femenino, más crecerá.

Hablando de esto, recuerdo una anécdota que me impresionó, creo que era 2019. Estaba con mi padre en Milán y nos encontramos a un antiguo compañero de equipo que ahora es el entrenador del Milan femenino. Ganz se llama. Se pararon a hablar y, en medio del típico qué tal, todo bien, una cosa que me impresionó es que le dijo que el fútbol femenino es como el fútbol de los años 80 en Italia. Juegan por amor al juego, por pasión, solo quieren mejorar y destacar y no hacerse ricas.

Season Zine quería elevar y dar una voz a la mujer, a las aficionadas, al fútbol femenino, a espacios de inclusión y menos hostiles. Hoy soy una de las editoras en un proceso de internacionalización haciendo el papel de corresponsal de Italia y sur de Europa

P: En todos estos años has trabajado para marcas importantes de ropa deportiva como Nike y Adidas, ¿cómo ves esta moda por lo retro, las indumentarias vintage, los rebranding de escudos, un poco las tendencias que se llevan en el fútbol moderno?

La moda es siempre cíclica. Siempre hay altibajos y vuelve todo. Cuando se habla de Mundiales o Eurocopas, que es algo importante, siempre se habla del merchandising que la gente se puede comprar, que gusta… es un poco negocio y la moda coge un poco de lo que pasa en la calle y lo que demanda la gente. Nike, Adidas o Puma han lanzado en los últimos años muchos diseños que la gente se puede poner por la calle. No solo es para fans que van al partido o para los niños que se la ponen para ir a jugar al parque o por los barrios. Bajo mi punto de vista es una tendencia que va y viene. La camiseta de fútbol es una sustitución del logo, así lo veo yo. Siempre lo pienso: si te pones una cierta camiseta de fútbol quiere decir que te identificas o perteneces a un cierto tipo de comunidad.

Obviamente hay gente que se apropia sin tener interés en el deporte. También pasó con el skate y la moda y ahora el fútbol. Parte de un discurso de ‘informalización’ de la ropa deportiva. Con la pandemia se desestigmatizó el hecho de poder salir a la calle en chándal. Con el vaquero o la camiseta si quieres incluso ir a la oficina. Cuando antes era ir en traje a la oficina y en camiseta o en chándal solo al gimnasio. Creo que es un fenómeno amplio, que la moda se ha acercado al fútbol para rediseñar su realidad. Soy muy fan de camisetas vintage, de camisetas retro, y me encanta esta realidad. Me encantaría que aún fuese más casual esta moda, más cercana en cuanto a tendencia reales a esa época que imitan. Hoy es todo perfomance, las adaptan a las exigencias del jugador más que a la comodidad del aficionado que se la pone por la calle.

P: Hablando de camisetas, ¿tienes muchas? ¿O tiene muchas tu padre y le has ‘robado’ alguna?

R: En realidad mi padre tiene una colección infinita en su oficina y yo a veces voy, las cojo, me las pruebo y se las robo por un tiempo. Tengo unas cuantas, tengo una que guardo como una reliquia y es una de entrenamiento de cuando mi hermano jugaba en el Inter. Siempre me la pongo y la adoro. Tengo otras que me regalan y otras que compro en negocios de ropa antigua. No soy una coleccionista de verdad, cojo las que me gustan y ya.

P: Hablando de tantísimos trabajos, investigaciones y entrevistas, ¿cuál es el trabajo del que te sientes más orgullosa en todos estos años?

R: Seguramente trabajar en Season es un orgullo constante. En cada número sacamos argumentos, debates y temas de los que no se habla tanto, entonces es una cosa que continuamente me hace sentir muy orgullosa. Cada vez que tengo la revista que pone muy feliz. Después, otro proyecto en el cual trabajé el pasado año y que me hace muy feliz, es un artículo con una revista de moda de Milán llamada C41 en colaboración con Adidas Originals. Se llama ‘Bimbe nel pallone’ (Chicas con la pelota) y es una organización de fútbol amateur de mi barrio en Milán, en la Via Padova. Lo empezó Joanna Borella, una señora maravillosa que utiliza el fútbol como instrumento de la integración y la paridad de género. Les da espacio a las chicas para jugar al fútbol sin tener la presión de ser profesionales. Hasta la pandemia tenían un curso en el instituto de la zona para integrar los dos géneros y hacer entender a los chicos que todos pueden jugar juntos. Desarrollamos su historia, Joanna tiene una historia preciosa ya que fue la primera adopción internacional en Italia. Ella es de origen hindú pero creció en Milán desde que tenía un año.

 

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Después de conocer y contar su historia nos centramos en las historias de las madres. En el club tienen equipos de niñas y de señoras. Creó el fútbol de tarde para las madres, un espacio donde las señoras puedan venir y divertirse, olvidar los complejos. También decirle a sus maridos que esa tarde tienen fútbol, que se hagan solos la cena. Estuvo genial esa investigación y reportaje, después hicimos un coloquio con Elena Baresi, jugadora del Inter y sobrina de Franco Baresi, y Eleonora Goldoni, jugadora del Napoli y de la selección italiana. Joanna, después de este reportaje, recibió muchísima atención, cariño y apoyo para continuar con este proyecto.

La camiseta de fútbol es una sustitución del logo. Si te pones una camiseta de fútbol es que te identificas o perteneces a un cierto tipo de comunidad. Parte de un discurso de ‘informalización’ de la ropa deportiva, con la pandemia se desestigmatizó el hecho de poder salir a la calle en chándal. Creo que es un fenómeno amplio, que la moda se ha acercado al fútbol para rediseñar su realidad

P: Por relacionar todos estos conceptos de los que hablas, moda, fútbol e integración social, hay muchas marcas que han surgido en los últimos años, agencias creativas, que han desarrollado su concepto de fútbol así. Hablo de Patta, Fly Nowhere o Lack of Guidance, con los que llevaste a cabo una campaña contra el racismo con la presencia también de jugadores importantes como Bakayoko.

R: Es muy interesante, sí. Son personas que se apasionan y crecieron creativamente con el fútbol. Lack of Guidance es una pasada, Patta lo está ‘petando’ con cualquier cosa que haga y es una de las marcas del momento, Fly Nowhere son como mis hermanos prácticamente… Diego, el fundador, es un loco del fútbol y ha revolucionado la escena de fútbol en Nueva York y ahora están expandiendo su mensaje y su marca en todo el mundo. Están colaborando en diversas iniciativas, entre ellas con el Venezia FC. Para mí son proyectos interesantísimos y ayudan a expandir el mensaje del fútbol a toda esa gente que igual no se interesa por la pelota en el sentido técnico de sistemas, jugadores o resultados.

P: Hablabas antes del proyecto de Bimbe nel pallone en Milán. La ciudad es hoy una referencia en cuanto a cultura futbolística con proyectos de integración pero también que relacionan moda, fútbol y cultura como la AS Velasca o Calcetto Eleganza. ¿Cómo ves la escena milanesa en este sentido artístico?

R: Pues me sorprende que cada vez sean más y más grandes. El Velasca ha crecido muchísimo, Calcetto Eleganza se está empeñando en crecer como marca en Italia, hacen cosas interesantísimas. El Velasca es un proyecto fantástico y me encanta cómo utilizan el fútbol como intercambio cultural. Me pone contenta esta realidad pero me gustaría más que la FIGC les apoyase más, que apoyasen proyectos de gente joven y creativa. Gente de clubes amateurs que tienen sus proyectos y sus ilusiones, que se encuentran por las tardes para disfrutar del fútbol y tienen un sentido social. Espero que al acabar la pandemia se les preste más atención.

P: ¿Algún proyecto que recomiendes y del que no hayamos hablado?

R: Pues mira, uno de Sudáfrica que se llama Kasi Flavour. Es un chico que hace ropa vintage relacionada con la moda sudafricana, el street football, moda muy callejera.

P: La última es casi obligatoria. Siendo Naomi Accardi una tifosa del Inter, ¿ganáis este Scudetto?

R: ¡Esperemos! ¡Ojalá! Me veo los partidos de este año por la tele y ojalá poder estar en San Siro… Lo espero, de verdad (risas).

En proyectos como el de Lack of Guidance, Naomi Accardi defiende un fútbol libre de racismo, xenofobia, antisemitismo o machismo | Fuente: Cedida
En proyectos como el de Lack of Guidance, Naomi Accardi defiende un fútbol libre de racismo, xenofobia, antisemitismo o machismo | Fuente: Cedida

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